En los 37 municipios sin minas antipersona hay 8.230 especies únicas de flora y fauna

A través del Sistema de Información sobre Biodiversidad (SiB) se registraron más de 96.000 datos biológicos en estos municipios. En los lugares donde más hay registros son Albania (La Guajira), Santander (Amazonas) y Guasca (Cundinamarca). 

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Una de las especies más registradas en los municipios desminados es el bichofué gritón. / Fotografías: Getty Images.

La erradicación de minas antipersona, una de las metas del Acuerdo Final con las Farc, además de abrir las posibilidades para la producción agrícola y el retorno de campesinos, también se ha convertido en la oportunidad para explorar con más alcance la diversidad biológica que hay en el país. 

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Según el cruce de datos que realizaron los investigadores del Equipo Coordinador del Sistema de Información sobre Biodiversidad (SiB Colombia) con los 37 municipios que el Gobierno declaró libres de minas el pasado 4 de abril, se hallaron más de 96.000 registros biológicos. Hay 45.736 registros de plantas, 37.902 de aves, 4.709 de insectos, 3.717 de peces óseos y 1.839 de anfibios. 

El SiB Colombia es una iniciativa nacional oficial que facilita la publicación, el acceso y el uso de datos sobre la biodiversidad del país. Nació hace 24 años y funciona como una red de entidades y personas que publican los datos de sus investigaciones para consolidar la información total de flora y fauna en Colombia. 

Hubo 700 registros de frailejones en los municipios ya desminados. 

“Nos pareció importante evaluar qué teníamos disponible en el SiB Colombia sobre estos municipios ya desminados para que otros actores del Sistema Nacional Ambiental conozcan la información de biodiversidad existente y cómo pueden orientar sus esfuerzos de investigación para avanzar en el inventario de la biodiversidad de esas zonas”, explica Dairo Escobar, coordinador del SiB Colombia.  

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Donde más hubo registros biológicos fue en los municipios de Albania (La Guajira) con 22.246, Santander (Amazonas) con 10.905, Guasca con 9.247 y Fómeque con 7.415 (Cundinamarca), e Inírida con 9.161, en Guainía. 

Otro dato relevante es que en los 37 municipios se identificaron 8.230 especies únicas, entre las que están el frailejón, el borrachero y las especies de aves guácharo, el sirirí común y el bichofué gritón. 

Apertura a más exploraciones biológicas

Si bien no es posible concluir con este análisis del SIB si hay afectación por las minas antipersona en los ecosistemas o si hubo un incremento de especies después del desminado, el ejercicio sí es una invitación a que estas preguntas se resuelvan a través de más exploraciones en los municipios a los que anteriormente no se podían entrar por el conflicto armado. 

“El posconflicto se ha convertido en una oportunidad para que muchas de las entidades publicadoras de datos a través del SiB Colombia generen inventarios de la biodiversidad de sitios en los que nunca han accedido. Gracias a esto aparecen proyectos nacionales como Colombia Bio y proyectos regionales como Boyacá Bio y Santander Bio que comienzan a explorar estas áreas e inventariar las especies que están ahí”, resalta Escobar. 

Lo anterior ha permitido que aparezcan nuevos y más registros de nuestras especies. Según Escobar, se han documentado especies que están en otros países y no se sabía que existen acá, o de las que no se conocía hace más de 50 años.

El coordinador logístico de las expediciones del Instituto Humboldt para Colombia Bio, Javier Barriga, respalda esta postura. Según él, en departamentos como Santander, que actualmente tiene un registro de 559 especies, es muy importante que se haga ese conteo porque permite tener más claridad sobre los modelos de conservación que se tienen que hacer sobre esas especies. 

Del sirirí común se encontraron 551 registros. 

Y agrega también que, gracias a la apertura que dejó el fin de la guerra con las Farc para conocer el territorio, ha sido posible reunirse con las comunidades para trabajar en conjunto en la conservación de los ecosistemas que las rodea. “Se han dado cuenta que hay especies que hay que conservar. Los técnicos que acompañan las expediciones les van contando cuáles son las especies benéficas, o por ejemplo que no hay que matar a las culebras porque son las que se comen los ratones, y que algunos organismos no son tan malos como ellos piensan. Empiezan a concientizarse de que todos los organismos tienen una función y que ellos tienen que identificarla”, resalta. 

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Colombia es el segundo país más biodiverso del mundo. Aun así, la cantidad información sobre la diversidad biológica es muy baja a comparación de otros países como Noruega que, a pesar de ser un país más pequeño, nos multiplica por 10 en el número de datos, explica Escobar. Por eso, en un escenario donde hay más confianza de entrar a territorios antes privados del turismo y la investigación por la guerra, la invitación a científicos, entidades y las comunidades en general es que promuevan la exploración de la flora y el fauna y su estudio, para lograr políticas más efectivas y amplias que protejan los ecosistemas del país.