A la par de la expedición de normas que permiten el castigo para empresas de acueducto

Llevarán luz a zonas apagadas por la guerra

Con una inversión de US$120 millones, la iniciativa llegará a los municipios de Pradera y La Florida y pasa por el Cañón de las Hermosas, uno de los santuarios de las Farc.

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Algunos desmovilizados de las Farc podrían trabajar en el proyecto.
/ Archivo

Con la firma del paz comienzan a aflorar iniciativas para recuperar regiones donde la presencia del Estado ha sido nula por décadas enteras. Este escenario es propicio para que las empresas del sector público domiciliario den el primero paso, y ya lo han comenzado a dar. En el décimo octavo congreso de Andesco, el gremio que agrupa a estas empresas, se conocieron proyectos encaminados a recuperar zonas acabadas por el conflicto y se ventila la posibilidad de abrir las puertas para que los reinsertados se integren al mercado laboral.

Una primera puntada se está dando con unas obras que buscan fortalecer el sistema eléctrico en el sur del país y que beneficiarán a vastas regiones del Huila, Tolima, Valle del Cauca y el Eje Cafetero. Es una iniciativa que permitirá conectar la central hidroeléctrica de El Quimbo en el Huila con el occidente del país, mejorando las condiciones de confiabilidad del sistema en esta zona, dice la presidenta del Grupo Energía de Bogotá, Astrid Álvarez Hernández, y miembro de la junta directiva de Andesco.

“Generará beneficios sociales en zonas como el Cañón de las Hermosas, históricamente afectadas por el conflicto armado”, remarca la titular del grupo eléctrico. La inversión es de cerca de US$120 millones. “Estamos muy emocionados de poder desarrollar 189 kilómetros alrededor de tres grandes departamentos, con beneficio para ochos municipios, entre ellos Planadas”. La importancia del municipio de Planadas es relevante porque en esta zona, incluida dentro del programa de concentración de los guerrilleros, una vez se firme la paz, se tendrá que hacer un desminado militar y humanitario de 67 kilómetros. Álvarez está viendo la posibilidad que los guerrilleros concentrados en Planadas tengan la posibilidad de laborar en algunas etapas del proyecto.

La presidenta del Grupo Energía de Bogotá remarca que las obras afectarán a zonas de difícil acceso por la constante presencia guerrillera. Llegará a los municipios de Pradera, La Florida y pasa por el Cañón de las Hermosas, uno de los santuarios de las Farc. “Con la firma del proceso de paz estamos seguros que vamos a empezar este proyecto de la mano del Gobierno”.

El proyecto consta del diseño, construcción, operación y mantenimiento de la subestación Tesalia (Quimbo) de 230 kv y sus líneas de transmisión. Se realizará la reconfiguración de la línea Betania-Jamondino a 230 kilovoltios. También contempla una línea de doble circuito de longitud de 189 km y 62 km de la subestación Quimbo a las subestaciones Alférez y Altamira. Gustavo Galvis, presidente de Andesco, reconoce que estas iniciativas contribuirán a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible que hacia 2030 pretenden mejorar la equidad, competitividad y productividad. Tesalia Alférez “puede volverse un proyecto ejemplo para contratar a exguerrilleros dentro de las obras de infraestructura que desarrolla el país”, dijo Álvarez.

El representante del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Arnaud Peral, recordó que  en 250 municipios hay menos de 50 % en cobertura de energía. Sin embargo, estima que el proceso que vive el país puede contribuir a vencer estos escollos. La falta de energía afecta la generación de ingresos de las empresas que dependen del acceso a energía como la pesca y su conservación. “La ausencia de luz equivale a más inseguridad”, insiste Peral.

El conflicto armado en Colombia ha imposibilitado la prestación de los servicios públicos a causa de los ataques a las torres de energía y redes de acueducto, reconoce Arnaud Peral. Las poblaciones afectadas por el conflicto veían limitado su acceso a esos servicios públicos, lo que podría cambiar con la firma de la paz. “En los últimos 20 años se han desforestado 3 millones de hectáreas en Colombia, como un factor directo el conflicto”, por ello considera que la paz “es una oportunidad única para que los prestadores de servicios públicos puedan ampliar los servicios a zonas antes inaccesibles y que empiecen a desarrollar tecnologías innovadoras y ambientalmente sostenibles”, recomienda el representante de las Naciones Unidas.