Las diez cosas que usted no sabía de la Operación Jaque

Errores que, por fortuna, las Farc nunca descubrieron; las celebraciones en la trasescena de los agentes de inteligencia que aún siguen en el anonimato; problemas internos en el alto mando por el uso de insignias del CICR; noticias falsas que los militares filtraron a la prensa para reafirmar el engaño. Estos y otros detalles más: 

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La Operación Jaque fue la estrategia militar con la que rescataron a 15 secuestrados en poder del frente primero de las Farc, el 2 de julio de 2008. / Archivo El Espectador
  1. EL HELICÓPTERO QUEDÓ MAL PINTADO

El helicóptero miliar MI17 de fabricación rusa que fue utilizado en la operación tuvo que ser pintado dos veces con los colores blanco y naranja que habían sido elegidos para simular la misión humanitaria. La primera sucedió en Bogotá, bajo el más completo sigilo, pero una vez la aeronave llegó al fuerte de Tolemaida, donde se adelantaba la planeación de la operación, los militares se dieron cuenta de que parte de la pintura se había caído. De afán y faltando pocas horas para el día D, tuvieron que retocar la pintura. De tal manera que el helicóptero aún olía a pintura cuando llegó al lugar donde debía recoger a los secuestrados, con tan buena suerte que el olor pudo disimularse gracias a que la aeronave nunca apagó su hélice.

  1. EL OLVIDO DE LOS TACOS

Los oficiales de inteligencia que planearon la operación tuvieron en cuenta casi todos los detalles para que fuera perfecta. Desde pagar clases de teatro para que los 13 hombres y mujeres que bajaron a tierra a recoger a los secuestrados pudieran actuar de conformidad al libreto, hasta hacer un casting perfecto buscando a quienes hablaran otro idioma y tuvieran rasgos extranjeros. El “casi” se debe a que olvidaron un pequeño detalle: pintar los tacos que se usan cuando el helicóptero está parado. Contaron con la fortuna de que el guerrillero de las Farc que se subió a inspeccionar la aeronave no los vio debajo de una silla. De haberlos visto se hubiera dado cuenta de que eran de color verde oliva, tenían insignias del Ejército Nacional y la matrícula original.

  1. CELEBRACIÓN CON HAMBURGUESA

Mientras el presidente Álvaro Uribe; el ministro de Defensa de entonces, Juan Manuel Santos; y la cúpula militar celebraban la liberación de los 15 secuestrados ante las cámaras de televisión, doce militares que hicieron parte de la tripulación del helicóptero se tuvieron que devolver hasta un lugar en Puerto Rico, Meta, que fue elegido como punto de concentración antes y después de la operación. Luego se fueron a Tolemaida y cuando ya estaban resignados a pasar la noche allí, les informaron que un avión chárter los llevaría a Bogotá esa misma noche. La gran sorpresa corrió por cuenta del jefe de inteligencia, el general Ricardo Díaz, quien les tenía listo un recibimiento en Bogotá con las familias de los militares, hamburguesas El Corral y vino de manzana.

  1. EL “REGALITO” DE CÉSAR

En Puerto Rico, Meta, los militares que quedaron como tripulantes del helicóptero tuvieron que, literalmente, recoger el reguero. Los campesinos de la finca les dieron almuerzo a todos, incluidos los jefes guerrilleros César y Gafas, quienes permanecieron esposados y estuvieron separados, como indican los procedimientos. El vuelo hacia Tolemaida fue largo y tedioso (casi dos horas) y César, tal vez en otro episodio de su nerviosismo, se vomitó. Ya había tenido otra salida en el primer vuelo hacia San José del Guaviare cuando había intentado botarse del helicóptero.

  1. LOS PUESTOS DE MANDO

Cuando nace la Operación Jaque y el alto mando militar decide ejecutar el engaño, se instalaron cuatro puestos de mando para la planeación y control de la acción. Uno estuvo en Bogotá, en el Ministerio de Defensa; otro en Tolemaida, donde se hicieron los ensayos y donde se adecuaron los dos helicópteros; otro en Puerto Rico, Meta, en la finca de una familia campesina que prestó su terreno para ubicar un punto de concentración (de allí salían los helicópteros); y otro en San José del Guaviare, lugar en el que se parqueó el avión presidencial y donde el general Mario Montoya esperaba a los liberados para llevarlos a Bogotá.

