Lingotes, láminas o polvo

Las armas de las Farc que podrían ser joyas

La organización sueca Swedish Development Partner está en negociaciones desde marzo con el Gobierno y la guerrilla para que, luego de la fundición del armamento, este sea utilizado en productos como ropa y accesorios.

armasjoyas.jpg

Algunas de las armas que dejaron las Farc en manos de Naciones Unidas, el 14 de junio de 2017, en La Elvira (Cauca). / AFP

Las armas que durante 53 años empuñaron las Farc serán convertidas en lingotes, láminas o polvo. Pero no solo en eso: todo apunta a que podrían ser parte de joyas y prendas de vestir. Al menos esa es la propuesta del proyecto Humanium Metal, ideado por la organización sin ánimo de lucro sueca IM Swedish Development Partner, que está cerca de consolidarse.

Vea: El desarme del bloque Oriental de las Farc

El metal resultante de la fundición del armamento sería entregado a empresas colombianas que diseñarían los productos. Una parte de las ganancias iría a un fondo para financiar proyectos de construcción de paz.

En las páginas 58, 66, 67, 220 y 271 del Acuerdo final que firmaron el presidente Juan Manuel Santos y el excomandante máximo de las Farc, Rodrigo Londoño, quedó estipulado que las armas que dejaría esa guerrilla serían utilizadas para hacer tres monumentos, de los que uno estaría ubicado en Cuba, otro en Nueva York y el restante en Colombia. No se dieron más detalles.

Apenas hace poco, en un confidencial de la revista Semana, se habló de que solo el 20 % del armamento será utilizado en la elaboración de esos monumentos. ¿Cuál sería el destino final del 80 % restante? Es lo que busca resolver el proyecto Humanium Metal, porque no quedó estipulado en ninguna de las 310 páginas del Acuerdo de Paz.

Este tipo de vacíos no son nuevos en los procesos de paz en Colombia. Parece que la mayoría de esfuerzos políticos han estado encaminados a ponerle fin al conflicto armado, pero muy pocos han resuelto en detalle cuál podría ser el destino final de las armas de las confrontaciones.

Lea también: 10 anécdotas que usted no conocía sobre las dejaciones de armas en Colombia​

Por ejemplo, hace 27 años, el M-19 entregó 280 armas que fueron fundidas en una siderúrgica en Yumbo (Valle del Cauca). Con el metal se tenía planeado hacer un monumento. Sin embargo, hoy los lingotes resultantes descansan en algún lugar del país y el monumento nunca se hizo.

La propuesta

En marzo de este año se realizó un desayuno en la Embajada sueca en Bogotá. En la reunión se socializó la propuesta de IM para darle un uso al metal que resultara de la fundición de armas de las Farc. Los asistentes fueron el general (r) y vicepresidente Óscar Naranjo, el general (r) Javier Flórez, el integrante del Estado Mayor Central de las Farc Rubín Morro, un delegado de la misión de Naciones Unidas, un delegado de la Fundación Paz y Reconciliación (organización aliada de Humanium Metal), la secretaria general de IM, Ann Svensén, y Kristina Jannerbo, representante especial de IM para la iniciativa Humanium en América Latina.

Consultada por teléfono, Jannerbo, quien estaba en Suecia, contó (y dejó de contar) algunos detalles del proyecto. Dijo con determinación, por ejemplo, que las armas de las Farc se fundirán en Colombia y que el metal resultante, de llegar a concretarse la idea, se entregará a Humanium Metal, que está tratando de negociar que esa transacción se haga sin ningún costo. Luego se realizarían alianzas con empresas colombianas (en el caso salvadoreño se realizó con empresas suecas) que se encargarían de transformar el metal en diferentes productos que se pondrían a la venta.

Se trata de una nada despreciable cantidad de metal, teniendo en cuenta que las Farc ya hicieron la dejación de 7.132 armas y Naciones Unidas tiene información acerca de la ubicación de 660 caletas. Jannerbo no sabe la cantidad de metal que puede salir de todo ese armamento, pero afirma que en los diálogos que han sostenido con el vicepresidente Óscar Naranjo y el excomandante de las Farc Carlos Antonio Lozada se ha hablado de “varias toneladas”.

