“La igualdad de género es una construcción continua, así como la paz”: Lena Nordström

De visita en nuestro país, esta feminista que trabaja con el gobierno sueco, habla sobre la iniciativa de la que hace parte: la Red de Mujeres Mediadoras de Paz, que busca impulsar la participación activa de las mujeres en el proceso de paz colombiano.

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Lena Nordström es la representante especial de la canciller sueca para procesos de paz inclusivos. / Gustavo Torrijos - El Espectador.

“Más mujeres, más paz”, es la afirmación tajante de Lena Nordström, una de las integrantes de la Red de Mujeres Mediadoras de Paz que desde Suecia ha apoyado a mujeres de países que han vivido en conflicto como Liberia y Afganistán, para que sean escuchadas en sus regiones y se les garantice su participación en los procesos de paz.

En Colombia, a través de la Embajada de Suecia, apoyaron la inclusión de mujeres en la mesa de negociaciones con las Farc y han apoyado encuentros de organizaciones de mujeres para preparar, articular y entregar propuestas a la mesa de Quito con el Eln. 

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Lena fue embajadora de Suecia en Colombia de 2005 a 2011, en Zambia desde 2011 hasta 2015 y en Liberia desde 2015 hasta 2016. Actualmente se desempeña como jefe de Recursos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores en Suecia y es la representante especial de la Canciller sueca, Margaret Walström para Procesos de Paz Inclusivos.

La Red de Mujeres Mediadores de Paz es una iniciativa que nace en 2015 como parte de las políticas que Suecia estableció al declararse un año antes como el primer gobierno feminista en el mundo. Junto con Dinamarca, Finlandia, Islandia y Noruega, pertenecen a la Red de Mujeres Nórdicas Negociadoras de Paz, para trabajar en este objetivo de aumentar la representación y activa partición de mujeres en procesos de paz. 

Usted se fue del país cuando aún había guerra y hasta ahora comenzaba el proceso de paz con las Farc. ¿Qué siente ahora al volver a Colombia cuando ya se logró sellar este proceso?

Lo que yo veo es que hay esperanza y tranquilidad en la gente. Obviamente tiene que ver con el acuerdo de paz, con la reducción de la violencia, que es real. Siento que el país ha cambiado y que hay una esperanza muy alentadora. Es fantástico poder volver y darse cuenta de eso. 

¿Por qué nace la Red de Mujeres Mediadoras de Paz?

Sabemos que con más mujeres tendremos más paz. Ese es un hecho que se sabe por los estudios que se han realizado, por las experiencias que hemos vivido. Si la mujer participa en los procesos de paz, sentada en la mesa o a través de diferentes organizaciones de mujeres que trabajan en temas de resolución de conflicto y de construcción de paz, la paz va a durar más. 

Somos nueve mujeres en la red sueca. Hay otras partes del mundo donde empezaron a funcionar estas redes y lo que queremos es acoplarnos e intercambiar experiencias. 

¿Cuál es ese complemento que le dan las mujeres a los procesos de paz? 

Somos la mitad del mundo, la mitad en los países, tanto aquí como en Suecia y tenemos perspectivas diferentes. Es muy diferente lo que experimenta una mujer en el conflicto, a lo que experimenta el hombre. El abuso sexual ha sido un instrumento de la guerra, por eso se necesita la perspectiva de la mujer. 

En los países en los que han trabajado, ¿qué iniciativas han adelantado?

Las mujeres suecas que estamos en la red trabajamos en varios temas. Por ejemplo, una de ellas trabaja con organizaciones de mujeres en Afganistán para enseñarles cómo pueden ser más útiles en el fin de la guerra en su país, qué pueden hacer ellas en sus comunidades o a nivel regional. También las apoyamos para que sepan cómo pueden participar y hacer que se escuche su voz y la perspectiva de género en esa situación. 

Aquí en Colombia trabajamos través de la Embajada porque es parte de la cooperación internacional. Hemos tratado de resaltar el rol de la mujer y de hacer más eficiente su rol en la resolución de conflictos. Eso lo hicimos cuando se trataba del proceso de paz con la Farc y también es uno de los aportes de Suecia en los diálogos con el Eln.
 
Aquí hay mucha capacidad, en la sociedad, pero también lo hay en el Estado porque hay mujeres muy bien capacitadas para llevar la vocería, para entrar a las negociaciones, para ser mediadoras. Obviamente reafirmamos que, si hay necesidad de nuestro apoyo en alguna experiencia particular, que podría servir al proceso actual o a otros temas relacionados con el rol de la mujer en la construcción de paz, toda la red está a disposición.

¿Y cómo ve la inclusión de la mujer en ambas negociaciones?

La perspectiva de género fue incluida desde el principio en las negociaciones con las Farc y más tarde, se creó la subcomisión de género. En los diálogos con el Eln hay mujeres participando en la mesa de Quito. Eso es algo positivo y tengo que decir que siempre se toma a Colombia como un buen ejemplo en temas de inclusión del enfoque de género. 

Tanto hombres como mujeres necesitamos formar nuestra sociedad juntos. La igualdad de género es una construcción continua, tal como lo es construir la paz o la democracia. Es algo que tenemos que estar haciendo constantemente. 

En las mesas de diálogo está pasando eso, pero en el territorio hay mujeres víctimas que tienen miedo de hablar porque la guerra ha sido contada desde las voces de los hombres. ¿Cómo invitarlas a que se empoderen y decirles que su voz también es importante para que este proceso de paz también se dé? 

Durante mis seis años aquí viajé muchísimo por el país y vi que existen organizaciones de mujeres, de la sociedad civil, la Iglesia y personas del Estado con quienes se puede conversar. Creo que sí existen en las regiones personas que pueden ser buscadas para contar esas experiencias y eso es importante. Pienso que, si no se habla de los sufrimientos, desde mi opinión, de lo que ha pasado, no se puede volver a reconstruir una sociedad realmente, su tejido social. Yo creo que Colombia tiene que enseñarle mucho al mundo. 

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¿Qué proyectos tiene pensados la red más adelante? 

Queremos estar a la disposición de lo que sea necesario, aunque eso no significa estar sentadas esperando. Trabajamos mucho a través de las embajadas porque hay cooperación para el desarrollo en muchos países. A través de esos contactos y esas redes, con los gobiernos y con la sociedad civil, nos llegan demandas y preguntas. Una cosa es trabajar en proyectos concretos como el caso de Afganistán, que no necesariamente es en una mesa de negociación sino en la misma construcción de paz y en la enseñanza de herramientas para la resolución de conflictos. 

Otro tema que estoy trabajando mucho es la inclusión de la juventud y en este caso, las mujeres jóvenes, porque es un asunto que también hay que ver. ¿Qué piensan las generaciones? ¿Cómo quieren el país?. También hay un interés de trabajar desde la Red Nórdica para ver si podemos promover la creación de otras redes en el mundo, porque estamos convencidas de que con más mujeres, más paz.