La crisis que desató la salida del “Paisa”

Sin importar las razones que llevaron al ex comandante de la Teófilo Forero a ausentarse del campamento, su inexplicable salida evidencia las fallas en el proceso de reincorporación.

29octubre_20ph01_1509167579.jpg

Hernán Darío Velásquez lideraba el espacio territorial de Miravalle, en San Vicente del Caguán. Ya le habían aprobado dos proyectos productivos para incorporar a más de cien excombatientes. / Gabriel Ángel - Tomado de Pacifista.com

Fue tal el revuelo que causó la salida de Hernán Darío Velásquez, más conocido como el Paisa, del Espacio Territorial de Miravalle, Caquetá, que Gobierno, Farc y ONU movieron a sus funcionarios y a sus dirigentes hasta la zona para tratar de contener una crisis que se pudo agravar por la partida (aún no aclarada) de uno de los hombres más importantes para la exguerrilla de las Farc, tanto en la guerra como en la paz.

Funcionarios de la Agencia para la Reincorporación y Normalización (ARN) viajaron a este punto de San Vicente del Caguán, sobre el río Pato, para calmar los ánimos de los cerca de 200 excombatientes que se quedaron por varias horas sin su líder. También Luciano Marín (Iván Márquez), consejero político del partido FARC, se desplazó al espacio territorial, junto a Jesús Santrich, para acompañar a sus militantes en un momento crítico por los retrasos del Gobierno con los planes de reincorporación. La Misión de la ONU envió al jefe de verificación Raúl Rosende y también estuvo el gerente de las zonas veredales Carlos Córdoba.

Al final, tal movilización de las delegaciones de alto nivel (tanto de FARC como de Gobierno) logró que "El Paisa" regresara a la zona de Miravalle este sábado en la noche. Incluso, por redes sociales circularon fotos del propio Hernán Dario posando junto a Iván Márquez, Jesús Santrich y otros exmandos medios de la entonces columna Teófilo Forero, con el fin de demostrar que el excomandante de la otrora estructura guerrillera seguía firme con el naciente partido político y con el proceso de paz.

"A quienes hacen votos para que el proceso de paz fracase, les contamos que El Paisa sigue montado en el tren de la paz y la reconciliación", escribió Pablo Catatumbo en su cuenta de Twitter @PCatatumbo_FARC tras la aparición del exjefe guerillero al lado de Iván Márquez y otros líderes del partido de la exguerrilla. 

Al parecer, en principio, la decisión de Hernán Darío Velásquez fue apartarse de la organización y seguir vinculado al proceso de reincorporación. Es conocido que cientos de militantes de las Farc han salido de los espacios territoriales para seguir su vida al margen del partido político, sin perder los beneficios que otorga el Estado tras la dejación de armas que hizo cada combatiente. 

También. lea: Necesitamos tierra para los guerrilleros: Iván Márquez

Consultando diversas fuentes del FARC, Gobierno y la comunidad de la zona, hay varias razones que habrían motivado esa decisión. La primera sería su inconformidad con el rumbo que está tomando la organización, ahora convertida en partido político. Hay que recordar que durante la negociación del Acuerdo Final en La Habana se habló insistentemente de que el Paisa no estaba de acuerdo con el proceso de paz.

Luego se confirmaría que su llegada a La Habana a integrar la delegación de paz se dio justamente para que él conociera de primera mano la negociación. En la isla, y ante sus jefes, manifestó su desacuerdo con la forma como se planteaba el desarme, pero también su firme propósito de acoger las decisiones que se tomaran allí. Más adelante, durante la Décima Conferencia, que se cumplió en septiembre del año pasado, la voz crítica del Paisa se unió a la de otros mandos medios de la guerrilla, como Rodrigo Cadete y Gentil Duarte (quienes se fueron a la disidencia).

