El detrás de cámaras de la reconciliación

En el evento de Colombia2020 se abrieron las puertas al diálogo entre personas que estuvieron en guerra durante décadas y otras que tienen posiciones políticas radicalmente opuestas.  

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Padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad./ Cristian Garavito.

Las cámaras registraron cómo Rodrigo Pérez Alzate, excomandante del Bloque Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia; Jairo Quintero, quien comandó el frente 25 de las Farc que operaba en el Magdalena Medio, y César González, del Comité Cívico del Sur de Bolívar, estrecharon sus manos. Un acto impensable hace diez años, cuando las Farc y los paramilitares estaban en franca guerra y los campesinos de la región quedaban atrapados en medio de tempestades de disparos.

Hubo, sin embargo, gestos de reconciliación que quedaron por fuera del registro de video. Por ejemplo, el estrechón de manos previo al inicio del evento entre Pérez Alzate, Freddy Rendón Herrera, excomandante de las Auc, y Quintero. Durante la presentación del evento estuvieron sentados a unos dos metros de distancia.

El padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, recalcó en su discurso los cambios que se tuvieron que dar para que algo así pasara. Contó anécdotas de cuando hablaba tanto con los jefes paramilitares como con los guerrilleros buscando aliviar la situación humanitaria, pero se encontraba con personas convencidas de que tenían que hacer la guerra.
El padre relató cómo uno de los lugartenientes que Rodrigo Pérez tuvo en la guerra asesinó a su compañera Alma Rosa Jaramillo en 2001 y luego desmembró su cuerpo con una motosierra. De Roux tenía ante él a quien fuese el jefe paramilitar de la zona. Hizo un llamado a la reconciliación.

Tras el final del evento se dio otro encuentro que retrató el impacto de la jornada: Manuel Bolívar, director de Nueva Colombia (canal noticioso de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) y Herbin Hoyos, periodista que ha criticado fuertemente el Acuerdo de Paz entre el Gobierno y la guerrilla, dialogaron durante más de 15 minutos ante los ojos asombrados de varias personas que estaban allí.
Fue así como el conversatorio no se limitó a un diálogo entre panelistas, sino que contó con hechos espontáneos que llevaron a la práctica la reconciliación