Sublevaciones

Los dibujos garabateados de Jesús Santrich y sus versos en audio despidiéndose de su familia y amigos, son la certeza de que incluso el condenado a morir tiene la esperanza de un testimonio.

Por: César Augusto Muñoz Marín*

George Didi Huberman, filósofo e historiador de arte francés es el curador de la muestra de arte “Sublevaciones”. Imágenes itinerantes representando rebeldías pasadas aparentemente sin conexión alguna, se juntan en esta obra a través de cinco ámbitos; los elementos (desencadenados); los gestos (intensos); las palabras (exclamadas); los conflictos (encendidos) y los deseos (indestructibles). De esta forma el autor, afirma que aquello que nos subleva es “una serie de fuerzas: psíquicas, corporales, sociales. Con ellas transformamos lo inmóvil en movimiento, el abatimiento en energía, la sumisión en rebeldía, la renuncia en alegría expansiva”.

Las ideas de Huberman sobre la sublevación representada a través de las imágenes, es oportuna para reflexionar más allá de las coyunturas políticas, intentar comprender el momento histórico y arriesgarse a prever los futuros posibles. Que para este caso y como están las cosas, es como en la reflexión de Walter Benjamin sobre el Angelus Novus de Klee; el ángel de la historia vuelve el rostro hacia el pasado para ver la catástrofe, ruina tras ruina.

El hecho particular es posible describirlo en imágenes. Abajo un tríptico de dibujos realizados desde la cárcel por -Jesús Santrich- integrante de la FARC, detenido de forma irregular por una orden de los Estados Unidos y quien desde el 9 de abril se encuentra en huelga de hambre. Haciendo de su cuerpo en estado de cetosis y al borde de la muerte un mecanismo de escritura, de denuncia política permanente que acompaña con los dibujos y las letras que envía constantemente a integrantes del comité de solidaridad por su liberación. Mientras pasan los días y con el reloj biológico de la muerte encima, ese colectivo de dolor y esperanza sale a las calles a gritar con indignación los argumentos jurídicos de lo que consideran es un juicio político.    

TRIPTICO DE IMÁGENES DE DIBUJOS DE SANTRICH

De nuevo con Huberman es necesario dirigir las reflexiones al presidente Santos para recordarle que “las sublevaciones no llegan nunca sin pensamientos, que a menudo se convierten en frases: la gente reflexiona, se expresa, discute, canta, garabatea un mensaje, fabrica un cartel, distribuye un panfleto, escribe un libro de resistencia”.

Presidente, usted no puede pretender que sus actos políticos no tengan consecuencias históricas. Recuerde, usted el nobel de la paz ordenó bombardear y asesinar a su interlocutor habiendo iniciado ya los acercamientos para el diálogo de paz. Con todo y eso se avanzó, y la esperanza de finalizar una de las tantas confrontaciones que tiene el país se apoderó de millones de personas, hoy sus acciones pueden avivar esa esperanza o ser el fuego de múltiples sublevaciones. Porque como en la “esperanza del condenado a muerte”, el tríptico de Miró en homenaje al joven anarquista Salvador Puig Antich. Los dibujos garabateados de Santrich y sus versos en audio despidiéndose de su familia y amigos, son la certeza de que incluso el condenado a morir tiene la esperanza de un testimonio.

Contradictoriamente, Santrich con su ceguera permanente ve con claridad que su testimonio es el combustible de otras resistencias. Usted, presidente, está a una decisión de distancia de darle otro rumbo a la historia.

 *Programa de Estudios Críticos de las Transiciones Políticas PECT