La segunda sería el cansancio por los incumplimientos del Gobierno con los planes de reincorporación. Hace un mes, funcionarios de la ARN firmaron con Hernán Darío un acta de compromiso que incluía la aprobación de dos proyectos, apoyados por Noruega: uno para protección de zonas forestales y otro para piscicultura, a dos años y a 18 meses, respectivamente. De hecho, Joshua Mitrotti, director de esa entidad, había destacado hace ocho días en una entrevista con Colombia 2020 que el proyecto del Paisa sería el primero en aprobarse.

También lea: La reincorporación de las Farc según el Gobierno

La tercera, y la más preocupante, es que salió de la zona porque teme por su vida. Los hechos ocurridos hace dos semanas en el espacio territorial de La Variante, en Tumaco, en los que unidades de la policía desembarcaron por tierra y aire para arrestar a un excombatiente, sembraron desconfianza en los militantes liderados por Henry Castellanos Garzón, más conocido como Edilson Romaña (cerca de 50 salieron de La Variante al día siguiente de la entrada de la policía).

“No hagan caso a la desinformación, El Paisa sigue siendo un militante de la paz, salió de ETCR por motivos de seguridad”, escribió Rodrigo Londoño en su cuenta de Twitter @TimoFARC, tras la publicación de las fotos en la cuenta de Twitter de Iván Márquez.

Pero hay varios detalles que dejan dudas sobre las condiciones en las que Hernán Darío abandonó la zona. Pese al retraso de los proyectos productivos, su zona y la de Romaña eran las dos que tenían mejores resultados para mostrar, al punto que algunas familias habían llegado a estas ciudadelas buscando oportunidades en actividades agrícolas.

El mismo Iván Márquez, en un encuentro de Colombia 2020 en mayo pasado, había señalado que Óscar Montero, como también se le conoció en la guerrilla, estaba entusiasmado. “Está abriendo carreteras para llevar los productos al mercado. Está en un campamento a orillas del río Pato, un río muy tormentoso, y quiere montar una escuela de canotaje y hasta crear un sendero ecológico para quien quiera ir al campamento de Manuel Marulanda Vélez”.

Si en realidad teme por su vida, la decisión de salir del espacio territorial, desarmado, lo haría más vulnerable. Por eso, algunos creyeron que se unió a Rodrigo Cadete, quien se fue a la disidencia el pasado 10 de septiembre por la misma zona del Caquetá. El hecho de que el Paisa se hubiera ido con 12 hombres más, entre ellos, Rodolfo Corcho y Duván, dos mandos de la antigua columna Teófilo Forero, con 25 años de pertenencia a la organización, refuerza esta idea.

Sin importar las razones por las cuales abandonó y regresó al espacio territorial, la salida de un hombre como el Paisa es motivo de preocupación. En primer lugar, porque es un líder con ascendencia entre los excombatientes que tuvo bajo su mando y a ello se atribuían los avances de la reincorporación. Cerca de 200 personas que se concentran en Miravalle se quedaron sin su jefe por unas horas y en medio del desconcierto.

También lea: Rodrigo Cadete: El hombre que se le esfumó a la paz

También porque representa el sentir de los mandos medios que, como Rodrigo Cadete y Gentil Duarte, no estaban de acuerdo con el proceso de paz, pero se acogieron a él, en principio, por fidelidad con la organización. Su decisión puede empujar a otros –como el mismo Romaña– a seguir sus pasos. Montero pertenece a un grupo de excomandantes que se declaran marxistas-leninistas, aquellos de la línea dura que evocan la figura de Manuel Marulanda (el Paisa fue de su entera confianza), un guerrillero que siempre iba en la primera línea de fuego en el combate.

Ahora bien, ¿qué pasaría si un hombre como Hernán Darío abandonara el proceso de paz para volver a ser el Paisa? No sólo que la disidencia tendría a un fuerte líder en sus filas, que podría causar más deserciones, sino que las víctimas de cientos de secuestros (tuvo azotados a los departamentos de Huila, Tolima y Caquetá), atentados –como el cometido contra el club El Nogal– y tomas guerrilleras, entre otros hechos atroces, se quedarían sin conocer la verdad que puede aportar ante la Jurisdicción Especial para la Paz uno de los más temidos excomandantes de las Farc.