EL 1 DE JULIO COMENZÓ LA FUNDICIÓN DE MUNICIONES

Las caletas de las Farc, en cifras

La Misión de la ONU que verificó el proceso de dejación de armas acompañará la extracción de caletas hasta el 1 de septiembre. A partir de ese momento, el Gobierno, en colaboración con la guerrilla, se encargará de desmantelar lo restante.

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El general argentino Javier Pérez Aquino, jefe de observadores de la Misión de la ONU en Colombia. / EFE

Aunque muchos sectores críticos del Acuerdo de Paz recibieron con bastante escepticismo el proceso final de dejación de armas por las Farc, lo cierto es que, desde el pasado 27 de junio, día en el que se entregó el 60 % restante de las municiones que tenía en su poder la guerrilla, la extracción de las caletas comenzó a avanzar a pasos agigantados. En ese momento, desde Mesetas (Meta), la Misión de la ONU que tuvo a su cargo la verificación del desarme de la guerrilla informó que, de las 949 caletas registradas por los comandantes de ese grupo, apenas a 77 se les había extraído el armamento y se habían destruido las municiones, el material inestable y los explosivos.

Por eso, la cifra que en su más reciente informe entregó la ONU sobre la extracción de las caletas —la última tarea que tiene a su cargo antes de que la próxima semana se anuncie una nueva misión en Colombia— revela alentadores logros que, ahora sí, van a corroborar que en las Farc ya no queda una sola arma. Hasta la fecha ya se tiene identificado el lugar exacto donde se encuentran 660 caletas. De esas, 456, ya tiene completa la hoja de ruta para su extracción. “La información ha sido compartida con las instancias de la Fuerza Pública para los aspectos de seguridad, a fin de realizar las operaciones en terreno. Otras 204 están en proceso de planeamiento”, señaló el general argentino Javier Pérez Aquino, coordinador de la actual Misión de la ONU en el país.

Además, del 27 de junio a hoy, han sido ejecutadas 94 caletas en total y otras seis más están en ese proceso. Es decir, su material ya ha sido o extraído o destruido. Las Farc, en todo caso, están obligadas a entregar a la ONU la información detallada sobre la ubicación de las caletas restantes. No obstante, la semana pasada, cuando la Misión entregó ante el Consejo de Seguridad de la ONU un balance sobre cómo fue su labor durante el proceso de dejación de armas, quedó claro en el informe suministrado a ese organismo que su acompañamiento al proceso de extracción de caletas tiene fecha límite: el 1 de agosto de 2017. “Después de esa fecha, el Gobierno, en colaboración con las Farc, se encargará del desmantelamiento de cualquier caleta restante”, dice el texto.

Mientras tanto, ¿qué otras cifras ha arrojado el proceso de extracción de caletas? De momento, se han recuperado otras 321 armas que tenía la guerrilla y, a la par, se han destruido varias municiones, así: nueve toneladas de explosivos diversos, 11.660 metros de cordón detonante y mecha lenta, 329 minas antipersonal, 92.131 municiones de diferentes calibres de armas ligeras y 243 municiones de mortero.

De la misma manera, en los 26 puntos de ubicación donde permanecen las Farc también se han hecho procesos de destrucción de armas “con base en los estándares internacionales de seguridad y ambientales”, según aclara la ONU, dentro de los que se cuentan más de 7.000 unidades de explosivos diversos (entre minas antipersonal, granadas de mano, granadas de fusil, municiones de gran calibre, entre otros), y 987.807 municiones de armas de pequeño calibre.

Teniendo como referencia, entonces, la fecha del 1 de agosto, queda menos de un mes para que se anuncie al país que la Misión de la ONU ya tiene almacenado todo el armamento existente en los campamentos y, ese mismo día, el ente multilateral entregará un certificado de cumplimiento de dejación de armas. El objetivo es, en últimas, sacar todo ese material de las zonas veredales, que comenzarán su proceso de transformación hacia espacios territoriales de capacitación y reincorporación.

Según el reporte de la Misión entregado a la ONU, en todo este proceso se registraron varias afectaciones a su labor, dados los graves problemas de seguridad de carácter local. Los reportes entregados por el equipo de Naciones Unidas revelan que en algunas ocasiones se tuvieron que suspender operaciones debido al accionar de grupos armados, como el Epl y el Eln, concretamente en zonas como Caño Indio y Tibú (Norte de Santander) o La Variante y Tumaco (Nariño). Son hechos para tener en cuenta de cara a las labores que, se espera, adelantará a partir de finales de agosto la nueva misión de la ONU en Colombia.

Como se conoce, el pasado 5 de junio, el presidente Juan Manuel Santos le envió una carta al Consejo de Seguridad para hacer la solicitud formal sobre este asunto. Si las fechas anunciadas se cumplen, este lunes ese organismo confirmará una respuesta positiva al Gobierno. Esta segunda misión llegará con un nuevo mandato: “Verificar el proceso de reincorporación política, económica y social de las Farc y la implementación de medidas de protección y seguridad personal y colectiva, y de los programas integrales de seguridad y protección para las comunidades y organizaciones en los territorios”.