Teniendo en cuenta esas palabras, el valor del metal sería de miles de dólares. En la Bolsa de Londres la tonelada de cobre está avaluada en 5.923 dólares (alrededor de 18 millones de pesos), mientras que la tonelada métrica de mineral de hierro está en US$64,16 (alrededor de $190.000).

Humanium, dependiendo de los acuerdos a los que llegue con cada empresa, venderá el metal o lo entregará sin ningún costo. En todos los casos, una parte de las utilidades irá a un fondo de Humanium en Colombia y otra para la empresa. Para la financiación de los proyectos de construcción de paz se les dará prioridad a las víctimas del conflicto, los excombatientes y las mujeres que se presenten.

También se brindará apoyo a iniciativas de prevención de violencia. Por ejemplo, explica Jannerbo, parte de los recursos podría destinarse a incidir en la elaboración de leyes que regulen la tenencia de armas pequeñas o proyectos de desarme voluntario. Además, las empresas vinculadas tendrían que comprometerse con la difusión de mensajes que contribuyan a la construcción de paz. “En el caso colombiano es muy importante un mensaje de que no hay vencidos ni vencedores”, sentencia.

Según Jannerbo, varias empresas colombianas han demostrado interés en trabajar bajo el esquema de Humanium Metal. Sin embargo, se negó a dar nombres porque falta suplir algunos pasos para que el proyecto sea una realidad en Colombia. Esto aunque las negociaciones van muy avanzadas. Tanto que ya existe un acuerdo entre Humanium Metal y las Farc para que IM se encargue del metal resultante de la fundición. Lo que falta es un documento que dé cuenta de un acuerdo entre el Gobierno y la guerrilla para que ese sea el destino final de las armas. Frente a ese documento pendiente, Jannerbo dice: “Yo soy muy optimista y creería que la otra semana va a ser público”.

Sin embargo, esa información no pudo ser contrastada con el vicepresidente Naranjo ni con Carlos Antonio Lozada. El primero mandó razón con su oficina de prensa: el tema sí le interesa, pero todavía no van a decir nada en público, porque faltan detalles por ajustar. Y Lozada no quiso pronunciarse al respecto.

La experiencia de El Salvador

Humanium Metal es un proyecto de IM que apenas está comenzando. Surgió en 2015 y su primera experiencia se está desarrollando en Centro América, más exactamente en El Salvador. Luego de conversaciones con las autoridades de ese país, IM logró que le fuera entregada una tonelada de metal producto de una fundición de armamento ilegal.

La fundición se llevó a cabo en Corinca, una empresa salvadoreña, en noviembre de 2016. En total se fundieron 1.825 armas, de las cuales salió una tonelada de metal. Con ese material resultante, varias empresas suecas están haciendo pruebas de productos para poner en el mercado en El Salvador. Por ejemplo, han hecho candelabros y joyas (ver fotos). La idea es que la producción empiece en agosto y la venta en noviembre.

Esa experiencia dejó como aprendizaje de que la forma más práctica de recibir el metal para las empresas es convertido en polvo. Por eso, puede que parte de las armas de las Farc terminen así. Las otras formas de recibir el metal son en lingotes o láminas.

En el caso colombiano, no se ha estipulado la forma de darles el metal a las empresas. Las armas de las Farc harían parte del piloto del programa. Al preguntarle a Jannerbo por qué dejar el metal en manos de un proyecto que apenas es un piloto, contestó: “Yo diría que no hay otra destinación para el metal de las armas en este momento y la iniciativa es muy innovadora”.

Lea también: ¿Dónde están las armas de los otros procesos de paz?​

El caso de El Salvador tiene varias diferencias con lo que se pretende hacer en Colombia. La idea en el país es que el metal no sea procesado por empresas extranjeras, sino que sean colombianas. “Queremos que el círculo se abra y se cierre en Colombia (...) por el valor simbólico que tiene el fin del conflicto armado con las Farc”.

También dice que “uno de los objetivos es poder mostrar que la totalidad de lo que se entregó se fundió”. Se trata, asegura, de que los colombianos tengan una certeza: las armas que dejaron las Farc nunca volverán a ser usadas para ejercer violencia.