El reto es incorporar a la mujer en el Ejército sin quitarle sus derechos de género: General mexicana

La General Clara Espinoza, directora del Hospital Militar de especialidades en Monterrey (México), visitó Colombia para hablar del papel de las mujeres en la Fuerza Pública. Afirma que hacia futuro es vital crear más condiciones para la equidad.

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La General Clara Espinoza, directora del Hospital Militar de especialidades en Monterrey (México), visitó Colombia.
La General Clara Espinoza, directora del Hospital Militar de especialidades en Monterrey (México), visitó Colombia.
Andrés Torres

La doctora Clara Espinoza es una de las tres mujeres generales que tiene México. Ha dedicado la mayor parte de su carrera a la docencia de medicina, tiene un doctorado en embriología y es la primera mujer en dirigir el Hospital Militar de Monterrey. 

Ella recibió una invitación de las Fuerzas Militares de Colombia para contarle a las suboficiales del país su experiencia en cuanto a la equidad de género, aspecto vital en estos momentos en que la fuerza pública inicia una transformación hacia el posconflicto. 

-¿Cómo inició su carrera en las Fuerzas Militares?

Me gradué en la quinta promoción de mujeres de la Escuela Médico Militar en Ciudad de México. Ese plantel educativo tiene una historia interesante porque fue el primero en incorporar un sistema educativo mixto en Latinoamérica. Eso fue toda una revolución. Las primeras promociones no tenían zapatos ni ropa femenina así que se ponían las de los hombres.   

Las mujeres entrábamos por cuotas: 25 mujeres por cada 100 hombres y la mayoría de mujeres nunca se graduaban. Nos decían que no íbamos a encontrar marido, que no podríamos tener familia y que no podríamos vivir nuestra femineidad. Llegamos al grado cinco mujeres y 40 hombres. 

-¿Por qué fue tan difícil para las mujeres graduarse?

Hay que tener en cuenta la proporción. Terminamos menos mujeres porque empezamos menos. Pero también es cierto que muchas compañeras se tuvieron que retirar por petición de sus maridos o por los deberes con sus familias. Yo sigo porque amo lo que hago y mi esposo siempre me apoyó.

-¿Por qué le llamó la atención la vida militar?

Por las carreras de mis padres. Mi mamá era enfermera militar y mi papá oficial de sanidad. La idea de ser médico me llegó en la preparatoria. A mis papás no les gustó mucho la idea pero yo estaba empeñada y finalmente lo aceptaron.

-¿Cómo equilibrar la familia con la vida militar?

Es una respuesta compleja. Se la responderé con un ejemplo: Cuando mi hijo mayor tenía un año, yo tenía que hacer turnos de 36 horas en el hospital. Cuando llegaba a la casa el bebé estaba furioso, no me permitía saludarlo. Intentaba acostarme al lado de él y literalmente me sacaba de la cama. Eso como mujer fue muy difícil pero aprendí a solucionarlo: Cada vez que terminaba un nuevo turno sabía que tenía que volvérmelo a ganar. Le llevaba regalos y pasaba un tiempo de calidad con él. Eso es equilibrar la familia con el trabajo. No es fácil pero se puede.

Mi esposo también fue clave en eso. Recuerdo que cuando recién nos casamos me dedicó una canción de Mocedades que dice: “a donde sea que tu vayas yo estaré contigo”, y lo cumplió. Eso era lo que necesitaba para ejercer con confianza mi carrera sabiendo que tenía un apoyo. En esto las parejas deben crecer juntos, no uno a la sombra del otro. Es muy cierto que no cualquiera puede ser pareja de una mujer en un cargo de liderazgo. Él es militar y entiende esta vida y la respeta.

-¿Qué es lo más gratificante de esta carrera?

Me dediqué a la docencia y a la fertilización invitro y ambas me han traído muchas alegrías. Como profesora de embriología he tenido la emoción de ver a mis alumnos crecer y volverse excelentes médicos. Desde el subdirector del Hospital Militar hasta los médicos que recién empiezan a ejercer han sido mis alumnos. Por otra parte ayudar a que familias a concebir y crear un hogar es un trabajo inmensamente gratificante.

-Ahora diriges el Hospital Militar de Especialidades en Monterrey

Sí. Dirijo un hospital que para mí es un hogar. Hemos aprendido innumerables cosas. Entre ellas la importancia de complementar las capacidades de los hombres con las de las mujeres para crear una cultura militar que agrupe las dos formas de ver el mundo para que sea más completa. Mi subdirector es un hombre y he comprobado que los liderazgos mixtos dan muy buenos resultados. Ayudan a ver el hospital desde dos visiones que se complementan y trabajan por un mejor país.

-¿Algún consejo práctico para construir equidad?

Se debe hacer por medio de acciones positivas que cierren las brechas entre hombres y mujeres. Un ejemplo muy claro de eso fue cuando me estaba graduando y tenía que presentar una serie de exámenes. Uno de ellos era nadar unos 100 metros. El problema era que teníamos que esperar de pie en la piscina hasta que dieran la orden de partida y el agua tenía 1.60 cm de profundidad y yo mido 1.50 cm. Eso no iba a impedir que yo nadara los 100 metros pero necesitaba que me igualaran las condiciones. El profesor dio permiso para que yo y otras mujeres nos sostuviérmos de la orilla mientras salíamos. Ese es un ejemplo de equidad.

-¿Cómo visualiza su carrera hacia el futuro?

No me gusta hacer planes a futuro pero a corto plazo siento la necesidad de seguir apoyando a mi país que hoy pasa por momentos difíciles. Mi meta es dejar huella. Estoy terminando la remodelación del hospital, esa es mi meta a corto plazo.

Además soy la primera mujer directora del Hospital de Monterrey y esa es una responsabilidad muy grande porque si fallo no solo daño mi carrera sino a todo un grupo de mujeres que viene detrás de mí. Somos muy poquitas las que estamos al frente y si fallamos damos excusas para no creer en las demás y eso sería injusto. Tenemos las mismas capacidades y potencias que un hombre.

-¿Cómo ves a Colombia en cuanto a la equidad para la mujer en las fuerzas militares?

Podemos ir más allá de los países y mirarlo a nivel mundial. En todas partes la incorporación de la mujer es muy difícil. Muchas no vamos a dejar a la familia ni a los hijos para ejercer la profesión. El reto es incorporar a la mujer y usar todas sus capacidades sin quitarle sus derechos de género.