Dejación de armas de las Farc, ejemplo para el mundo

Jean Arnault, jefe de la Misión de la ONU en Colombia, parece tener algo muy claro: que lo sucedido en el país respecto al conflicto con las Farc podría replicarse en otros conflictos en el mundo.

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Jean Arnault, jefe de la Misión de la ONU en Colombia. / AFP

Sobre Arnault pesa la verificación del proceso y fue el encargado de certificar que la guerrilla había dejado en los contenedores las armas con las que había sostenido más de medio siglo de lucha insurgente, haciendo la aclaración de que quedaban por fuera 700 para la seguridad de las zonas veredales hasta el 1º de agosto.

“El compromiso de la dejación de armas adquirido por las Farc ha sido honrado de conformidad con la hoja de ruta aprobada el 29 de mayo”, dijo el funcionario internacional durante su intervención en el evento final de dejación de armas, y agregó que en el proceso de las Farc se registraron más armas (7.132) que guerrilleros (6.803).

Con el conocimiento de estas cifras se dio respuesta, para muchos, a uno de los interrogantes más grandes: cuál era la cantidad exacta de armas que quedarían en los contenedores de la ONU. Para otros, la cifra de más de 7.000 todavía es muy baja.

No obstante, Arnault puso por delante elementos que consideró mucho más importantes, como el respeto al cese del fuego que se pactó desde el 29 de agosto de 2016 que, sin duda alguna, contribuyó a disminuir considerablemente los números que ya marcaba la violencia. “Las reglas del cese del fuego han sido cumplidas con pocas excepciones”, dijo.

Así mismo aprovechó para señalarle al mecanismo tripartito de monitoreo y verificación su participación durante los próximos meses —en los que, entre otras cosas, se deberá hacer la extracción de las caletas con armas de las Farc—, para que pueda atender cualquier acontecimiento que vulnere la confianza en la paz.

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Arnault concluyó señalando que el éxito del proceso de paz es el éxito de la sociedad colombiana y que este, en un mundo donde las guerras pululan, es un motivo de esperanza y ejemplo para la comunidad internacional. “Hoy podemos recomendar a Naciones Unidas que recoja las enseñanzas de las experiencias en Colombia para aplicarlas en otras partes del mundo”.