EN LOS TERRITORIOS PREOCUPA LA FALTA DE COMPROMISO CON LA PAZ

El Pacífico quiere contar una nueva historia

Líderes sociales y culturales de Chocó, Cauca, Nariño y Valle buscan una estrategia conjunta que logre llamar la atención de los sectores de la sociedad que permanecen indiferentes ante la paz.

pacifico.jpg

El propósito de los encuentros es tejer nuevas narrativas que ayuden a movilizar al país desde los territorios hacia la transición de la paz. / Germán Moreno - OACP

Que las Farc se concentraron en las zonas veredales, que en el Congreso comenzaron a hacer trámite proyectos para crear el marco jurídico y las condiciones de participación política, que en los territorios se llevó a cabo la dejación de armas, la entrega de caletas, la destrucción de municiones, la acreditación de los ahora exguerrilleros y que finalmente las Farc culminaron el proceso de tránsito a la vida civil con la constitución de su partido político. Si en algo se ha detenido el foco de la opinión pública en el último año ha sido precisamente en la importancia de la dejación de armas como punto culminante del proceso de paz con las Farc.

Lea también: Semilla de paz en el norte del Chocó

Sin embargo, para las víctimas del conflicto, las comunidades y los territorios que sufrieron de primera mano los rigores de la guerra, la paz va mucho más allá del silencio de los fusiles. Sobre todo teniendo en cuenta que en el país existen sectores políticos, empresariales y de la sociedad civil que no están de acuerdo con lo suscrito por el Gobierno y las Farc en La Habana y que incluso han mostrado su intención de hacer “trizas” lo pactado. Y esa es una de las principales preocupaciones en los territorios.

Por eso, y con el objetivo de unir esfuerzos y voluntades en busca de una acción colectiva que acerque a los que permanecen escépticos frente al aterrizaje de la paz, más de 30 líderes, artistas, pedagogos y representantes de Chocó, Valle del Cauca, Nariño y Cauca se reunieron en Buenaventura, en un espacio de concertación y diálogo regional. El mensaje de fondo es que si bien es cierto que la transición que vive actualmente Colombia es consecuencia directa de lo acordado en La Habana, la construcción de la paz no puede depender solo de lo pactado en el papel.

La idea es contar una historia diferente que traspase el discurso de la paz enmarcado en las Farc y se centre en los procesos de desarrollo, reparación y construcción de memoria que cientos de líderes sociales llevan años forjando en sus territorios para hacerles frente a la guerra y al abandono estatal. “Se han escuchado las voces, se han visto los rostros y se han visto las huellas. Tenemos que ir hilando y construyendo un dechado para que el país pueda ver lo que hemos hecho. Todos tejemos este país”, asegura María Dolores Gruesso, maestra del Cauca y creadora de la Pedagogía de la Corridez.

Se trata en últimas de movilizar emociones a través del arte y la cultura, y lograr que quienes aún permanecen prevenidos se sumen a los procesos. “Queremos romper la burbuja para que todos se unan a esta causa. Ojalá Colombia se movilizara sintiendo el discurso de cada quien. No estamos dispuestos a seguir poniendo actores en escena para que los identifiquen y los saquen”, manifestó Kamak Maca, comunero del resguardo indígena Papallaqta, en referencia al asesinato de líderes sociales, otro tema que tiene en alerta a los territorios.

Lea también: El Cauca como escenario de reconciliación 

Y en ese proceso de construcción de nuevas narrativas que ayuden a la movilización, es fundamental mover el foco de atención hacia las comunidades para que, como explica Leonard Rentería, líder juvenil de Buenaventura, “se avance hacia la construcción de una paz colectiva, que eso signifique no solamente la dejación de las armas de las Farc, sino también oportunidades para otros sectores. Que los gobiernos puedan traer su mirada hacia los territorios”, asegura.

Para él el tema pasa por la urgencia de que se den cambios estructurales desde el poder mismo, permeado por la corrupción: “Es imposible que el territorio se desarrolle si quienes están en el poder están metidos en corrupción. No hay un pronunciamiento claro, concreto y oportuno de la Procuraduría, Fiscalía o Personería. Podemos hablar de paz, pero la paz no es solamente ausencia de violencia, la paz es bienestar social y colectivo para las comunidades”.

Una mirada similar a la de Yolanda Perea, lideresa de víctimas y fundadora de la corporación Afrocolombianos El Puerto de mi Tierra, para quien es claro que el país no puede desaprovechar la oportunidad que tiene en este momento de reconstruirse: “Debemos empezar a mover conciencias, deseos y ansiedades en pro de la construcción de paz. Necesitamos definir cómo vamos a entender qué es la paz y cómo se va a implementar en los territorios. Esto no es solamente de las víctimas, es de todos”.

Por eso la idea es construir una gran red de trabajo regional en un territorio como el Pacífico que ha vivido tragedias similares que los unifican. “Es claro que todavía sigue habiendo miedo, pero estamos hablando de crear confianza, porque este es un primer paso para empezar una nueva historia. No podemos decir que es una paz al 100 %, pero hay que tomar el primer impulso y convertir las dificultades que existen en una fortaleza. Si el país entero sabe qué es lo que hacemos en los territorios, se contagiará de eso, del empuje que nos caracteriza”, puntualiza Rosa Romaña Caicedo, fundadora de Mujeres Riosuceñas Construyendo Paz (Macoripaz).

Lea también: Cauca, Nariño y Valle: territorios de violencia 

Un trueque cultural en Tumaco

El escenario de diálogo de Buenaventura forma parte de una iniciativa nacional que pretende estructurar, consolidar y ejecutar seis grandes proyectos regionales -el del Pacífico es el primero y le seguirán la Amazonia, el Caribe, la Orinoquia, la Andina Oriental y Andina Occidental- que convergerán en un gran evento nacional con el que se pretende llamar la atención sobre la necesidad de pasar la página y cambiar el chip en momentos en los que el país transita hacia un escenario sin confrontación armada.

De las discusiones que se den en dichos espacios de conciliación regional -impulsados por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y apoyado por las embajadas de Suecia y Canadá, Usaid, y la Organización Internacional para las Migraciones- saldrá como resultado la puesta en marcha de acciones irruptivas que logren que el país entero voltee su mirada hacia los territorios como escenarios protagónicos de cara al posacuerdo.

En el caso del Pacífico, la propuesta se enmarca en hacer un trueque cultural en Tumaco que logre desplazar desde Cauca, Valle y Chocó una caravana cultural y creativa representando los procesos sociales que se desarrollan en los municipios de los departamentos en favor de las víctimas y de cara a la construcción de paz.