Cortometraje: Despojo

Después de que un grupo armado le quitara su tierra y matara a su marido, Florentina carga el cuerpo de su esposo con la esperanza de darle cristiana sepultura. Ante la indiferencia de sus compatriotas y la falta de dinero para el sepelio deberá tomar una dura decisión. 

Testimonio de Alexander Moscowsky, director y guionista de Despojo.

Cuando escuché sobre un festival de cortos que se filman con celulares sentí la necesidad de contar la historia del conflicto armado, específicamente del problema que tienen muchos campesinos para sepultar a los que matan los violentos. Soy de Neiva, una ciudad que recibe desplazados de todo Huila y hasta de otros departamentos del país, entonces a diario veo los problemas que enfrentan.

No quería narrar solo las pérdidas materiales que ellos sufren, quería ir más allá y contar las pérdidas íntimas. Creo que ese es uno de los retos grandes del cine.

En la construcción del guión metí muchos diálogos pero mientras lo realizábamos, junto con Alejandro Achury, director asistente, y Yuly Pedraza, protagonista del corto, nos dimos cuenta de que era mejor que Florentina, el presonaje protagonista, no dijera nada. Eso es lo que sucede en la vida real. Después de pasar por un hecho tan trágico como el homicidio de un ser querido lo primero que se pierde son las ganas de comunicarse. Florentina no habla ni parpadea.

En materia de producción fue un reto grabar con un presupuesto tan limitado pero ayudó mucho que fuera para un festival de cortos filmados con celulares. Eso hizo que fuera mucho más asequible. Lo filmamos con un Iphone 5s y todos los actores y el equipo de producción ayudaron con combustible, comida y equipos. Casi todo lo que usamos fue gracias a colaboraciones de amigos. En total gastamos como $500.000.

A futuro quiero seguir contando estas historias. Tengo varios guiones tanto de temas sociales, como el mal uso del agua o el cigarrillo, y otros más comerciales. El siguiente que queremos hacer es sobre el Yagé. Lo interesante de este corto es que con la excusa de la bebida contamos la historia de la guerra en la selva.

Definitivamente el cine es un buen medio para contar esas historias que nos tocan como colombianos.