Discurso de apertura del director de El Espectador en el evento nacional de Colombia2020

Los empresarios no son enemigos de la paz

Es apenas lógico que desde su mirada existan temores, desconfianzas, incertidumbres sobre el futuro de este país. Eso es natural y resulta insólito, perverso, que a esas prevenciones las categoricemos antes de escucharlas, de entenderlas y de contrastarlas en un diálogo.

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Fidel Cano Correa, director de El Espectador.

En nombre de El Espectador y de su proyecto Colombia 2020, Construyendo País, quiero agradecerles mucho su presencia hoy, aquí para este encuentro nacional, que de alguna manera marca una nueva etapa en el desarrollo de esta propuesta periodística y pedagógica que desde hace ya cerca de tres años hemos venido implementando en paralelo con las negociaciones de paz, el acuerdo para el fin del conflicto, y el futuro posible en un escenario de reconciliación.

(Para más información sobre el evento: "Reincorporación y reconciliación, temas del Encuentro Nacional Colombia2020")

Digo que puede verse como una nueva etapa, no porque formalmente el proyecto la contemple, sino porque el contexto en que se da este encuentro es muy distinto del que vivíamos cuando nos propusimos ir a los territorios a buscar las voces tantos años silenciadas de comunidades y líderes, para descubrir y entender ese país en el que la esperanza de una paz negociada, que entonces estaba apenas en sus primeras fases, se podía y debía dar.

Hoy, un año después de firmado el acuerdo, sentimos que hay muchas otras voces para sumar en este propósito de ver un país en paz. Los duros contratiempos, tan evidentes en los últimos meses, de este comienzo de la realidad práctica de lo que significa construir la paz refuerzan la necesidad de apropiarnos como sociedad de esta oportunidad que no podemos dejar que muera. Al menos no sin trabajar por ella.

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Y estamos convencidos de que este tipo de encuentros que nos permitan escucharnos más, tratar de comprendernos, y estar dispuestos a entender que entre todos compartimos la responsabilidad de pensar en el país posible que tenemos en nuestras manos es la mejor manera de avanzar mientras los ajustes políticos se dan.

Hoy enfocamos este encuentro en los negocios, en las empresas, en sus líderes y, en particular, en su aporte para lograr una sana reincorporación de los excombatientes. Pero, ya lo insinuaba antes, el propósito no es de división, no es un “a ver, muéstrennos qué tienen para dar”, no. Aquí están convocados precisamente para escucharnos y tratar de comprendernos y ver qué podemos construir juntos.

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Porque los empresarios son pieza central en ese país posible, por supuesto que sí. Y es apenas lógico que desde su mirada existan temores, desconfianzas, incertidumbres sobre el futuro de este país. Eso es natural y resulta insólito, perverso, que a esas prevenciones las categoricemos antes de escucharlas, de entenderlas, de contrastarlas en un diálogo perfectamente posible y conveniente. Sabemos que hay de esos, claro que existen, pero ir calificando de enemigos de la paz a quienes tienen inquietudes válidas o confusiones que provienen de la desconfianza de tantos años en medio de la lógica de la guerra, es negarse la oportunidad de pasar la página para construir de la mano.

Un complemento esencial a esas voces, y que me atrevo a decir es la esencia del trabajo que realiza Colombia 2020 de El Espectador, es acercar las experiencias ya vividas y que nos pueden dar luces de esos encuentros que a primera vista parecen imposibles, improbables al menos. Pero que se dan y sirven de ejemplo para atreverse a dar ese primer paso que los termina haciendo posibles. De eso se trata también este encuentro, de mirar esos pasos, comprender sus lógicas, visibilizar sus resultados y aprender a convivir.

Insisto. Necesitamos escucharnos más, comprendernos más, discutir más, argumentar más y mejor.

Para dejar por aquí esta brevísima bienvenida y que vayamos a lo que vinimos, los invito entonces a eso. A que miremos el objetivo mayor de construir ese país posible en el que quepamos todos y tratemos de entender las lógicas de cada uno y los puntos que nos puedan acercar, porque son esas conexiones, por pequeñas que sean, las que pueden llevarnos a superar las desconfianzas y a soldar lo que en estos primeros meses de implementación de los acuerdos vemos tan desperdigado.

Para eso es este encuentro, entonces, para sumar más y más voces a esta construcción de país que se ha propuesto Colombia 2020. Tal vez, entonces, no sea en realidad una nueva etapa de este proyecto, sino la continuación lógica de lo que desde un comienzo ha hecho: escuchar y transmitir las voces que se quedan escondidas en la gritería política, para que nos conozcamos mejor y nos entendamos mejor, y en verdad apropiemos en la vida de todos esa pedagogía de paz de la que tanto hablamos.