Aparece nuevo audio en el caso

Las pruebas de Santrich y lo que grabó la DEA

Aunque el fiscal Néstor Humberto Martínez ha insistido en que existen pruebas suficientes para tramitar la extradición de Jesús Santrich por narcotráfico, documentos de la propia justicia de Estados Unidos plantean interrogantes.

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Seuxis Pausías Hernández, conocido como Jesús Santrich, completó seis meses en la cárcel La Picota de Bogotá./ Ilustraciones Giusepe Minotta.

Seis meses después de encarcelado el exjefe guerrillero de las Farc, Jesús Santrich, se corre el velo de las pruebas que tienen la Fiscalía y la DEA en su contra. La semana pasada, el jefe del ente acusador, Néstor Humberto Martínez, envió a la Justicia Especial para la Paz (JEP) doce audios en los que presuntamente se escucha a Marlon Marín estructurando un negocio de narcotráfico. La pregunta de rigor es: ¿qué se oye decir a Santrich en esos audios que tiene tan seguro al fiscal sobre sus señalamientos? El Espectador conoció sus contenidos, solo en dos interviene Santrich y lo que se oye es cómo él concertó fecha y hora para una reunión realizada el 9 de febrero de 2018 a las cinco y media de la mañana.

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En el expediente de la justicia de Estados Unidos, el punto de partida son también grabaciones, pero del agente encubierto de la DEA, Brian Witek. “Todo comenzó en la primavera de 2017”, refiere en su declaración jurada, en alusión a la conversación que ese año sostuvo con el empresario Armando Gómez para transar estupefacientes. Witek se presentó como integrante del cartel de Sinaloa. El documento de once páginas del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York resalta que “ambos tenían antecedentes de tratos de cocaína”.

Facsímil de quienes estarían estructurando un negocio. No obstante, las grabaciones del agente de la DEA fueron solicitadas por la JEP. Lo que hasta ahora se conoce es lo que le contó en su declaración al Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, citando las grabaciones de los encuentros que sostuvo con los involucrados. 

El mismo Witek admitió que a Marlon Marín también le dijo que él y otro agente que lo acompañaba eran enviados de Rafael Caro, líder del cartel de Sinaloa en México.

Después de esa reunión, según el documento referido, el 20 de junio de 2017 se produjo el segundo encuentro. Esta vez, con Armando Gómez, Fabio Simón Younes y Marlon Marín. El primero, conocido de las autoridades porque en 1994 fue acusado de nexos con jefes del cartel de Cali. El segundo, empresario de Neiva (Huila), consultor internacional y fundador de la firma Fabio Younes & Asociados S.A.S. El último, sobrino del exjefe negociador de las Farc, Luciano Marín (Iván Márquez), aunque nunca fue guerrillero. Según Witek, el empresario Younes afirmó ese día que él, Gómez y Marín “estaban relacionados con las Farc”, y buscaban “mercancía, puntos de salida y acceso a Europa para ventas de cocaína”.

Facsímil de la declaración jurada del agente de la DEA, en el que queda en evidencia que quién lleva la muestra de la droga a Miami son los socios de los agentes infiltrados. 

El abogado John León, encargado de entregar los listados de los exguerrilleros antes de la dejación de armas en 2017, aclaró que, pese a lo dicho por Younes, ni él, ni Gómez, ni Marín pertenecían a las Farc. Sin embargo, Witek sostuvo, en su declaración, que ellos le hablaron de participación de las Farc en el narcotráfico y sus conexiones directas con la organización. Por este detalle, Armando Gómez y Fabio Younes solicitaron su ingreso a la Justicia Especial para la Paz (JEP). Al menos en el caso de Gómez, la Procuraduría pidió a esa Jurisdicción negar su ingreso pues, como lo expresó el abogado León, no aparece en los listados aportados por las Farc a la oficina del Alto Comisionado de Paz.

La tercera reunión se realizó el 10 de julio de 2017. Según el agente Witek, él les propuso a Younes, Gómez y Marín comprarles cocaína y pagar US$2.000 por cada kilo puesto en Bogotá. Según el agente, Marín y Gómez contestaron “que podían entregar cocaína de alta calidad e incluso disponer su transporte a través del aeropuerto de Bogotá, utilizando dos operativos de las Farc”, para llevarla a Miami. Ese mismo día, agregó Witek, fue Marín quien se comprometió a entregar cinco kilos como muestra. Dos meses después, el 25 de septiembre, según Witek, él aclaró que, junto a sus socios, ellos iban a transportar la muestra de cinco kilos a Miami, Nueva York y Canadá para sellar el negocio de 2.000 kilogramos.

En la misma reunión, se lee en la declaración de Brian Witek, su interlocutor Marlon Marín recibió $22’500.000 y prometió que Gómez entregaría la muestra de droga el 1° de noviembre de 2017 en un hotel en Bogotá. Según el documento, hasta ese momento, el agente se había reunido con Marín, Gómez y Younes en cinco ocasiones para el envío de la droga. Y resalta que los supuestosnarcotraficantes habían dicho que pertenecían al cartel de Sinaloa, pero necesitaban la bendición del exjefe guerrillero Jesús Santrich. 

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El 2 de noviembre, según Witek, “Marín presentó (a Santrich) a los CW (agentes encubiertos) como los individuos con quienes estaba negociando ‘el proyecto´”, según el documento.

Facsímil de cómo Marlon Marín presenta a los agentes de la DEA (supuestos empresarios) ante el exjefe guerrillero Jesús Santrich, en ese momento con funciones para coordinar la reincorporación económica de los excombatientes.  

