Cortometraje Sempiterno, un mensaje de resistencia a través del cine

Alcides, un muchacho campesino hijo mayor de Carmen, viaja a Bogotá a buscar mejores oportunidades. Al parecer sus logros en la gran ciudad hacen que se olvide de su familia por lo que Carmen manda a Pacho, su hijo menor, a la capital en busca de Alcides. Lo que no sabe es que ese viaje hará que se descubra un secreto que les cambiará la vida a todos para siempre.

Este un relato de Jhonattan Bedoya, ganador de la categoría de Aficionado en el Festival SmartFilms 2016. 

La idea de crear el corto Sempiterno nació cuando estudié unos semestres de Comunicación Social y Periodismo. Recuerdo que hablé con una profesora sobre la importancia de la comunicación para el desarrollo social y me pareció muy importante esa visión. Aunque después me retiré de la carrera para estudiar actuación, que es lo que amo, quedé con esa idea fija en mi mente y la apliqué al cine y al teatro.

Escribí un libreto para contar, en 20 minutos, el dolor que causaron los falsos positivos. Quise contar la historia desde la perspectiva de los familiares de las víctimas y por eso lo llamamos Sempiterno, que significa eterno, porque ese dolor nunca tiene fin.

Cuando escuché hablar de SmartFilms me gustó la idea de poder contar mi historia con pocos costos de producción pero debía asumir el reto de contar un tema muy profundo en solo cinco minutos. Cada escena debía ser muy diciente. Contacté a Derly Morales, quien interpretó a Carmen, y a Edinson Gil, quien es Pacho, el hijo menor de Carmen. Los dos son compañeros míos en Fundactores y, como conozco bien su trabajo, sabía que podían darle esa carga emocional a los personajes en cada plano.

La Fundactores me prestó un Motorola G2 y con eso grabamos. Recuerdo que cada escena era tan fuerte que la gente en la calle se quedaba viendo y se conmovía. Fue difícil porque hicimos todas las escenas y luego nos tocó grabar  el audio por separado para que no quedaran todos los sonidos ambiente de la calle. Luego, en edición, pegamos las voces justo cuando cada actor pronunciaba cada palabra.

Nos demoramos 14 días grabando, editando y demás así que el mayor gasto fue el tiempo y el esfuerzo. Lo bueno es que en la etapa de producción solo gastamos 100.000 pesos y ahora somos ganadores de un premio de 25.000.000 de pesos y un bono de una herramienta de producción por 1.900.000 de pesos. Así que todas las trasnochadas valieron la pena.

A futuro quiero seguir actuando, escribiendo libretos y produciendo cortos. Sigo con la firme convicción de que  el cine y el teatro tienen la responsabilidad de explicar la realidad y además ser un mecanismo de resistencia y hasta protesta social. Como cineastas somos agentes de cambio, algo vital en esta etapa de posacuerdo. 

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