  1. EL PLAN B

Durante la planeación de la operación, el equipo de inteligencia militar hizo decenas de matrices en las que proyectaron los diferentes escenarios que se podían presentar. Que los guerrilleros no llegaran al punto de encuentro; que llegaran, pero sino los secuestrados; que por algún motivo los secuestrados no pudieran abordar la aeronave; que los guerrilleros descubrieran el engaño, en fin, todas las opciones posibles. En cualquier escenario que representara el fracaso del rescate humanitario y pusiera en riesgo la misión, el alto mando tenía listo el plan B. Este se activaría cuando alguno de los agentes de inteligencia dijera la clave: “se me perdió la billetera”.  En ese momento, se pondría en marcha un operativo para el que estaban listas 40 aeronaves y más de 5.000 soldados para tomarse el área. Los agentes llevaban escondidos en sus ropas elementos de supervivencia como anzuelos, nailon, fósforos, entre otros.

  1. EL PETO DE LA DISCORDIA

Desde el primer instante estaba previsto en el libreto del engaño que uno de los agentes de inteligencia representaría a un delegado del CICR y para ello debía portar un peto con el distintivo de esa organización humanitaria. Dos horas antes del operativo, el capitán se puso el peto y siguió su papel como estaba previsto. Por eso, a todo el equipo le sorprendió que luego el alto mando militar asegurara con firmeza que nunca se usaron distintivos de la Cruz Roja Internacional. El asunto tomó tal dimensión que el capitán fue acusado de cobardía, porque según la versión oficial, él se puso el peto por miedo. Esa acusación hizo que le negaran inicialmente la Cruz de Boyacá que le fue entregada al resto del equipo. Al final, el alto mando tuvo que revisar la decisión y tuvieron que expedir un decreto para entregarle la más alta distinción que hay en Colombia al capitán en cuestión.

Esta foto demuestra como dos horas antes de que se ejecutara la Operación Jaque uno de los militares ya tenía puesto el chaleco del CICR. La foto fue tomada en Puerto Rico, Meta, el punto de donde partía el helicóptero. 

  1. EL USO DE LA PRENSA

Cuando el mando de la Operación Jaque determina que el engaño consistiría en decirle a Cesar que él y los secuestrados serían trasladados hacia el campamento de Alfonso Cano, deciden reforzar la mentira con un par de noticias falsas que fueron filtradas convenientemente a un periódico de circulación nacional y a uno de los canales privados de televisión. Las notas de prensa indicaban que dos delegados internacionales que representaban a Suiza y Francia se encontraban en el país con el fin de adelantar contactos con Cano en una zona ubicada entre Pradera y Florida en el Valle del Cauca. Así, César creería que él haría parte de ese importante acto humanitario.

  1. ¿DÓNDE ESTÁ CÉSAR?

Mucho se ha especulado sobre la suerte del exjefe del Frente Primero de las Farc, Gerardo Aguilar Ramírez, alias César. Se ha dicho que está viviendo en Estados Unidos con identidad protegida; que recibió un pago de 20 millones de dólares como recompensa por haber traicionado a su organización y entregar los secuestrados al Ejército; que está viviendo en Francia con su compañera sentimental, Nancy Conde Rubio, alias Doris Adriana. La investigación de Colombia2020 arroja dos datos: César está recluido en el penal del Departamento Federal de Prisiones de Lompoc, California, pagando una condena hasta de enero del 2032. El expediente indica que su próxima comparecencia debe realizarse ante una jueza estadounidense en septiembre de este año. Por su parte, Alexander Farfán Suárez, alias Gafas, segundo al mando del frente primero de las Farc, obtuvo su libertad condicionada en agosto del año pasado, tras acogerse a la Jurisdicción Especial de Paz, luego de estar recluido nueve años en La Picota. No fue incluido por las Farc en sus listados, por lo tanto, no hace parte del proceso de paz y de reincorporación de esta exguerrilla.

  1. EL ENGAÑO

El engaño interfiriendo las comunicaciones entre las radioperadoras del Mono Jojoy y de César no terminó el 2 de julio. Los agentes de inteligencia técnica estuvieron enviando mensajes falsos a las dos operadoras hasta mediados de agosto. Tenían dos objetivos: saber cómo reaccionaría la guerrilla con los otros secuestrados y mantener la confusión para que la dirigencia de las Farc se demorara en entender qué fue lo que realmente pasó. De hecho, así se pudieron enterar que las dos radioperadoras, La India y Andrea, fueron relevadas y sobre ellas recayó un consejo de guerra. Ninguna de ellas fue ejecutada, porque desde el principio la guerrilla se casó con la tesis de que César los había traicionado. La medida siguiente fue que Jojoy envió un delegado suyo del frente séptimo para asumir el mando del frente primero que se había quedado sin sus dos cabezas principales.

Mensaje interceptado por la inteligencia militar posteriormente a la Operación Jaque en donde se lee: "Asuma el mando, tomen todas las medidas de seguridad. Esperen un mando que va con orientaciones. Jorge B".