Es la primera edición

Empiezan los juegos deportivos para miembros de la Fuerza Pública con discapacidad

Las competencias serán en cinco disciplinas: natación, power lifting, voleibol sentado, fútbol sala y esgrima.

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Wilton Olarte practica esgrima, pero quiere dedicarse a lo que más le gusta: cantar. / Foto: Mauricio Molano

¿Cómo se reintegra a la vida militar o civil un integrante de la Fuerza Pública que terminó con una dispacidad por heridas que le dejó el conflicto armado? El Centro de Rehabilitación Inclusiva (CRI) del Sector Defensa es una estrategia que pretende lograr la inclusión laboral, social y familiar de estas personas. Por esa razón, crearon los Primeros Juegos Deportivos CRI 2017, un proyecto pensado para entrenar y motivar a los militares con alguna discapacidad que optaron por ser deportistas.

Las justas deportivas se desarrollarán en el CRI (Bogotá) entre el 28 de agosto y el 1 de septiembre. En ellas participarán deportistas miembros de la Fuerza Pública con discapacidad provenientes de ciudades como Pereira, Ibagué, Cali, Popayán, Medellín, Bucaramanga, Villavicencio y Bogotá. 

¿En qué piensa un hombre o una mujer que despierta en un hospital con una pierna amputada? ¿Qué piensa cuando la pérdida fue portando su uniforme y en cumplimiento de sus actividades como miembro de la Fuerza Pública? Wilton Alexis Olarte Moreno es un soldado profesional de 25 años que está esperando “la baja”, pues en el 2013 perdió su pierna derecha en combate con las Farc. El martes 29 y el miércoles 30 de agosto participará en las competencias de esgrima. Para él ha sido fundamental recuperar la movilidad, pero también encontrar actividades para reorganizar su proyecto de vida fuera de la vida militar. Nunca se echó a la pena, dice, pero el proceso de recuperación no ha sido fácil.

Nació en Arauca (Arauca) y desde los 12 años se dedicó al canto, “llegué a cantar con Jhonny Rivera”, recuerda. A sus 18 años volvió a su pueblo para prestar el servicio militar obligatorio en el Ejército Nacional. Al ponerse el uniforme y, posteriormente, al inclinarse por el camino militar como soldado profesional, se olvidó de la música. Sin embargo, algunas veces le cantaba a sus compañeros y siempre se subía a la tarima en los eventos de su unidad militar.

Estando en Tolemaida como soldado tuvo que ir hasta el corregimiento de Santana (Huila) a una operación. Iban avanzando por un terreno irregular y empezó un combate con la guerrilla. Uno de sus superiores quedó herido. Tuvieron que retroceder, pues tenían desventaja de posición. En esa huida, uno de sus compañeros cayó en un campo minado y él, al ir a ayudarlo, también. Hasta ahí recuerda. Eran las dos de la madrugada cuando pasó. Luego se despertó en un hospital de Neiva con la pierna amputada.

Despertó desorientado y angustiado, tuvo mucho tiempo para pensar en una vida distinta a la guerra, empezó a pensar en actividades distintas al combate. Encontró el esgrima y lo tomó como una parte importante de su proceso, pero su sueño sigue siendo volver a la música.

En Colombia hay cerca de 10.000 integrantes de la Fuerza Pública que fueron afectados en su integridad en hechos ocurridos en medio del conflicto. La causa principal fueron las minas antipersonas, así lo afirma Coronel Lisandro Antonio Polanía. 

El conducto regular cuando un soldado cae en una mina, por ejemplo, es la asistencia médica y, de ser necesario, la amputación del miembro afectado. Luego debe ser trasladado al Batallón de Sanidad y ahí iniciar su recuperación física y funcional, es decir, recuperar la movilidad y aprender a vivir cotidianamente con su nueva condición. En este Batallón estuvo el soldado Wilton Olarte durante dos años, hasta que le pusieron una prótesis que maneja casi con total naturalidad. ¿Y el proyecto de vida después de la rehabilitación funcional? La estrategia para cubrir este aspecto de la rehabilitación, que estuvo dejada de lado hasta el 2016, fue el CRI: Centro de Rehabilitación Inclusiva del Ministerio de Defensa Nacional.

El CRI, espacio cofinanciado por el Gobierno de Corea, es “una estrategia encaminada a lograr la inclusión social, laboral y familiar de los miembros de la Fuerza Pública que han adquirido una discapacidad”, dice Mauricio Molano, asesor en comunicaciones del CRI. Por medio de tres programas -Actividad Física, Habilidades Sociales y Comunicativas, y Vida Activa Productiva y Entorno- se le brinda herramientas al personal activo, retirado y pensionado para llegar a la recuperación y reintegración total.

Wilton Olarte está en este centro desde enero de 2017. Ahí duerme, come, practica esgrima desde hace dos meses y canta en las celebraciones. Participará en la disciplina que ha escogido y espera ganar y subirse al podio, “aunque sea en el tercer lugar”, dice. Y aunque ese no es su proyecto de vida, le ayuda a continuar su recuperación física e integral total para así encaminarse en su proyecto de vida: la música.