La Farc tiene que revaluar su ideología: María Abousleiman

La investigadora del conflicto de la Universidad de Lyon, en Francia, comparó seis casos de participación política de grupos insurgentes en el mundo tras procesos de paz y habló de las posibilidades electorales de la Farc.

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La investigadora libanesa María Abousleiman. / Gustavo Torrijos - El Espectador

La Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) anunció el miércoles sus candidatos para las elecciones presidenciales y legislativas del próximo año. De inmediato hubo reacciones a favor y en contra: algunos aplaudieron el hecho de que dejen las balas por los discursos y otros rechazaron que vayan al Congreso sin pasar por la Jurisdicción Especial de Paz.

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La participación política de antiguas guerrillas es un tema de debate que se ha dado en el país y en otros lugares del mundo. Los casos de Irlanda del Norte y de El Salvador han servido para respaldar la discusión, pues los respectivos partidos políticos que nacieron después de los procesos de paz han tenido éxitos electorales. Es más, Salvador Sánchez, actual presidente de El Salvador, fue excombatiente del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

El triunfo o fracaso en la política de estas desmovilizaciones es el tema de análisis de la investigadora libanesa María Abousleiman, quien vivió la guerra en el Líbano y salió de su país a los 18 años. Estuvo durante siete años en la Fundación Irak, en Washington, y trabajó con el corresponsal del Washington Post en Oriente Medio, Anthony Shadid, ganador del premio Pulitzer en dos ocasiones.

Abousleiman ha venido comparando, durante los últimos tres años, los casos de seis grupos armados en el mundo que dejaron las armas y llegaron a las urnas. En el caso colombiano estudió al M-19, y ahora analiza las aspiraciones políticas de la Farc.

¿Cómo ha desarrollado su investigación?

Miré los casos de Sinn Féin en Irlanda, de las Fuerzas Libanesas (FL) en Líbano, del Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia - Fuerzas para la Defensa de la Democracia (CNDD-FDD) en Burundi, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en El Salvador, de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG-MAIZ) en Guatemala y del Partido de la Alianza Democrática M-19 aquí, en Colombia.

Tomé nueve parámetros para ver cuáles de ellos ayudaron en el éxito y la supervivencia de estos partidos: popularidad del grupo armado en el momento de la firma del acuerdo, éxito del proceso de desmovilización y reintegración, aplicación del acuerdo de paz, establecimiento de una justicia transicional, sistema electoral, fuerza ideológica y cambio ideológico del partido, cohesión interna del grupo, experiencia política previa y afiliación étnica o religiosa del partido. Quise contrastar qué elementos son comunes en los partidos que pudieron sostenerse en el tiempo y cuáles no.

¿Y por qué eligió seis partidos?

Quería diversidad. Hay un grupo en África, otro en Oriente Medio, uno en Europa, dos en América Central y uno en América Latina. Unos fueron más exitosos que otros. La Alianza Democrática, por ejemplo, desapareció. La URNG en Guatemala sobrevivió, aunque no muy bien, y otros tuvieron mucho éxito, como ocurrió en El Salvador, Irlanda del Norte, Burundi y Líbano.

En estos países, los partidos de los grupos armados también tuvieron muchos problemas, pero sobrevivieron en gran parte por su popularidad después de la firma de la paz. En el caso de Líbano, las Fuerzas Libanesas no tuvieron aceptación porque se habían involucrado en una guerra fratricida y violenta. Sufrieron discriminación y pusieron a su líder en la cárcel durante 11 años. Con todo esto, el partido político regresó y capturó el 6 % del voto en el Parlamento y así se sostuvo.

Además de la popularidad, ¿qué otros aspectos aseguraron su éxito como partidos políticos?

La aceptación de la gente no asegura el éxito completo a largo plazo, eso depende del trabajo político del partido. La Alianza Democrática, por ejemplo, fue muy popular al momento de la firma de la paz, pero no pudo sostenerse en el tiempo. Me di cuenta de que los dos parámetros comunes son la experiencia política del grupo armado y si tienen una causa étnica o religiosa. Si este partido es representante de un sector de la población que se identifica con una religión o con una etnia, esto ayuda mucho.

En cuanto a la experiencia política, el Sinn Féin es un partido creado en el siglo XX, muy antiguo. El FMNL tuvo mucha habilidad en la movilización social. Pero cuando miramos el caso de la Farc, por ejemplo, no son un partido ligado a un sector étnico o religioso, ni tampoco tienen popularidad. Lo que sí tienen es la experiencia política en la movilización social, en las zonas donde tuvieron influencia, y también por lo que pasó con la Unión Patriótica. El partido fue exterminado, pero en el período durante el cual funcionó, las Farc adquirieron esa experiencia. También tienen el soporte de algunas personas en el Gobierno y, bueno, es algo que tienen que aprovechar.

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¿Esto también se podría traducir en que tengan una fuerte base social?

Claro, son personas que van a votar por ellos, no importa qué hagan o digan. En Burundi, el CNDD-FDD representaba las causas de los hutus y ellos, por lo menos al inicio, votaron por el partido, porque eran los que iban a defender sus derechos y su supervivencia en ese país. En Irlanda del Norte, muchos de los católicos también votaron por Sinn Féin. Desde su investigación, ¿qué cree que falló específicamente en el caso del M-19?

Para mí, fue la pérdida de identidad. Todos los grupos armados, cuando se transforman en partidos políticos, tienen que revaluar sus ideologías. Pero en el caso de la Alianza Democrática fue más que una revaluación, fue una pérdida de ideología política. Hicieron alianzas con partidos conservadores y liberales, porque además era el mecanismo para protegerse de las amenazas que tenían. Sólo algunos sobrevivieron como personas políticas, como Antonio Navarro y Gustavo Petro, pero el partido se acabó.

Y en el caso de la Farc, ¿cómo lo ve?

Es muy importante para la Farc guardar esta identidad, pero también lo es revaluar su ideología, porque si eres un grupo armado que pasa a hacer política, no puedes plantear las cosas de la misma manera. Las realidades políticas y electorales son diferentes cuando estás en un partido político. Todos los grupos que analicé repensaron su ideología porque se dieron cuenta de que su lucha es diferente cuando están en la legalidad.

Aparte de ese cambio de ideología, ¿qué otros elementos cree que la Farc deben adquirir a nivel interno para un ejercicio político exitoso?

Tienen que tener democracia interna, y esto no es fácil. Generalmente, la experiencia internacional demuestra que es muy difícil que los grupos armados pasen a ser partidos políticos democráticos, porque hubo toda una estructura militar que llevan con ellos. Creo que este es el aspecto más importante.

Desde la firma del Acuerdo de Paz se oyeron muchas voces que opinan que la Farc no deben llegar al Congreso mientras no hayan sido sancionadas en la JEP y aportado verdad y reparación. ¿Los grupos que analizó pagaron cárcel?

Todos los casos que estudié tuvieron indulto y amnistía. Nadie pagó. En el Acuerdo de Paz de Colombia hay sanciones que favorecen esa participación de la Farc, porque no van a la cárcel, sino que tienen restricción de libertad. Y los líderes de las Farc ya se están presentando a las elecciones de 2018 sin estar procesados. No quiero comentar sobre esto, pero lo que se tiene que entender es que, en muchos casos, antiguos grupos armados se metieron en política sin que nadie pagara nada, ni siquiera hubo exención de libertad. En Líbano, después del acuerdo de paz, todos los que estaban haciendo la guerra están en el Parlamento, haciendo política.

* María Abousleiman hizo parte de la VI Gira de Cooperación Técnica Sur-Sur en Bogotá.

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