SÍ pero SÍ: Vera Grabe

He hecho un pequeño sondeo sobre las razones para un voto por el SÍ en el plebiscito, más allá de los contenidos y alcances de los acuerdos de La Habana. Acá recojo dieciséis, cada una para meterle contenido y cabeza.

Un SÍ porque:

1. Hace más de 26 años decidimos que la paz es más revolucionaria que la guerra.

2. Los colombianos podemos trascender la violencia, NO somos violentos por naturaleza y merecemos sentirnos libres de rótulos y etiquetas.

3. Queremos seguir restándole fuerza a la guerra y su barbarie.

4. Comprobamos todos los días que la paz,  cuando es posibilidad cotidiana para las personas y comunidades, mejora su calidad de vida.

5. La paz abre nuevas perspectivas de transformación social.

6. La paz permite que afloren nuevos y mejores conflictos.

7. Tenemos la esperanza que los acuerdos de paz incorporen a muchas regiones y poblaciones marginales y marginadas al estado social de derecho.

8. La democracia se fortalece con nuevos actores políticos sin armas.

9. No queremos seguir viviendo en la desconfianza, el miedo, los odios, llenos de prejuicios y estigmas.

10. La paz nos permite ser y reconocernos ante todo en nuestra humanidad.

11. Queremos menos hijos, padres y hermanos muertos, como ha quedado demostrado en este tiempo de negociación en La Habana.

12. Las regiones y sus comunidades merecen mayores y mejores inversiones directas, en vez de seguir gastando miles de millones en la guerra.

13. Múltiples procesos recientes demuestran que el perdón y la reconciliación pueden ser reales.

14. La Paz y las paces son el resultado de una decisión. Tenemos el poder de decidir nuestras propias paces cotidianas, las de todos los días, las que nos devuelven la voz.

15. Las ilusiones de nuestros hijos, niñas, niños y jóvenes merecen ser soñadas desde la paz, no desde la guerra.

16. Esta paz no tiene reversa.

Y podríamos seguir el listado….

Es importante el compromiso de las fuerzas políticas, pero un SI rotundo demanda que el actor principal de la paz no sean sólo los partidos. Esta paz aún requiere mayor conexión y sentido para los ciudadanos, para su vida diaria. Que sea una paz de la cual no seamos espectadores y comités de aplauso, sino de la cual todos nos sintamos arte y parte. Una paz, no de las FARC y del gobierno, sino una paz para Colombia.

El país cuenta con mucha experiencia e inteligencia para la paz. Hay mucha, pero mucha gente pensándose la paz y buscando contribuir desde sus propios espacios. Es importante recordar que hay una sociedad y comunidades que resistieron y construyeron paz, aún en medio de guerra y cuando la palabra estaba proscrita. Sin olvidar que esta paz es posible porque hubo procesos anteriores que aportan aprendizajes útiles. Procesos que fueron ejemplo de un ejercicio democrático y de confluencia en torno a profundas transformaciones que se concretaron en una Constitución, que hoy, a pesar de todas las reformas que ha padecido, es un marco para nuevos acuerdos de paz. Por esta razón, así se quieran establecer lógicas diferencias, los firmantes de los actuales acuerdos también son parte de una historia de paz en Colombia.

El plebiscito será victorioso, por el número de votos por el SI, pero también si amplios sectores sienten y entienden que la paz que se pacta en una mesa bilateral es una paz incluyente y por lo tanto duradera.

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