Modernización para la convivencia

Así se prepara la Policía para el posconflicto

El director de la institución, Jorge Hernando Nieto, habla del proceso de transformación que vive la institución para proteger a los excombatientes que se reincorporen y mejorar su servicio a la ciudadanía.

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General Jorge Hernando Nieto, director general de la Policía Nacional. / Cristian Garavito - El Espectador

Los retos de la Policía Nacional no son menores, menos en estos tiempos en que el país está viviendo la implementación del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc y la expresión de otros conflictos sociales y otros retos criminales, como las bandas que operan en los territorios. El director de la Policía, general Jorge Hernando Nieto, lo tiene claro. En esta entrevista detalla en qué va el proceso de modernización y transformación de la institución. Al respecto también estará hablando en el evento de Colombia 2020 “Modernización de la Policía, construcción de gobernabilidad y posconflicto”, que se realizará hoy en el hotel JW Marriott.

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¿Cuéntenos en qué consiste el proceso de modernización y transformación de la Policía?

Es la hoja de ruta para consolidar la convivencia ciudadana y ayudar a forjar una paz estable y duradera. Se convertirá en un documento de política Conpes y busca mejorar el servicio de Policía en calles y campos, actuar con mayor contundencia contra el delito, fortalecer la integridad y la transparencia, crecer en número de efectivos, integrar capacidades, renovar la educación policial, implementar la mediación policial, ampliar la participación ciudadana y la veeduría social, mejorar el bienestar de todos los uniformados y el de sus familias, robustecer la cooperación internacional y fortalecer la Policía de Infancia, Adolescencia y Turismo, así como la de protección ambiental.

Pero, en ese sentido, ¿cómo llegar a territorios que vivieron el conflicto armado y hoy temen por la presencia de otras organizaciones criminales?

La Policía tiene claro que la paz de los territorios es la paz nacional. Los nuevos desafíos en materia de seguridad y convivencia demandan un trabajo no sólo de la Policía, sino esfuerzos y respuestas articuladas con otras instituciones. Por eso, el proceso de modernización y transformación institucional contempla el fortalecimiento de las ocho regiones de Policía a través del proyecto T-GER+: Transformación de la Gestión con Enfoque Regional, el cual se constituye en una respuesta focalizada en las regiones. También estamos implementando en los territorios históricamente golpeados por la violencia el Modelo de Construcción de Paz, que busca desde el servicio de policía la solución pacífica de los conflictos como condición necesaria para la transformación social.

¿Cómo recuperar los lazos de confianza con las comunidades que la guerra dejó averiadas?

He tenido la enorme satisfacción de recorrer zonas anteriormente golpeadas por el conflicto, donde nuestros campesinos reciben con afecto y aprecio a nuestros policías. Esa confianza la estamos fortaleciendo a través del Sistema Integrado de Seguridad Rural (Siser), mediante el cual más de 10.000 carabineros llegaron a los campos de Colombia para acompañar a nuestros labriegos.

Uno de los programas más exitosos ha sido Carabineros de Mi Tierra, muchachos campesinos que ya no van a enfrentar un conflicto armado, sino que prestan un servicio social en beneficio de su propia comunidad.

¿Cómo va a llegar la Policía a los territorios donde las Farc echaron raíces?

Ya lo estamos haciendo. Con nuestras Fuerzas Militares hemos llegado a los 160 municipios priorizados. Lo hemos hecho a sitios que llevaban décadas sin presencia de la Fuerza Pública, como Medellín del Ariari (Meta) e Inzá (Cauca). Hemos creado seis fuertes de carabineros y 44 unidades básicas de carabineros. También en zonas rurales de municipios como Miraflores (Guaviare), Cartagena del Chairá (Caquetá), Briceño y Cáceres (Antioquia), Puerto Rico (Meta) y Montelíbano (Córdoba), entre otras.

Además, la Unidad Policial para la Edificación de la Paz (Unipep) no sólo se convirtió en pieza fundamental para comenzar a cumplir con los acuerdos del proceso de paz, sino que también se ganó el corazón de nuestros campesinos, quienes por años vivieron atribulados por los rigores del conflicto.

¿Qué significa para la Policía hoy velar por la vida de las personas que combatieron?

Toda vida es sagrada. El perdón y la reconciliación son esenciales para sanar las heridas de un conflicto de más de 50 años. Por eso, todas nuestras capacidades están orientadas a contribuir, efectivamente, a la consolidación de la paz y esto, por supuesto, incluye a los excombatientes de la guerrilla que se reincorporan a la sociedad. La paz se construye con seguridad.

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¿Cuál va a ser la prioridad de la Policía en la lucha contra el crimen, sobre todo en articulación con la Fiscalía General de la Nación?

Construimos una de hoja de ruta conjunta para combatir la delincuencia en las calles y campos, al igual que las diferentes manifestaciones de crimen organizado. Actualmente avanzamos en 11 planes de acción, que ya tienen un avance significativo. La denuncia virtual ha sido uno de los grandes logros de este plan con la Fiscalía.

Para esta transformación, ¿la Policía aumentará su pie de fuerza?

Sí, porque aunque los índices de criminalidad han disminuido y las Farc no estén, los nuevos desafíos en materia de seguridad y convivencia ciudadana nos conducen a un fortalecimiento de todas las capacidades organizacionales. Por eso se ha establecido con el Ministerio de Defensa un crecimiento sostenido y gradual con la incorporación de 5.000 mujeres y hombres policías por año durante la próxima década. Estamos planteando crecer en 50.000 nuevos policías en los próximos 10 años.