De cara al plebiscito del 2 de octubre

La paz ahora, ¿o nunca?

El papel de los ciudadanos para defenderlos acuerdos de paz será fundamental.¿Por qué sumarse a través de #Símelajuego?

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La exalcaldesa de Apartadó Gloria Cuartas, una de las líderes del movimiento ciudadano.
/ AFP

Queridos lectores:

Este es un instante único en la historia de Colombia. Tal vez desde 1957 no se vivía un momento similar. En ese entonces se convocó un referendo para que los colombianos aprobaran el llamado Frente Nacional, es decir, la reforma constitucional surgida del acuerdo celebrado por representantes de los dos bandos de la guerra de entonces, el Partido Conservador, encabezado por Laureano Gómez, y el Partido Liberal, liderado por Alberto Lleras.

Se trataba de terminar la llamada Violencia, que sembró nuestros campos con 300.000 cadáveres. Para lograrlo, se pactó la alternación en el poder de liberales y conservadores. También se decretó una amnistía general para todos los combatientes —desde los denominados bandoleros hasta los miembros de las fuerzas de seguridad del Estado que se habían excedido en su funciones de defensa del Gobierno—. Y en esa ocasión se perdonó TODO, y a TODOS, incluidos los autores de los abominables “cortes de franela”.

Hoy, Colombia se aproxima a una votación tan transcendental como la de entonces: el próximo 2 de octubre vamos a definir nada menos que el futuro del país, el nuestro, el de nuestros hijos, nietos y bisnietos… No vamos a escoger entre Santos y Uribe. No vamos a respaldar ni al uno ni al otro. No vamos a votar para apoyar a este gobierno ni para expresarle nuestro rechazo… No… Vamos a decidir nada menos si aceptamos esa paz acordada en La Habana, que algunos pueden considerar imperfecta (¡a mí me parece inmejorable!), o si nos quedamos atascados en esta maldita guerra, tal vez por medio siglo más.

No es cierto, como dicen los partidarios del No, que si derrotan el Sí se vaya a conseguir un acuerdo mejor. Eso no es posible: el presidente ya ha dicho que acabará con el proceso de paz si el Sí pierde el plebiscito, entre otras razones porque así se lo ordenó la Corte Constitucional y porque él, ante un No de la opinión, carecería de la capacidad de maniobra política para hacer algo distinto. De modo que nuestras dos únicas alternativas son escoger esta paz, tal como está diseñada, y cuyos acuerdos pueden leerlos en este link: https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/24_08_2016ac..., o elegir volver a la guerra.

¡Es lo uno o lo otro! ¡No hay más opciones!

En nuestras manos, y en las de nadie más, está la decisión.

Votemos todos… Pero antes, por favor, leamos los acuerdos de paz. Son casi 300 páginas. Analicémoslos sin prejuicios. Así no permitiremos que nos manipulen a punta de deformar lo acordado. Así no nos llenarán de miedos. Así no acabaremos confiando en tantos mentirosos con rabo de paja, que le temen a la paz porque ellos también podrían ser juzgados por financiar a los paramilitares, por ser sus cómplices y porque sus inmensas tierras tendrían que empezar a pagar impuestos como lo hacemos los ciudadanos de bien.

¡No creamos el cuento absurdo de que existe el peligro de que caigamos en el castrochavismo! ¡Eso no es así! ¡El país no va a elegir a un presidente de las Farc! ¿No ven en las encuestas reflejado su desprestigio? Se trata simplemente de permitir que los rebeldes expresen sus opiniones a base de palabras y no de balas, y de ampliar la democracia para que puedan convivir con nosotros personas que opinen distinto.

Cuando lean los acuerdos, queridos lectores, piensen por favor en los 8 millones de víctimas de la guerra. Entre ellas me encuentro yo, que perdí un tío y una prima hermana a quienes secuestraron y asesinaron; que tuve dos primos hermanos más secuestrados, una por las Farc y otro por delincuentes comunes; que también tuve otro primo segundo secuestrado por el Eln; que además he vivido amenazada desde los 14 años, por todos, delincuentes comunes, el Eln que intentó secuestrarme en los años setenta, los militares, los paramilitares; que he estado en tres listas de amenazados a muerte, entre los cuales estaban Jaime Garzón, Jaime Pardo Leal, Leonardo Posada, Héctor Abad Gómez y otros acribillados a tiros. Sí, también soy víctima, he tenido que escribir entre las balas y morir de miedo ante el ladrido de los perros que en las noches campesinas de la finca muchas veces opacaban el sonido de las chicharras, porque quizás anunciaban la llegada de la guerra; yo que a punta de metralla he perdido a 17 de mis mejores amigos, como Rodrigo Lara, Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro; yo que quiero lograr que mis hijos y mis nietos me crean que la paz no es una utopía, les pido que lean los acuerdos de La Habana y que, a conciencia, voten…

Por mi parte, luego de conocerlos y de saber que, de cumplirse, van a ir convirtiendo a Colombia en un país normal y próspero, ¡voy a votar Sí!

¡Los invito a que ustedes también voten por la paz! No hay más opciones: esta paz o la guerra.

¿Qué prefieren?

¿La paz ahora? ¿O la paz nunca, por lo menos mientras estemos vivos?

Yo no quiero morir, como nací, en un país en guerra.

Antes quiero conocer la paz.

* * *

Los que quieran unirse al grupo de Promotores del Sí, conformado por ciudadanos independientes de los partidos, unidos sólo por el deseo de tener una Colombia en paz, les sugiero que envíen al correo [email protected] sus nombres, cédulas, teléfonos y correos e incluyan, en todos sus mensajes, el hashtag #Símelajuego.

Necesitamos tener identificada una multitud de promotores del Sí a más tardar el miércoles. Inviten a TODOS sus amigos y familiares a participar también.

Y ganemos la paz.

Nos la merecemos…

* * *

Antes de terminar, quiero decir ¡GRACIAS!

¡GRACIAS, presidente, por su perseverancia en conseguir la paz!

¡Gracias a los equipos negociadores del Gobierno y las Farc, encabezados por Humberto de la Calle e Iván Márquez!

¡Gracias muy especiales a Enrique Santos Calderón por haber desatado esta paz!

¡Gracias al senador Iván Cepeda y a Álvaro Leyva, quienes jugaron un papel fundamental y discreto para lograr el acuerdo, y a los juristas de un lado y otro, doctores Henao, Cepeda y Santiago, quienes solucionaron el punto álgido de justicia!

¡Gracias a la comunidad internacional por ayudarnos a salir de nuestro vicio de la guerra!

¡Gracias a Cuba por su solidaridad, su discreción, su hospitalidad y su generosidad, al prestar su territorio y brindar el apoyo logístico necesario para el desarrollo del proceso, en momentos en que vive una difícil situación económica!

¡Gracias a Noruega, Chile y Venezuela, a los expresidentes Mujica, Lula y Dilma Rousseff, y a los presidentes Bachelet, Correa y Obama!

¡Gracias al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y al papa Francisco!

¡Gracias al Dios de la Paz!

¡Gracias a todos!

 

* Columnista y escritora. www.patricialarasalive.com.