El guerrillero que cambió su arma por una cámara fotográfica

Rusbel Jiménez perdió sus manos en medio de un combate con el Ejército en la serranía de La Macarena. Sin embargo, en la Décima Conferencia de las Farc se animó a coger una cámara fotográfica y hoy hace parte del equipo de Nueva Colombia Noticias, la apuesta periodística de la guerrilla. 

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Rusbel Jiménez /Guillermo Camacho

Hace una semana, durante el aniversario 53 de la guerrilla de las Farc, volví a la Zona Veredal Transitoria de Normalización Antonio Nariño, en Icononzo (Tolima), donde cerca de 350 guerrilleros se preparan para reintegrarse a la vida civil y dejar sus armas. Muchos de ellos ya habían cambiado sus armas por cámaras fotográficas. (Vea nuestro especial sobre las zonas veredales)

Ahora integran el equipo periodístico de Nueva Colombia Noticias, la apuesta periodística y la escuela de formación en este campo de esa organización de cara a la paz. Ese fue el caso de Rusbel Jiménez, de 26 años, quien se inauguró como fotógrafo en septiembre de 2016, durante la Décima Conferencia de las Farc, realizada en los llanos del Yarí. 

En ese evento la guerrilla no solamente refrendó entre sus filas el acuerdo de paz suscrito con el gobierno de Juan Manuel Santos, sino que también empezó la capacitación de sesenta guerrilleros en talleres periodísticos sobre redacción, manejo de cámara y redes sociales. Allí estuvo Rusbel.

Durante el aniversario de las Farc, Rusbel cumplía con sus labores periodísticas. Fue sorprendente conocerlo y descubrir la valentía con que afronta su vida y su nueva profesión.

Nació en Vista Hermosa (Meta), entró a la guerrilla a los 13 años, un año después de que su hermano tomara la misma decisión. Lo siguió porque se sentía muy solo. Combatió en el Frente 27 de las Farc, que operaba en la Serranía de La Macarena, y fue allí donde vivió la intensidad de una guerra dura que le arrebató la vida a muchos, incluyendo a su hermano, en 2011. 

Perdió sus dos manos en un combate con el Ejército en La Macarena en 2010. Estaba poniendo unos explosivos en un enfrentamiento con el Ejército cuando se detonaron accidentalmente. Ese mismo año su comandante Jorge Briceño, más conocido como el 'Mono Jojoy', murió en un bombardeo de la Fuerzas Armadas.  

Rusbel nunca había manejado una cámara fotográfica. Sin embargo, durante la Décima Conferencia dejó su fusil AK47 por una Canon EOS 5D Mark III. Disparó y disparó el obturador para capturar imágenes de ese momento en que la guerrilla más vieja del continente socializaba entre sus filas la decisión de dejar las armas.

Muchas personas, como lo recuerda Rusbel,  quedaron aterradas con su limitación física. Y muchos periodistas se interesaron en su historia porque su discapacidad se convirtió en su valentía. Ser fotógrafo no es fácil, dice, y afirma que luego de aprender las instrucciones básicas y técnicas del funcionamiento de la cámara solo quedas tú y la máquina, nada más. 

"Cada foto es única y cada foto es un recorte de la realidad, cada uno decide cual recorte quiere hacer", dice y sostiene que hay algunos fotógrafos que la utilizan para archivar recuerdos familiares o personales; otros para comunicar y otros para desinformar.

Las imágenes de Rusbel buscan retratar la vida. "Nos especializamos en medios de comunicación para que nosotros mismos podamos contar nuestras propias historias. Muchos hacen fotos, pocos hacen fotografías. Estamos comprometidos con la situación política del país y queremos bienestar, mostrando las cosas sin tergiversarlas", asegura. 

Rusbel cree que para hacer fotografías no es necesario tener la mejor ni la ultima cámara. "Esas dinámicas del mercado hacen que las personas se sientan mal, pero olvidan que la mejor e irremplazable cámara es nuestro ojo humano, nuestra memoria, eso es lo único capaz de archivar nuestros recuerdos", expresa. En cinco años se ve como fotógrafo y periodista. Anhela, para entonces, que la guerra sea un tema del pasado y los acuerdos de La Habana una realidad.