La apuesta de las comunidades de fe por la acción no violenta

Organizaciones religiosas impulsan la resolución de conflictos por vías diferentes a la violencia. En la localidad de Suba tres colectivos de jóvenes lograron resolver temporalmente la problemática que generó la crisis de la recolección de basuras en Bogotá.

foto.jpg

Una mujer en medio de una jornada de oración por la paz de Colombia organizada por diferentes comunidades de fe/ Gustavo Torrijos.

Bogotá vivió días críticos por cuenta del cambio de modelo de recolección de basuras. En la localidad de Suba, al noroccidente de la ciudad, la situación agotó la paciencia de los habitantes del barrio Lagos de Suba que tras días de ver los desperdicios en las calles decidieron sacar las bolsas de basura a la Avenida Ciudad de Cali. “Ahí sí los recogieron porque estaban en una vía principal”, cuenta Juan Carlos Bernal, joven activista.

Vea también: Una plegaria sin diferencias de fe

La acción obligó, incluso, a que el operador de recolección de basuras se reuniera con la comunidad. En las reuniones los habitantes del barrio buscaban llegar a acuerdos con la empresa que se comprometió a recoger la basura. “Era un servicio que lo cobraban, pero no lo estaba prestando. Eso agotó a la gente”, dice Bernal. Sin embargo, les dijo que la situación en las cuadras más estrechas se resolvería dentro de los próximos seis meses porque no tenían vehículos para ingresar.

La idea de Bernal es que las comunidades de Suba tramiten los conflictos que se presentan por medio de acciones no violentas. Los colectivos 18 de diciembre, Suba Nativa y la Biblioteca Comunitaria El fuerte del viejo topo están en un proceso de aprendizaje acerca de las maneras en las que se pueden resolver los conflictos sin utilizar la violencia. “Se necesitan herramientas, más allá del acuerdo de paz con las Farc, para superar conflictos sociales que continúan”, dice Bernal. Afirma que, por ejemplo, el arte y la cultura “permiten sentar voces de protesta”. También contemplan la posibilidad de incidir mediante acciones legales.

La experiencia en Suba es apenas una parte de la apuesta del Dialogo Intereclesial por la Paz de Colombia (Dipaz), una organización que aglutina a diferentes comunidades religiosas alrededor de la construcción de paz. Entre los pilares de esa organización está el antimilitarismo y la acción no violenta. El trabajo en ese sentido se está desarrollando en la costa norte, el Urabá, el suroccidente y la región central. En esas regiones del país, por ejemplo, han acompañado la entrega de restos a los familiares de los desaparecidos.

Delegados de diferentes iglesias se han reunido cuatro veces para evaluar cómo difundir la acción no violenta. “La iniciativa surgió de la preocupación por el incumplimiento de algunos de los acuerdos de paz con las Farc y el riesgo de que la gente que dejó las armas las vuelva a tomar”, cuenta Abilio Peña, Representante de la Comunidad Franciscana de Nuestra Selora de Lourdes en Dipaz. Agrega que las comunidades de fe tienen un conocimiento histórico por aportar: “hay la necesidad de prender la llama de otra metodología diferente a la violencia que está muy presente en las tradiciones de las iglesias. En la tradición cristiana Jesús enseñó a poner la otra mejilla”

En Bogotá han organizado cine foros sobre la vida del líder indio Gandhi para jóvenes. Uno de ellos se dio en el colegio San Francisco de Asís, ubicado en la localidad de Usaquén, y otro se desarrolló en Suba. En el segundo estuvo Bernal junto con otros 25 jóvenes más que unos días después aplicarían lo aprendido en medio de la crisis de las basuras.

Parte del trabajo de impulso de la acción no violenta radica en mostrar experiencias exitosas. Por ejemplo, dice Peña, la de Nelson Mandela y su lucha contra el apartheid en Sudáfrica. Sin embargo, no todos los referentes son internacionales. Los casos de la Comunidad de paz de San José de Apartadó y de varias comunidades indígenas sirven como ejemplos en las capacitaciones. “Es afrontar con una contundencia desde la no violencia que permita conquistar al otro para la construcción de relaciones más fraternas”, señala Peña.

Lea también: La Comunidad de Paz de San José de Apartadó: 20 años de resistencia​

El futuro de la iniciativa

La idea de las comunidades de fe que hacen parte de la iniciativa es que esta termine con una escuela sobre el tema. Los ejes temáticos a desarrollar serían: género y no violencia, derechos humanos y no violencia, metodologías y estrategias para la no violencia, espiritualidades de la no violencia.

La preocupación acerca de lo que pase con la implementación del acuerdo de paz con las Farc está latente. Por eso, la idea es que a la escuela asistan excombatientes. “Se trata de que el derecho a la rebelión se siga reivindicando, pero sin armas: con la fuerza de la acción, del símbolo y de la movilización”, puntualiza Peña.

Por su parte, Bernal también tiene la esperanza de que la acción no violenta le cierre definitivamente los espacios a la guerra en Colombia. Cree que construir desde los barrios es un buen inicio para cambiar la cultura política violenta que durante más de cinco siglos se ha dado en el país. “La historia de este país se ha enmarcado en la violencia. Diferentes grupos armados recurrieron a la violencia para posicionar temas en los que se sentían vulnerados. Vemos la necesidad de que el imaginario social y el panorama cultural transformen esa dinámica”, concluye Bernal