“Los líderes del Pacífico nariñense tienen sed de justicia social”: padre Alfredo Cuero

El sacerdote de la Pastoral Social de Tumaco estuvo en Bogotá exponiendo el riesgo que viven los líderes sociales en su región. En esta entrevista, habló de las razones por las que persiguen a los defensores de derechos humanos en el sur del país.

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Padre Alfredo Cuero, en la Conferencia Episcopal en Bogotá, donde dio a conocer el panorama de su región en materia de violencia contra los líderes sociales./Colombia2020.

El padre Alfredo Cuero nació en Tumaco y su acento lo devela, al tiempo que lo hace su forma de ver el país, algo característico de los negros resistentes del Pacífico nariñense: “Tumaco quiere vivir en paz y eso es lo que han visto muchos líderes en este tiempo. Poder dormir tranquilos, poder tener una educación de calidad, como muchos lo han logrado en su país. Tumaco ya se dio cuenta de que es posible vivir sin narcotráfico y quieren construir la paz”, por eso los matan.

Desde hace tres meses está en Bogotá y esta semana se presentó en rueda de prensa junto a tres voceros más de la Conferencia Episcopal de Colombia. Además de educar a los líderes para que ayuden a desarrollar a sus comunidades, la Pastoral Social de Tumaco también educa para evitar que los civiles pisen minas antipersonales. Nariño es el primer departamento en donde aún hay sembradas muchas de estas armas no convencionales. En el último año, contó Cuero en entrevista con Colombia2020, han capacitado a 6 mil personas.

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¿Cuál es el contexto de lo que está pasando con los líderes de la costa Pacífica nariñense? ¿Por qué los están amenazando?

Podríamos encontrar muchas líneas de amenazas a nuestros líderes. Por la defensa del territorio, la más importante, podríamos decir; por el rechazo al desplazamiento que genera su confrontación; por rechazar la minería y el narcotráfico que contaminan a sus pueblos; por liderar la sustitución de cultivos de uso ilícito y, por último y no menos importante, por el reclamo que nuestros líderes están haciendo al Estado colombiano por la educación. El líder de hoy está muy comprometido con su territorio y quiere tenerlo mejor.

¿En qué momento el Gobierno se convierte en un riesgo para los líderes sociales?

El 75% de los pueblos de la costa Pacífica carecen de necesidades básicas insatisfechas y muchos líderes vienen denunciando eso. Siguen insistiendo en que merecemos tener agua, buenos hospitales, buena educación, y esa situación para muchos es incómoda y genera conflictos con organizaciones, con grupos armados y con el mismo Estado, porque no se cansan de seguir en esa lucha. Nosotros vamos a cumplir 20 años de la Ley 70, donde nace toda esta normatividad para los líderes, y ahí está consagrado su fundamento. Por eso la iglesia, desde Pastoral Social, sigue acompañando a los líderes, no para que sean revolucionarios, sino para aporten al desarrollo del territorio. Nuestros líderes hoy en día tienen esa sed, sed de justicia social, sed de una Colombia que los acoja y que piense en el territorio, que pueda ver que los pueblos más apartados también hacen parte del país.

La historia del conflicto colombiano nos muestra que a los líderes sociales siempre los han asesinado. ¿Por qué el fenómeno se hace más evidente en la actualidad?

Tumaco viene sufriendo desde el primer momento en que el pueblo decidió formarse. ¿Y cuando el pueblo empezó a formarse?, hace más de 25 años, desde la Pastoral Social y luego con la Ley 70, en cabeza de muchos líderes como Yolanda Cerón, una religiosa que fue vilmente asesinada por la lucha del territorio y por enseñarle al pueblo negro a pensar y a reclamar sus derechos. ¿Hoy por qué se ve más notable y hay más líderes asesinados?, pues porque hay más líderes preparados. Entonces, la gente no se calla, la gente no quiere callarse, la gente ya miró y visibilizó que sí es posible que el pueblo viva en paz, que sí es posible tener un pueblo sin coca, sin narcotráfico, porque qué nos ha dejado eso: muertes, desplazamientos, minas, pobreza y tantas cosas que hoy las vemos con la nostalgia de que de ellas no sacamos nada.

¿Por qué están amenazados tantos líderes en el Pacífico nariñense?

En este momento las denuncias llegan a diario a la Pastoral Social de Tumaco. Aunque, otros no informan y, de algunos, con el paso de los días es que nos damos cuenta de que están desplazados resguardando la vida. Pese a eso, lo que vemos es resistencia: algunos desde Bogotá, Pasto y otras ciudades del país y del mundo, siguen luchando por el territorio. Estas denuncias, yo creo que es algo bíblico: “dichosos los que trabajan por la paz que se llamarán hijos de Dios”. No es fácil trabajar por la paz. La paz no es algo que le guste a todo el mundo y ¿por qué no gusta?, porque la paz inmediatamente exige justicia social.

¿Cuál es el clamor de los líderes desde el territorio al Gobierno y al país en general?

Qué no queremos que maten a nuestros líderes. Son de un valor grandísimo para el pueblo. Gracias a ellos hemos logrado muchas cosas para las comunidades. Y seguiremos logrando mucho más, pero si ellos viven. Hacemos un llamado a que respeten la vida de los líderes. Cualquiera que sea el actor armado que está generando conflicto, que la respeten. No todo un tiempo puede ser que sean grupos armados legales o ilegales los responsables, también hay que ver otro tipo de resistencias y de personas que tienen intereses en el territorio. Entonces, hay que respetar la vida de los líderes para que el territorio pueda seguir caminando.

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