Acercar a los jóvenes a la paz, el reto de la enviada de la ONU para la juventud

Lograr que 1.800 millones de jóvenes participen activamente en la construcción de sus agendas y programas en materia de paz y seguridad, esa es la meta de Jayathma Wickramanayake, Enviada del Secretario General de la ONU para la Juventud.

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Jayathma Wickramanayake destaca que, a pesar de que en el proceso de paz entre las Farc y el Gobierno no se tuvo en cuenta a los jóvenes, ellos salieron a las calles y se hicieron presentes. / Cortesía One Young World

Jayathma Wickramanayake tiene 26 años, es de Sri Lanka (un país insular al sur de Asia) y es la Enviada del Secretario General de la ONU para la Juventud. Su cargo, se trata de “acercar la ONU a los jóvenes y acercar los jóvenes a la ONU”.

Un gran paso se dio el 9 de diciembre de 2015, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 2250, la primera que trata específicamente el papel de los jóvenes en temas de paz y seguridad. Es decir, se reconoce internacionalmente que los jóvenes son una población activa, transformadora, que son una parte importante del cambio en estos dos temas, cuando tradicionalmente se les había visto solo como receptores de los programas que los involucran.

¿Qué significa ser la representante designada para los temas de juventud?

Mi rol principal es representar y asesorar al secretario general de la ONU en todos los temas vinculados con juventud. Atender los problemas relacionados e influenciar al Sistema de Naciones Unidas para lograr un mejor compromiso con esta población y lograr que los estados miembro de la ONU trabajen por la inclusión de los jóvenes en los diferentes procesos y políticas.

¿En qué líneas se centra ese trabajo?

Técnicamente mi trabajo se centra en involucrar a la juventud en los tres pilares del trabajo de la ONU que son Paz y Seguridad, Derechos Humanos, Desarrollo Sostenible y Acción Humanitaria.

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¿Cuáles son los retos para la juventud que se plantean en estos 3 pilares?

Si hablamos del pilar de Desarrollo, la gente joven es usualmente vista como beneficiaria de los programas. Cabe resaltar que la mitad de la población mundial es joven y tiene necesidades y preocupaciones propias de esta generación que no están siendo realmente escuchadas cuando se diseñan los programas de la ONU y demás organizaciones o Estados.  Es por ello que, en la práctica de los programas de desarrollo, estamos trabajando para cambiar la narrativa de esta construcción: de las y los jóvenes vistos como beneficiarios a socios activos y agentes del desarrollo sostenible e inclusivo.

Por ejemplo, si un país está en proceso de construcción de una nueva política pública en materia de salud, nos encargamos de alentar a que los procesos sean consultados y formulados con ellos, y que la juventud se involucre en su implementación y sea quien monitoree y evalúe dichas políticas a nivel local.  Hacemos esto también a nivel global a través de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos.

Respecto al pilar de Paz y Seguridad, el Consejo de Seguridad de la ONU tiene la resolución 2250 que pone a los jóvenes como centrales en la resolución de conflictos. ¿Cuál es el cambio?

La gente joven tiende a ser vista como víctima de un conflicto y/o como perpetradores. Normalmente tendemos a relacionar a la juventud con violencia y extremismo, pero la verdad es que se trata sólo de un pequeño porcentaje de la población joven. La mayoría de la juventud está realmente trabajando por la paz y quiere vivir en un mundo en paz.  El reto aquí es transformar esta narrativa: desestigmatizar a la población joven y reconocerles como constructores y creadores de paz en sus comunidades.

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¿En qué otros campos hay exclusión?

El marco de desarrollo global, en el pasado, se ha tenido una tendencia a ver no solamente a la juventud, sino también a las mujeres, a los pueblos indígenas y a las comunidades discriminadas y marginalizadas desde una perspectiva de asistencia social mientras deberían ser abordadas desde el enfoque de derechos.  Estamos trabajando por cambiar esta narrativa para que la juventud pase de ser beneficiaria a portadora de derechos y su participación cívica y política activa.

Lo mismo sucede con la acción humanitaria, la juventud tiende a ser vista exclusivamente como refugiada o afectada por desastres, cuando puede ser socia en el desarrollo más amplio de las políticas humanitarias y aliados activos en la implementación de la acción humanitaria.

¿Desde su perspectiva internacional, cómo mira el Proceso de Paz en Colombia y su relación directa con la juventud?

Desde mi conocimiento, en el proceso de negociación formal, los jóvenes no fueron una parte esencial del proceso. Lo importante es lo que tenemos sobre la mesa: el Acuerdo de Paz y cuál es el futuro a partir de esto, cómo desde ahora involucraremos a la juventud en la implementación de este Acuerdo. Para mí es muy inspirador cómo los y las jóvenes se unieron tras el plebiscito saliendo a las calles para clamar por la paz y demostrarle al gobierno la necesitad de la paz y el rechazo al conflicto. Este es un mensaje muy fuerte al mundo: la generación de la juventud que es capaz de perdonar, ver hacia adelante, al futuro en lugar de los recuerdos dolorosos del pasado. 

También me gustaría resaltar que este es un ejemplo de cómo cuando la juventud no es parte formal de una negociación o cuando no existen mecanismos formales de participación, han sido capaces de demostrar a través del uso de sus derechos, la creatividad y los procesos no formales de participación cívica su capacidad de influir en un proceso político importante.

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¿Su país, Sri Lanka, también salió de una conflicto, aunque en condiciones totalmente distintas, cómo fue la participación de la juventud? ¿La hubo?

En Colombia el proceso se ha llevado de manera pacífica a través de un Acuerdo de Paz, pero en Sri Lanka el conflicto no se abordó así. En mi país el conflicto concluyó con una derrota militar sobre otros partidos involucrados.  En una sociedad en la que persiste una mentalidad de vencedor y perdedor, es muy difícil hablar de reconciliación. Persiste la polarización.  Sin embargo, mi generación y la juventud ha estado muy comprometida trabajando en pro de la paz y en temas de reconciliación para que no vuelva a suceder.

Yo considero que la generación de hoy está muy bien conectada y hoy en día tiene una forma muy distinta y proactiva de lograr las cosas, es una generación comprometida con el cambio y activa en la construcción de paz. Estoy convencida por mi parte que la juventud en Sri Lanka también tiene la posibilidad de llevar a la sociedad hacia la coexistencia pacífica, tolerancia y armonía en el futuro, a pesar de que queda mucho por hacer.