Faltaron más esfuerzos en reincorporación: Raúl Rosende

El diplomático uruguayo, jefe de verificación de la segunda misión de la ONU, anuncia la llegada de 490 observadores –120 son militares– para garantizar la reincorporación efectiva de las Farc y garantías de seguridad para las comunidades.

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Raúl Rosende seguirá siendo la mano derecha de Jean Arnault, enviado especial de la ONU. / EFE

Raúl Rosende es uruguayo y acaba de empezar su tercera misión en Colombia. La primera fue como jefe de la Oficina de la ONU para la coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), entre 2006 y 2008. Luego de liderar misiones humanitarias y de paz en Jerusalén, Yemen y Siria, volvió a Colombia en mayo del año pasado como jefe de gabinete de la Misión de Naciones Unidas que, hasta ayer, verificó el cese al fuego y de hostilidades y desarme, en el marco del Acuerdo Final entre el Gobierno colombiano y las Farc.

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Ahora ocupa el cargo de director de verificación de la segunda Misión. encargada de vigilar que se cumpla con éxito la reincorporación económica, política y social de los excombatientes de las Farc y que se brinde seguridad a las comunidades en las zonas más afectadas por el conflicto. Seguirá siendo la mano derecha de Jean Arnault, el enviado especial del secretario general de la ONU para el proceso de paz y jefe de esta segunda Misión. Los dos adelantan conversaciones con las delegaciones del Gobierno y el Eln, en Quito, para definir la participación de Naciones Unidas en la verificación del cese al fuego y de hostilidades con esa guerrilla.

¿Su balance de la primera Misión de la ONU que terminó ayer?

Hay que resaltar que la participación de la ONU fue solicitada por las dos partes, y en los últimos 15 años no ha habido sucedido así. Lo que se ha dado es que el Consejo de Seguridad decide las misiones, sin existir ese acuerdo. El nivel de legitimidad es más sólido cuando existe ese acuerdo de paz entre las partes y para pedir la misión.

Es la primera vez que coordinan un mecanismo tripartito de verificación…

Esa fue una muy buena idea de los colombianos. La ONU nunca había aplicado un mecanismo de este tipo y podemos decir que varias de estas experiencias se pueden aplicar en otras partes del mundo. Además, ayudamos a construir consenso, credibilidad y confianza entre las partes. El hecho de vivir y trabajar juntos ayudó no solo en la relación cotidiana, sino que las tres partes estaban viendo qué hacían las otras.

¿El hecho de vivir juntos ONU, Farc y Fuerza Pública no le trajo problemas de credibilidad a la Misión?

Se puede pensar que si la ONU verifica sola, garantiza más la imparcialidad, pero cuando tienes que hacer un reporte conjunto, por consenso, esa imparcialidad queda mucho más protegida. Además, la Misión presenta sus propios reportes trimestrales al Consejo de Seguridad. El tripartismo ofrece muchos más beneficios que debilidades. Además, desde el principio estuvo clara la voluntad de las partes, el objetivo estaba marcado. Muchas veces los ceses al fuego se dañan por incidentes que suceden sin que exista voluntad de las partes.

¿Como la muerte de dos miembros de las Farc en el sur de Bolívar?

Ese fue un hecho aislado y se presentó por falta de comunicación, pero no estaba asociado a la falta de voluntad de las partes; de hecho, no se repitió. Por eso es importante tener un mecanismo que garantice la comunicación.

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¿Qué no salió bien en la Misión?

Se podrían haber hecho mayores esfuerzos para preparar el proceso de reincorporación desde la fase de implementación de las zonas veredales, para asegurar perspectivas de vida digna para los integrantes de las Farc.

¿Qué hizo la Misión además de la verificación del cese y la dejación de armas?

Trabajamos en información de análisis para entender mejor el contexto, las dinámicas locales, tener relacionamiento con actores políticos del país. Para la ONU es muy importante recoger opiniones de diferentes sectores. Los actores internacionales solemos tener un problema y es estar encerrados en una burbuja que puede llevarnos a malinterpretar la realidad, ese trabajo ha servido para romper la burbuja. Tanto con los sectores que apoyaron el acuerdo como con aquellos que tenían reparos

¿Cómo ha afectado a la Misión la polarización en torno al Acuerdo?

Hicimos muchos esfuerzos en ese relacionamiento para escuchar a diversos sectores políticos y sociales para ver cómo podíamos mejorar. Creo que los dos temas principales del mandato eran de amplio consenso: el cese al fuego y la dejación de armas.

El general Pérez Aquino dice que quedó con el sinsabor de no terminar de extraer las caletas.

Generalmente en los procesos de desmovilización no se incluyen los depósitos de armas o caletas. Los combatientes entregan sólo las armas que tienen en la mano y las caletas quedan en manos del Estado. Aquí fue un paso enorme haber extraído 750 caletas. Nuestro balance es muy bueno. Después de todo conflicto quedan armas, siguen apareciendo tiempo después de la finalización del conflicto. Una guerrilla nunca tiene un inventario detallado y exacto de las armas, siempre quedan algunas perdidas, que posteriormente la Fuerza Pública recupera.

¿Cómo arranca la segunda Misión?

La resolución del Consejo de Seguridad prevé un mandato claro sobre nuestra tarea, que es verificar el tema de reincorporación económica, social y política de los integrantes de las Farc, más las garantías de seguridad para ellos y las comunidades y el despliegue del Estado en esas zonas. Pero también va más allá de verificar; es ayudar a nivel local para que los compromisos se cumplan, es actuar como facilitadores. Esto nos permitirá una cobertura significativa en zonas históricas de conflicto y con vulnerabilidad.

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