Mejor sitio web del año en “data journalism”

La enciclopedia digital de la guerra en Colombia que es ejemplo mundial

Rutas del Conflicto, un proyecto de jóvenes periodistas que echa mano de datos y reportería, venció a gigantes  como “Le Monde” y “The Telegraph” por su aporte a la memoria histórica.

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Álvaro Avendaño, Juan Gómez, Nicole Acuña, Carol Sánchez, Fernanda Barbosa, Óscar Parra y Alejandro Ballesteros forman parte de Rutas del Conflicto. / Cristian Garavito - El Espectador

Colombia completó una guerra de más de 50 años. La prensa lleva contándola casi el mismo tiempo, pero eso no implica que todos hayamos entendido las razones de ser y el desarrollo de ese conflicto armado. Tampoco que lo sepamos dimensionar o que, sobre todo los citadinos, tengamos idea de las personas de carne y hueso que lo han padecido. Mezclando la programación y la reportería, la plataforma digital Rutas del Conflicto ha trabajado para llenar ese vacío. Se trata de un proyecto colombiano que en junio pasado fue reconocido como el sitio web del año por los premios mundiales de periodismo de datos, entregados en Viena (Austria).

Al entrar a la página o a la aplicación móvil, que les ganó a competidores como Le Monde y The Telegraph, es posible encontrar una especie de Wikipedia del conflicto armado, además de una cronología o línea de tiempo y una cartografía de la guerra. Hay cerca de 750 registros de masacres —casi la tercera parte del total—, perpetradas por guerrillas, paramilitares, miembros de la Fuerza Pública o bandas criminales o bacrim. Cada uno da cuenta de la ubicación, fecha y descripción de los hechos e información del actor responsable.

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Sobre esos registros, que cubren el período entre 1982 y 2013, se puede filtrar la búsqueda por grupo armado, rango de tiempo y ubicación, teniendo en cuenta, además, si las víctimas de las masacres fueron líderes sociales o población vulnerable. El mapa principal, que está notablemente más lleno de puntitos verdes que de otros colores, permite hacerse una idea de los actores que más cometieron este tipo de matanzas, o, por lo menos, sobre los que más información hay disponible. El verde es la convención para las masacres paramilitares.

Rutas del Conflicto surgió a finales de 2011. Óscar Parra, formado en ingeniería de sistemas y con 14 años de experiencia periodística, empezó a explorar formas de contar historias, sacando provecho de información en bruto y difícil de digerir. “Me propuse crear una base de datos que pudiera contener muchos registros de un crimen. En este caso fueron las masacres, que era lo más recurrente que confesaban los paramilitares”, cuenta Parra, quien, además de ser el director de la plataforma, es profesor de la Universidad del Rosario.

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Junto con un grupo de sus estudiantes sacó adelante un prototipo que llamó la atención del portal Verdad Abierta —un medio en alianza entre la revista Semana y la Fundación Ideas para la Paz— y del Centro Nacional de Memoria Histórica, que empezaron a coordinar editorialmente y a financiar, respectivamente. El lanzamiento de la página y la app se hizo en 2014. Desde entonces han estado disponibles para “ver cómo ha ido evolucionando la guerra a la par del fenómeno de las masacres. El paramilitarismo fue muy recurrente con las masacres, así como la guerrilla lo fue con el secuestro”, como explica Parra.

Además de hacer evidente que un municipio como San Carlos (Antioquia) padeció casi 30 masacres, el equipo de Rutas, que hoy tiene 13 miembros, se dio cuenta de que faltaban piezas en el rompecabezas. La herramienta cuenta con un botón que permite al público participar haciendo sugerencias o correcciones, gracias al cual empezaron a recibir testimonios, de muchas personas, que recuerdan que la información de fuentes judiciales u otras fuentes periodísticas no es sinónimo de verdad o al menos no de una verdad completa.

Entonces nació “Yo sobreviví”, la segunda parte del proyecto, que, con nada diferente a los recursos de los bolsillos de Parra y el trabajo de equipo, buscó dar voz directamente a los sobrevivientes de las historias que hasta ese momento se habían contado desde la fragilidad de la información oficial. Fue ahí que empezaron a encontrarse de frente con la gente, la vértebra de una materia tan dolorosa, pero llena de resiliencia a la vez. La joven redacción —casi todos tienen menos de 25 años— recogió unos 60 testimonios, trabajo que fue reconocido por el jurado del Premio Gabriel García Márquez.

El próximo proyecto es “Mi municipio”, para que las comunidades se empoderen y cuenten sus propias historias. Por otro lado, lo que viene para la plataforma se cocina en “Rutas Lab”, un espacio para experimentar mezclando periodismo de datos con participación ciudadana y nuevas narrativas, análogas —como visualizaciones con globos— o propias de internet. “En el día a día es muy difícil pedirle al periodista que haga su trabajo, la noticia, y que luego vaya y se capacite en código, por ejemplo. El tiempo aquí permite eso: explorar e intentar. Va un poco en contravía de la lógica de medios tradicionales”, dice Parra.

Para Rutas del Conflicto hay mucho trabajo por delante con una Jurisdicción Especial para la Paz en ciernes, como en su momento lo hubo con las versiones libres del proceso de Justicia y Paz. Pero, aunque suene contradictorio, el mejor destino para la plataforma es que algún día termine. Según su director, “en unos cuatro o cinco años muchos tendremos que buscar otra cosa que hacer. Ojalá. Que uno diga: ‘Hice lo que mejor pude para contar lo que pasó’. Pero ojalá sea el final de este conflicto y nos dediquemos a otra cosa”.

Rutas del Conflicto reúne un contenido único, construyendo, de ceros y con gran esfuerzo, una base de datos que aclara las masacres de los conflictos armados colombianos desde 1982, con narrativas, visualizaciones, mapas e historias a profundidad. Eso hace de este sitio web no sólo un verdadero servicio para los lectores y periodistas, sino también una excelente forma para ilustrar al público y honrar la memoria de las víctimas”. Ese fue el mérito que el jurado de los Data Journalism Awards de este año vio en Rutas, un dictamen del que estos coequiperos hablan con un asombro casi tan grande como su orgullo y alegría.