La versión de Santrich es que él sí se reunió el 2 de noviembre con los desconocidos que llevó Marín, pero siempre les preguntó “cuándo y dónde iban a ser los cultivos de pan coger”. La respuesta fue que las inversiones las harían “de un solo ‘chingonazo’”. Cierto o no, la cronología del caso continúa el 1° de febrero, donde aparece la voz de Jesús Santrich en uno de los audios que hoy posee la Fiscalía y que no era público hasta hoy.

Facsímil del proyecto de Granjas Econativas, el cual elaboró Carlos Simanca después de las visitas a Espacios de Reincorporación de Farc en Meta y Caquetá.  

El audio, conocido por este medio, es una breve charla con Marlon Marín donde no se habla de algo distinto a concertar una reunión con empresarios para financiar proyectos productivos. Marín le insistió que los recibiera porque venían de lejos. Santrich, que estaba en Barranquilla, aceptó recibirlos en Bogotá una semana después. (Vea transcripción y escuche audio).

El segundo audio en el que aparece Santrich, del 8 de febrero, se hizo público a través de medios de comunicación en abril pasado. En este se escucha a Marín y a Santrich hablando brevemente y este último dice que no se reunirá solo con nadie y al final concretan una reunión.

La reunión se hizo el 9 de febrero de 2018. Según Witek, fue en ese encuentro en el que Santrich habló de cocaína. “Durante la reunión, el CW1 (agente infiltrado de la DEA) le dijo a Santrich que él y el CW2 estaban preparados para pagar US$15 millones por 10.000 kilogramos de cocaína”, afirmó en su declaración jurada. Santrich alega que eso no es cierto y que en el video de la reunión se puede constatar que solo hablaron de un proyecto productivo y que incluso existe un documento elaborado por Carlos Simanca. Hasta finales de 2017, Simanca fue contratista de la Organización Internacional para las Migraciones (OMI), aliada de la Oficina para el Posconflicto que dirigía Rafael Pardo Rueda.

Según una fuente que trabajó con Simanca, Marlon Marín los acompañó a distintas visitas a los tres espacios de reincorporación en Meta y Caquetá, de las que quedó el documento: “Elementos de mercadeo, técnicos y financieros para la estructuración de un proyecto de granja econativa en las zonas veredales”. Sin embargo, según Santrich, días después de la reunión del 8 de febrero, de manera extraña, Marín le envió un mensaje de texto ofreciéndole dinero para financiar su campaña a la Cámara, a lo que él se opuso. “Intentó que Iván Márquez enviara un mensaje de agradecimiento a empresarios que apoyaban la paz. Iván lo rechazó e incluso lo echó de su casa”, dijo Santrich en entrevista con este diario.

La versión del Tribunal de Nueva York es que en la reunión del 8 de febrero Marín comentó “que los primeros 7.000 kilogramos (7.000 hectáreas) de cocaína serían entregados a los CW en un mes, y que los 3.000 kilogramos (3.000 hectáreas) restantes se entregarían en los siguientes 30 días”. Literalmente se leen en los paréntesis del documento esas cifras de hectáreas. Santrich dice que eso demuestra que él habló fue de un proyecto de granjas econativas para los espacios de reincorporación en Miravalle y La Montañita (Caquetá) y La Macarena (Meta).

Witek  insistió que “al final de la reunión él le preguntó a Santrich si estaba de acuerdo con la transacción de la cocaína y contestó afirmativamente”.

El supuesto negocio se concretó en Miami el 13 de febrero y, según el Tribunal de Nueva York, “el CW1 (Witek) y un oficial de policía encubierto se reunieron con el CC1 de Miami en Miramar (Florida)”.  Durante la reunión del 2 de noviembre, Marín le había recalcado al agente Witek que él tenía un socio (CC1) en Miami para recibir el pago de la transacción y que incluso entregó una foto de su pasaporte. Se supone que ese desconocido fue la persona que, el 13 de febrero pasado, recibió “los US$5 millones en moneda falsificada y en un automóvil en Miami”, como señaló el agente de la DEA. Pero no se sabe nada de él ni vuelve a ser referido en la declaración de Witek.

Facsímil de cómo concluyó la supuesta operación de narcotrafico en su recta final en Miami.

Un día después de la captura de Santrich, el pasado 9 de abril, la Fiscalía entregó apartes de lo que serían las pruebas contra el exjefe guerrillero. Un video de tres minutos con una imagen fija de las reuniones y un organigrama con la supuesta estructura narcotraficante, con las fotos de Santrich, Marín, Gómez y Younes, junto a una bandera de México y dos palabras: “Cartel mexicano”, sin detalle de sus jefes. A partir de ese día, el caso está asociado al líder del cartel de Sinaloa, Rafael Caro Quintero.

Para la Fiscalía y la DEA la vinculación del narcotraficante mexicano con Santrich se selló con un cuadro que pintó el exjefe guerrillero. Según Witek, el exjefe guerrillero dedicó el cuadro al narco Caro Quintero para sellar el negocio y le escribió como dedicatoria: “Con aprecio y esperanza de paz”. La versión de Santrich es que, entre decenas de reproducciones que reposaban en el piso, Marín vio el cuadro y le pidió que lo firmara para un amigo de la paz de apellido Caro y le pidió que se lo agradeciera por teléfono. “Así lo hice y me despedí”, dijo Santrich. A su vez, el empresario Younes aseguró que fueron Gómez y Marín quienes lo contactaron para un programa de estabilización agrícola. En cualquier caso, la defensa de Santrich cree que la conducta de Marlon Marín es sospechosa. Por eso, ante la acusación de la justicia norteamericana de conspiración para el supuesto envío de cocaína a Estados Unidos, la pregunta que queda es: ¿quiénes serían los responsables?

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La carta que Santrich le envió al fiscal general, Néstor Humberto Martínez, luego de que Colombia2020 revelara los audios que allegó a la JEP.