Nariño: entre la paz de papel y la paz real

En la década de los 80 hacen presencia los primeros grupos guerrilleros en el departamento de Nariño, al sur de Colombia. A partir de ese momento, lo que por décadas había sido considerado un remanso de paz, comenzó a ser un territorio estratégico para los actores del conflicto y así comenzó una feroz disputa.

Nariño es, en gran medida, un resumen de lo que ha sido la guerra en Colombia. Por aquí han pasado todos los actores del conflicto y hoy es escenario de la “nueva guerra” que se libra por mantener el control de las rutas del narcotráfico en la costa Pacífica. Tumaco es hoy objeto de todas las miradas, pues de su futuro depende, en parte, el éxito de un proceso de paz que hasta ahora los habitantes del puerto nariñense solo han visto por televisión. La muerte de ocho campesinos en circunstancias que aún son materia de investigación y el asesinato de Jair Cortés, líder del Consejo Comunitario de Alto Mira y Frontera, son solo dos de los hechos dolorosos que los tumaqueños han tenido que vivir en tiempos de posconflicto.  

A decir del gobernador de Nariño, Camilo Romero, “es una pena y una vergüenza que el valor de Tumaco y su gente, su posición geoestratégica, lo haya entendido más la criminalidad que el propio Estado”. Este territorio donde las necesidades básicas insatisfechas promedian el 70% es un símbolo del abandono del Estado. Por eso el reclamo de los campesinos se centra en la presencia integral del Estado, más allá de la presencia militar. 

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Y, sin embargo, esta dramática situación contrasta con las potencialidades de un territorio que se caracteriza por su riqueza geográfica e hídrica, su cultura que ya es reconocida como patrimonio cultural, su biodiversidad y la capacidad de su gente para salir adelante.  

Es aquí donde el periodismo tiene un papel fundamental que cumplir para contar esos “otros relatos”, que surgen en medio de una situación dramática que necesita ser contada. Las voces de las y los habitantes del Pacífico hoy más que nunca necesitan ser reconocidas. El país no puede seguirse viendo desde el centro, pues es en los territorios y en las regiones donde está la verdadera oportunidad de construir paz territorial.  

Por estas y otras razones, Colombia2020 llega a Nariño para motivar la discusión acerca de la construcción de país desde las regiones y aportar para cambiar las narrativas impuestas durante décadas de conflicto armado y pensar cómo queremos ver la sociedad colombiana después de la guerra.

El lunes 30 de octubre a las 7 de la noche en el Centro de Innovación Social de Nariño, ubicado en la ciudad de Pasto, Gloria Castrillón, directora editorial de Colombia 2020, iniciativa periodística y pedagógica de El Espectador, compartirá su experiencia de relatar el país de una manera diferente, con periodistas locales interesados en conocer nuevas narrativas de país. 

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De igual manera, el martes 31 a las 8 de la mañana en el auditorio San José de la Universidad Mariana se desarrollará el conversatorio “La defensa del territorio ante las amenazas de la minería y el desplazamiento” con presencia de Silvia Gómez, lideresa de la Red Guardianes Semilla de Vida en Nariño, Álvaro Obando, director de la Agencia de Desarrollo Local de Nariño, Hoover Meléndez, representante de Asopatía, Yorgi Cortés líder de la Asociación de Consejos Comunitarios y Organizaciones Étnico Territoriales de Nariño y Ricardo Manzano del Resguardo Puracé del Cauca.

Los panelistas compartirán sus experiencias acerca de cómo el rescate de los saberes ancestrales contribuye a lucha de los campesinos en la defensa de su territorio, sobre todo en un territorio como Nariño, en el que la tierra se convierte en un punto central de las disputas y conflictos locales.