El optimismo de la Brigada de Desminado Humanitario del Ejército

El coronel Raúl Ortiz, comandante de esta brigada de desminado, cuenta que en un año su equipo ha destruido 104 minas y 40 municiones sin explotar. Dice que la meta de tener al país libre de sospechas de minas para 2021 es viable. 

desminado_humanitario1cut.jpg

Coronel Raúl Ortiz Pulido. / Gustavo Torrijos

La Brigada de Desminado Humanitario del Ejército está a dos semanas de cumplir su primer aniversario, pue fue puesta en marcha en agosto de 2016 por el presidente Santos, y por su trabajo y el de organizaciones civiles, ocho municipios están libres de sospecha de minas antipersonal -seis de ellos, por el trabajo del Batallón de Desminado No. 60 y de la brigada-. Un número pequeño si se compara con los municipios donde, según cifras oficiales, hay riesgos en este sentido: 688. A través de la Convención de Ottawa Colombia se comprometió a que, para 2021, estaría libre de sospechas de estos artefactos. Pero es un proceso lento, difícil y costoso.

Lea también: El desminado inconcluso en El Orejón.

Por eso, el Gobierno está interesado en conseguir tantos patrocinadores como sea posible para apoyar el desminado humanitario, el cual se trata no solo de limpiar áreas infestadas con estos explosivos, sino de que las comunidades puedan volver a erigir sus proyectos de vida en los lugares donde alguna vez las minas hicieron estragos. Fue así como, el pasado jueves 20 de julio, resultó en Planadas (Tolima) Howard Buffett, hijo de Warrent Buffett, el segundo hombre más rico del mundo, y quien donó US$32 millones para el desminado humanitario, de los cuales la mitad están ya destinados para esta brigada.

El tamaño y la dimensión del compromiso —menos de 5 años para dejar al país libre de sospecha de minas— son enormes. No obstante, el coronel Raúl Ortiz Pulido, comandante de la brigada, se muestra optimista. En entrevista con este diario, el oficial manifestó: “Tenemos una meta y vamos a cumplirla, estamos trabajando para eso. Yo veo cómo se ha aumentado el rendimiento y la confianza con la población civil. La brigada de desminado llega a lugares en donde nunca había llegado el Estado o el Ejército sin armas y sin protección. Nuestra protección ahora es la comunidad”.

Otro tema relacionado: ¿Quién paga el desminado en Colombia?

La otra mitad de los recursos que donó Howard Buffett van para proyectos con la comunidad. “El desminado es el certificado que necesita el Gobierno. Si yo entrego un territorio libre de sospecha de minas, se puede invertir en proyectos productivos, se puede hacer restitución de tierras. Ellos (quienes invierten y la comunidad) necesitan la garantía de que no van a tener accidentes con minas. Esta es la base para todo lo que se viene. Mostros trabajamos en llave con otras entidades del Estado. Después de nuestro trabajo, a los territorios llega la Unidad de Restitución de Tierras, los miembros de Parques Nacionales y la intervención para las ayudas de las comunidades indígenas”.

Trabajar con comunidades indígenas en este tema es algo nuevo, pues se sabe de antemano lo cuidadosos que son estos grupos étnicos de permitir que actores armados entren a sus territorios. Sin embargo, según el coronel Ortiz, Pulido, el resultado ha sido exitoso. “Con ellos se ha hecho un trabajo muy interesante. Hemos tenido su aceptación y han participado y nos han acompañado integrantes de la Guardia Indígena en el Cauca. Ahí han trabajado mucho también las organizaciones civiles. Hemos podido ingresar de a poco a estas áreas, respetando sus creencias y su cultura”.

Los municipios que hoy están libres de sospecha de minas por cuenta del trabajo de la brigada son Zambrano, Bolívar; El Dorado, Meta; San Carlos, San Francisco y Guatepé, de Antioquia; y San Vicente de Chucurí, en Santander. A ellos se suman dos pueblos antioqueños que ha entregado la organización británica Halo, la cual pudo ingresar al país a hacer esta labor luego de que se cambiaran las normas para que civiles pudieran participar en el desminado humanitario: Nariño y La Unión. Sin embargo, frente al panorama de 688 municipios en 31 departamentos del país con posible existencia de minas en su territorio, los resultados aún palidecen.

“El desminado humanitario no va solo, va acompañado de los planes de Gobierno y las políticas no solo nacional sino también departamental y regional, para que sea un esfuerzo abonado a todas las necesidades que tiene las regiones, las comunidades y que tienen los campesinos con esa trazabilidad que tiene el Gobierno en proyectos productivos, reactivación de la economía, sustitución, restitución de tierras. Se trata de atacar todos estos factores sociales que llevan a un alto índice de pobreza, de miseria; y de atacar la problemática social las minas: que han causado desplazamientos en estos 50 años de guerra”.