Educación y posconflicto

Cinco maestrías que le apuestan a la paz

Estos programas académicos responden a la necesidad que tiene Colombia de formar profesionales con la capacidad de gestionar conflictos.

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Varias universidades del país han diseñado programas especiales de cara al posconflicto en Colombia.
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En el tema de la construcción de paz, la academia parece llevar la delantera. En los últimos cinco años no sólo se han creado varias especializaciones sobre manejo y gestión de conflicto, sino que cada vez son más las maestrías que se ofrecen en Colombia para pensar en el posconflicto. “La paz no está sólo en lo que se firma en un acuerdo”, parecen coincidir la mayoría de coordinadores y educadores de estos programas.

Con el fin de explorar cuáles son los énfasis y motivaciones que llevaron a que algunas universidades abrieran maestrías relacionadas con la resolución de conflictos, El Espectador habló con los directores de cinco de estos programas. Su objetivo en común es responder a la necesidad que tiene el país de formar profesionales capaces de gestionar conflictos desde distintas disciplinas.

-Construir paz desde distintas áreas

La maestría en Construcción de Paz de la Universidad de los Andes tiene una particularidad: es un programa académico que ofrece la universidad en su conjunto. Lo que quiere decir, según explica su directora Angélica Rettberg, que todas las áreas, menos ciencias naturales, participan en la formación de profesionales. “Los estudiantes deben tomar dos cursos básicos, uno de construcción de paz y otro sobre sanar el tejido social. Lo demás son electivas que se cursan con las 19 unidades académicas que están involucradas con este proyecto”, explica Rettberg.

El programa, que se viene pensando desde hace dos años, surge porque a la Universidad de los Andes le fueron llegando propuestas desde distintas entidades para que crearan un espacio académico en construcción de paz. Por ejemplo, la Agencia Colombiana de Reintegración les solicitó entrenar personas en el proceso de desarme, desmovilización y reintegración, y la Fuerza Armada pidió cursos enfocados en el posconflicto. Así, reuniendo las distintas ideas, y para no responder a cuentagotas, la universidad creó un proyecto académico abierto para todo el público.

-Una maestría nacida en los Montes de María

Los Montes de María, Bolívar, han sido una región epicentro del conflicto armado, que al ser habitada por campesinos víctimas de la lucha y debido a su cercanía con Cartagena, se convirtieron en una de las razones para que la Universidad de Cartagena creara el Observatorio para el Desplazamiento Forzado. “Con esto se buscaba entender desde una visión más académica cómo era el conflicto social de la región”, afirma Milton Cabrera, jefe de posgrado y educación continua de la Facultad de Ciencias Sociales y Educación. A partir de esta relación, su directora, Rosa Jiménez Ahumada, decidió crear un programa académico que profundizara en la resolución de conflictos de la región: la maestría en Conflicto Social y Construcción de Paz, de la cual es actualmente coordinadora académica. 

La apuesta, que empezó en 2013, busca formar profesionales que puedan diseñar nuevas políticas públicas para lograr una convivencia pacífica. “La incidencia que tendrán estos magísteres en la sociedad es que podrán atender las necesidades que surjan con el proceso de negociación y la construcción de paz desde la ciudadanía”, explica Cabrera.

-El conflicto desde lo cotidiano

La maestría en Negociación y Manejo de Conflictos que ofrece la Universidad del Norte, en Barranquilla, no está dirigida únicamente a los conflictos armados, pues según lo considera su directora académica, María de Jesús Illera, primero se debe reconocer que la sociedad está permeada por una cantidad de conflictos, desde lo cotidiano, que se deben resolver. “Lo que nos caracteriza es el abordaje interdisciplinar para que los profesionales puedan manejar distintos tipos de conflictos, desde lo más general hasta casos específicos,” afirma Illera.

Por eso el programa, que se abrió hace un año, busca formar profesionales que sean capaces de gestionar sus propios conflictos sin importar la disciplina de la que vengan. Aunque la maestría no está enfocada en la investigación, algunas de sus asignaturas están relacionadas con las metodologías de investigación y estudian experiencias relacionadas con el conflicto armado colombiano. 

-Veinte años de tradición en resolución de conflictos

Desde 1995 la Pontificia Universidad Javeriana, sede Bogotá, inauguró la especialización en Resolución de Conflictos, un programa que fue el punto de partida para que la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales decidiera diseñar la maestría de Paz y Resolución de Conflictos, un proyecto que busca entender el posconflicto no sólo desde la firma de un acuerdo, sino a nivel de lo público y lo comunitario. “Para nosotros es muy importante concebir la paz como una construcción constante. Es un peligro ponerla sólo en el marco del posacuerdo, por eso buscamos pensarla desde todos los momentos y lugares de nuestro país”, dice Mery Rodríguez, directora de la maestría.

El programa, que empezará en enero de 2016, tendrá el apoyo del Observatorio Colombiano de Juventudes y el Instituto de Derechos Humanos y Construcción de Paz de la Javeriana.

-Pensar la paz desde Medellín y Quibdó

Entre 2007 y 2011, antes de los diálogos en La Habana, nos dimos cuenta de que en la academia había un vacío. Eran muchos los estudios que hablaban de violencia y conflicto, pero faltaban los de paz”, es como Paula Andrea Valencia Londoño, coordinadora de la maestría en Conflicto y Paz de la Universidad de Medellín, explica el origen de este programa que empezó en 2013. Enfocada en la subjetividad, el género y la educación, la maestría está inspirada en la de Estudios de Paz de la Universidad de Bradford, Inglaterra, y en sus inicios estuvo apadrinada por la Universidad de Granada, España. Por esto su objetivo no está ligado a la coyuntura política y jurídica del actual proceso de paz, sino que busca entender los conflictos desde lógicas como la escuela, la cultura y el arte.

Además, la maestría tiene una extensión en Quibdó, Choco, donde incluso se han recibido profesionales en áreas de la salud que por su profesión y cercanía con el conflicto armado se han interesado en los estudios de paz. Ambos programas ofrecen el mismo currículo y están relacionados con dos ejes de investigación: un grupo enfocado en conflicto y paz, y otro dedicado al estudio de la sociedad y paz. “Nuestro abordaje no está relacionado directamente con el conflicto armado, sino que exploramos la paz territorial, el enfoque étnico, las acciones de paz de mujeres víctimas y la situación de las poblaciones indeseadas en Medellín”, afirma Valencia.