ONU inició ayer labores de verificación

El riesgo de la verificación del cese con el Eln

En 33 zonas del país se desplegarán equipos integrados por un civil y dos observadores con capacidades policiales y militares. ONU advierte sobre las complejidades y confía en que las partes honren el compromiso

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Jean Arnault, jefe de la Misión de la ONU en Colombia. / Mauricio Alvarado - El Espectador

Un riesgo que vale la pena correr. Eso significa para Jean Arnault, jefe de la Misión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Colombia, el mandato otorgado el pasado 5 de octubre por el Consejo de Seguridad de ese organismo para que se lleve a cabo la verificación del cese al fuego entre la Fuerza Pública y el Ejército de Liberación Nacional (Eln), pactado desde el pasado 4 de septiembre, pero que entró en vigor desde el primer día de octubre. La razón para la que Arnault tenga presente la complejidad de esa labor es, precisamente, lo incipiente del proceso de paz con esa guerrilla y la estructura organizativa de la misma.

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Para quien estuvo a la cabeza de la verificación del alto el fuego con las Farc, este nuevo reto tiene algo inusual y particularidades por los que, en otros escenarios, la ONU se ha abstenido de hacerse cargo, como la falta de separación de fuerzas y zonas veredales que delimiten la labor. “No se incluye cierta forma de concentración de las dos fuerzas en zonas claramente observables”, señaló Arnault. De hecho, esa fue una insistencia de la Misión en 2016, cuando se estaba discutiendo la forma en la que tanto el Ejército como las Farc callarían los fusiles. En ese momento, aunque las zonas veredales proponían ser una solución a esa preocupación, su extensión y sus no tan fijos límites se convertían en elemento de cuidado para que la verificación fuese un éxito.

“No hay separación de fuerzas, cada parte mantiene su derecho a la movilidad e, indudablemente, el desafío de la verificación es mucho más complicado que con las Farc”, comentó Arnault. Sin embargo, ese no es motivo para que la ONU no asuma el riesgo de la verificación al considerar que, por muy en pañales que esté el proceso, vale la pena y que en la consolidación de esa paz completa de la que tanto se habla, toca hacer el esfuerzo. Por supuesto, esa determinación va de la mano con la aceptación de la Iglesia católica de participar en la tarea, una presencia que se agradece desde el organismo teniendo en cuenta la confianza que la institución genera en las comunidades.

La verificación comenzó ayer mismo en 13 zonas denominadas de interés especial, en las que el organismo ya tiene presencia. Poco a poco, y en los próximos días, se espera que el resto de los equipos, conformados por un profesional civil y dos observadores con capacidades policivas y militares, lleguen a otros lugares hasta completar los 33 que fueron definidos por el Gobierno y el Eln. También se contempla la llegada de hasta 70 observadores más para que la coordinación y verificación se pueda desarrollar a cabalidad, un proceso del que estará encargado el costarricense José Villacorta, quien trabajó de la mano del general Javier Pérez Aquino, jefe de observadores de la Misión. 

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El cese al fuego pactado entre el gobierno colombiano y la guerrilla parte de un elemento fundamental: la confianza. Por eso es tan importante que se empiece a ejecutar la pedagogía por parte de los jefes del Eln en las zonas en las que operan sus frentes de guerra, para explicar a los mandos medios cuáles son los alcances de lo pactado y por qué es necesario cumplirlo. Tal como lo advirtió Juan Camilo Restrepo, jefe del equipo negociador del Gobierno en la mesa de Quito, la evaluación final de los efectos del cese y del avance de otros puntos en la agenda será determinante para que este se pueda prorrogar por un tiempo más hasta que sea definitivo.

Lo que nadie desconoce es que la verificación será especialmente compleja en territorios en los que convergen diferentes estructuras armadas ilegales. Y muestras hay muchas, como lo son el departamento de Nariño, la región del Catatumbo o Chocó, en donde, por ejemplo, el frente de guerra Occidental Ómar Gómez, del Eln, ha señalado que no encuentra las condiciones para que el cese sea garantizado.