El Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos ya tiene finalistas

El 19 de septiembre a las 8 de la mañana en el auditorio Luis Carlos Galán de la Pontificia Universidad Javeriana, se sabrá quiénes son los cuatro ganadores.

premio_nacional_a_la_defensa_de_los_ddhh.jpg

Serán cuatro, entre iniciativas y personas, los merecedores de este premio.

Son 16 los finalistas del Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos. Hay cuatro nominaciones para cada una de sus categorías: Defensor o Defensora del año, Procesos colectivos de organizaciones de base, Proceso colectivo de organización no gubernamental y A toda una vida.

En su sexta versión, este premio quiere rescatar y desestigmatizar a quienes siguen protegiendo la vida, pero también hacer un homenaje y recordar a quienes la perdieron por motivo de su activismo. “Hacer la defensa de los Derechos Humanos más visible y menos peligrosa”, es el objetivo que manifiesta Erik Norman, representante regional de la Iglesia Sueca, entidad que, con el programa Diakonia Colombia, otorga este premio.

El 19 de septiembre a las 8 de la mañana en el auditorio Luis Carlos Galán de la Universidad Javeriana, se sabrá quiénes son los cuatro ganadores, mientras tanto las iniciativas están siendo evaluadas por un jurado conformado por académicos, religiosos, miembros de los medios de comunicación y líderes y activistas de DDHH. En total son 18 personas: ocho colombianos, dos latinoamericanos, cuatro estadounidenses y cuatro europeos.

Este galardón contempla, además del reconocimiento público, una obra original del artista William Chicunque del pueblo Caméntsa del Alto Putumayo. Así como la posibilidad de participar en una visita nacional e internacional organizada por Diakonia Colombia y la Iglesia Sueca.

El reconocimiento y el peligro

Son merecedores quienes defienden la vida, la libertad, la opinión y las garantías civiles y políticas. Carlos Guevara, del programa Somos Defensores, rescata la importancia de esta iniciativa como un reconocimiento político de estas personas, pero también indica que es triste que el premio se otorgue en medio del peligro que representa ser defensor. Él señala que existen tres grandes problemas por los que seguimos perdiendo defensores de DDHH:

Primero, por falta de investigación: según el informe “Ágúzate ¡Que nos están matando!”, las investigaciones de la Fiscalía sí son históricos porque estos nunca se habían investigado seriamente. Sin embargo, los resultados son insuficientes porque solo se están dando resultados sobre los 87 casos de 2016 y 2017, de los cuales se tiene condena o sentencia de cinco y no se sabe cuáles son.

Segundo, no hay protección ni prevención. La Defensoría del Pueblo hizo advertencias sobre el riego que corrían los defensores de DDHH y en qué lugares, pero, dice Guevara, nunca se les otorgó protección. Y finalmente, en muchos de los puntos señalados sucedieron los asesinatos.

Tercero, no hay una coordinación entre las instituciones del Estado para tratar este problema. Las responsabilidades están regadas y el seguimiento a estos crímenes resulta en manos de nadie.