Un reconocimiento a la labor humanitaria

En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria debemos exigirles a quienes persisten en la violencia organizada que respeten a los civiles y trabajadores humanitarios. Ellos no son un objetivo de guerra.

En la tarde del 19 de agosto de 2003 en el Hotel Canal, en Bagdad (Irak), 22 funcionarios de las Naciones Unidas perdieron la vida y más de 100 personas resultaron heridas por un ataque con un camión bomba. Hoy en medio de las balas de tantos conflictos que aquejan al mundo, sigue primando el sentido de humanidad de quienes valientemente entregan su vida por aliviar el sufrimiento de otros: las y los trabajadores humanitarios y sanitarios. Desde el ataque al Hotel Canal, más de 4.000 trabajadores humanitarios en el mundo han sido asesinados, heridos, detenidos, secuestrados y se les ha impedido entregar asistencia a los más necesitados.

Por estas circustancias, en 2008 la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución en la que designó el 19 de agosto como el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria. Este día es una oportunidad para rendir un sentido homenaje a quienes han perdido la vida en medio de su labor. Por eso creemos que la mejor forma de honrar su memoria es exigirles a quienes persisten en la violencia organizada, que los civiles y trabajadores humanitarios no son un objetivo de guerra.

En las zonas con mayores conflictos en el mundo, los civiles y trabajadores humanitarios son deliberadamente asesinados o heridos en ataques selectivos o indiscriminados. Colombia no es la excepción. El acceso humanitario ha sido tema de preocupación para las organizaciones de asistencia debido a los riesgos de seguridad en varias zonas del país. En lo corrido de 2018 se han registrado 55 eventos de violencia y restricciones al acceso del trabajo humanitario, lo que representa el 95% del total de acciones en 2017.

Las infraestructuras y los bienes civiles en el país también han sido objeto de ataques indiscriminados por parte de los grupos armados. El impacto de estos hechos restringe el acceso a bienes, servicios básicos, asistencia o derechos fundamentales de la población. En lo que va de 2018, cerca de 50.000 niños, niñas y adolescentes han tenido restricciones a la educación por enfrentamientos, presencia de minas antipersonas y otras acciones armadas. Las fuentes de agua y cultivos también se han visto contaminadas por ataques contra oleoductos, limitando el sustento diario de 21.000 personas aproximadamente entre 2017 y 2018.

Son muchos los retos y vacíos por atender frente a las necesidades humanitarias. Sin embargo, estamos convencidos que la acción humanitaria está haciendo una diferencia. Por eso, este año a través de la campaña global #NotATarget en WorldHumanitarianDay.org, los ciudadanos del mundo pueden firmar la primera “petición viva” para la protección de los civiles en medio de los conflictos.

Unámonos en el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria para reiterar que los niños, las niñas, mujeres y hombres no son un objetivo de guerra. Sigamos aumentando los esfuerzos para que nunca más las generaciones futuras tengan que padecer éste flagelo.

Martín Santiago es coordinador Residente y Humanitario de la ONU en Colombia y Gerard Gómez, Representante de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en Colombia.