El enviado europeo visitó Quibdó y Cúcuta

Las dos crisis humanitarias que mantienen el foco de la Unión Europea en Colombia

Después de cuatro años de disminución en la ayuda humanitaria para nuestro país, la UE anuncia aumento en la asistencia. La crisis por llegada de venezolanos también atrajo recursos.

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El comisario europeo de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis de la Unión Europea (UE), Christos Stylianides. / AFP

Dos situaciones que tienen al país en constante alerta son también los motivos para que la Unión Europea haya decidido aumentar los recursos de ayuda humanitaria para Colombia en el 2018, los cuales pasaron de 3,5 millones de euros a 6 millones, para financiar proyectos en favor de personas víctimas del conflicto. A estos se les suman este año 2 millones de euros para ayudar a las personas afectadas por la crisis migratoria de Venezuela.

Este fue el anuncio que se encargó de dar personalmente el comisario europeo de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis de la Unión Europea (UE), Christos Stylianides, quien estuvo en el país la semana pasada para conocer de primera mano la afectación en las comunidades por el aumento de la violencia y la situación de los miles de colombianos y venezolanos que llegan desde el país vecino.

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Si bien el Acuerdo de Paz con la exguerrilla de las Farc trajo algunas mejoras en seguridad y cierto alivio para las comunidades en las zonas más afectadas del país, la situación humanitaria no ha mejorado. La Defensoría del Pueblo denunció que desde enero de 2016 han asesinado a 186 líderes sociales y defensores de los derechos humanos. En el 2017 fueron desplazadas de manera forzosa 139.359 personas, según informó la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH). Y el último informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas describe que “el vacío de poder que dejaron las Farc tras su desmovilización, la falta de una presencia estatal integral y demoras en la implementación del Acuerdo permitieron el ingreso de grupos ilegales y grupos criminales a las zonas, los cuales buscan asumir el control de las economías ilegales aún existentes, provocando un aumento de la violencia”.

Estos son hechos que sin duda preocupan al país, pero también a la comunidad internacional, que ha aplaudido el proceso de paz colombiano y lo ha puesto como ejemplo a nivel mundial. Por eso, el comisario europeo insistió, tras su visita, en la voluntad de la UE de seguir apoyando la implementación del proceso de paz con estos recursos, que son entregados a través del Departamento de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas (ECHO, por sus siglas en inglés).

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“Vengo de Chipre, donde también hemos sufrido un conflicto histórico. Por eso sé de primera mano que el camino hacia la paz es difícil pero necesario. Puede tener obstáculos, pero con persistencia y decisión se pueden superar”, fueron algunas de sus declaraciones después de la reunión que tuvo con el presidente Juan Manuel Santos y la canciller María Ángela Holguín.

El comisario europeo estuvo en el país por dos días con dos propósitos. El primero fue verificar cómo van marchando los proyectos financiados por la UE a través de ONG internacionales como Save The Children, la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) o la Cruz Roja Internacional en comunidades afectadas por el conflicto en Quibdó (Chocó). El segundo fue para conocer de primera mano la grave crisis humanitaria en Venezuela, que ha llevado a cerca de 550.000 venezolanos y colombianos a cruzar la frontera por Cúcuta hacia Colombia.

En Quibdó, junto con el secretario de Estado de la Cooperación Internacional de Iberoamericana y el Caribe de España, Fernando García, visitaron los cerca de 20 asentamientos aledaños al municipio de indígenas emberas que abandonaron sus comunidades por el conflicto armado y que han llegado a estos espacios desde hace 15 años aproximadamente.

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Las principales inquietudes que la comunidad le manifestó al comisario fueron la falta de acceso a necesidades básicas como agua, saneamiento, alimentación, salud y albergues. Asimismo, la afectación en niños indígenas por el riesgo de ser reclutados de manera forzosa por otros grupos armados ilegales y la facilidad de caer en nuevas dinámicas de ilegalidad ante la falta de un sistema educativo que además garantice la pervivencia de su cultura ancestral.

Al siguiente día, ambos representantes europeos y su delegación estuvieron en el puente Simón Bolívar en Cúcuta (Norte de Santander), principal punto fronterizo entre Colombia y Venezuela. El comisario pudo constatar cómo las personas que cruzan la frontera hacia Colombia están sufriendo por falta de albergues, medicamentos y alimentación.

Finalmente, llegó a Bogotá para reunirse con el presidente Juan Manuel Santos; la canciller María Ángela Holguín; el secretario de Estado de la Cooperación Internacional de Iberoamericana y el Caribe de España, Fernando García; la embajadora de la Unión Europea en Colombia, Patricia Llombart; el embajador de España, Pablo Gómez de Oleam, y el gerente de Frontera Venezuela, Felipe Muñoz. Después de este encuentro anunció la ayuda económica por un total de 8 millones de euros para atender las dos crisis.

Según Álvaro de Vicente, jefe en América del Sur de ECHO, estos recursos están distribuidos de la siguiente forma: 5 millones de euros para asistencia humanitaria en territorios donde aumentó la violencia, un millón de euros para apoyar programas de prevención en regiones del país susceptibles a desastres naturales y los 2 millones restantes serán destinados a la atención y soporte de necesidades básicas, como salud, alimentación y educación para las personas que hayan migrado desde Venezuela.

También hizo énfasis en que estos recursos no se le entregarán directamente al Gobierno, sino que se irán otorgando de manera progresiva a organizaciones no gubernamentales que trabajen directamente con las comunidades en los territorios más afectados, en la medida en que vayan surgiendo propuestas de proyectos de asistencia humanitaria, seguridad alimentaria, proyectos productivos, atención en salud o educación.

El objetivo también es que, a través de estas organizaciones, las comunidades indígenas, afrocolombianas, mujeres y menores de edad tengan asistencia inmediata tras un desplazamiento forzoso o en el mejoramiento de su calidad de vida.

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Por otra parte, de Vicente explicó que los recursos disminuyeron de 10,8 millones de euros en 2016 a 3,5 millones en 2017 por las crisis humanitarias que se dieron en todo el mundo y que afectaron el entorno europeo. “Al final la cantidad de recursos que había que dedicar para otras crisis claramente disminuyó porque el presupuesto de ayuda humanitaria de la UE no es ilimitado. La otra razón es que los indicadores humanitarios en el 2017 no eran tan malos como lo son ahora en Colombia”, indicó.

“Estos recursos van en adición al Fondo Fiduciario ya establecido para apoyar la implementación del Acuerdo Paz, que son 95 millones de euros enfocados en proyectos productivos, programas educativos para los menores de edad que han salido de las filas de las Farc y proyectos de desarrollo rural y seguridad alimentaria”, aseguró el comisario, Christos Stylianides.

También afirmó que el compromiso de la Unión Europea es a largo plazo, lo cual se ve representado en los 239 millones de euros otorgados a Colombia (cerca de $840 mil millones) desde 1994 a través de ECHO. De estos recursos, 209 millones de euros se han dedicado a proyectos de ayuda humanitaria en favor de las personas afectadas por el conflicto, en particular la población civil desplazada, y a los colombianos refugiados en los países vecinos. Otros 17,8 millones para asistir a la población afectada por desastres originados en eventos naturales y 12 millones de euros para la preparación de comunidades y fortalecimiento de instituciones ante futuras amenazas naturales.

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Los departamentos que más han recibido recursos a lo largo de estos 23 años han sido Putumayo, Nariño, Chocó, Norte de Santander y Arauca. En comparación con la financiación que van a recibir otros países de América Latina y el Caribe, como los 6,9 millones de euros para atención alimentaria en Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, o los 5 millones destinados a Haití, Colombia recibe estos 8 millones de euros y se constituye como el mayor receptor de ayuda de la Unión Europea en la zona.

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