Septiembre, entre la cizaña y la esperanza

Las sorpresas positivas de septiembre de 2017 dan esperanza sobre lo que viene para nuestro país, nos muestran que aún hay valores de humanidad.

Observando el proceso de paz, este septiembre empezó como un año tarde. El lanzamiento del nuevo partido, que es apertura democrática; el cese al fuego con el ELN, que es reafirmar el camino de una paz completa; la visita de la corte penal internacional CPI, que es abonar en Justicia; y la visita del Papa, que es espiritualidad reforzando valores de humanidad.

Tal vez ese espíritu, ese pulso de ánimo, esa claridad de los mensajes, debieron conjugarse hace un año, antes que la cizaña y el miedo nos llevasen a los resultados finales del plebiscito.

Los resultados de las campañas están soportados cada vez más en la emotividad y las sensaciones. Las tendencias y los resultados recientes donde el miedo al otro se impone, lo demuestran.

Por eso es importante exaltar toda la emotividad conjunta de este septiembre, que nos muestra que la emotividad y la sensibilidad aún se pueden movilizar hacia y desde la esperanza y la solidaridad.

Este tipo de mensajes en verdad constituyen sentimientos e ideas que nos retan a pensar que la guerra, tal como la conocíamos, no continúa y que los rezagos de violencia tienen con qué ser enfrentados: valores de humanidad.

En general, las fuerzas vivas de un país se miden en los conflictos y las guerras, pero sus pulsos son aún más fuertes en las transiciones. Y en eso estamos, en una brega entre coletazos y pulsos que nos jalan más rápido al pasado porque conocemos poco de futuro. Ese momento de definiciones, donde las formulas conocidas tienen lo que la costumbre habita y la resignación consigna.

Septiembre de 2017 nos muestra que también está la creatividad y el impulso para no dejar pasar este momento de largo comprendiéndolo de ancho, es decir, en toda su complejidad.

Esta oportunidad posibilita vernos con detalle al espejo y salir todos en la foto. Es una oportunidad de sumar todas las piezas en lógica de engranaje, con la sensibilidad e intuición de ver y leer más profundo. Ahora con los problemas de frente, a sabiendas de que, como dice El Principito, "lo esencial es invisible a los ojos".

Septiembre, mes donde los enemigos de La Paz quedan cada vez más en evidencia, en investigación o con citación a audiencia. Es, sobre todo, un comienzo donde la cizaña y el miedo van caducando como argumento.

Muchos son los retos y el camino es largo, pero este mes da señales de un comienzo que, un año más tarde, arranca en movilización de ideas y valores hacia La Paz, la solidaridad y la hermandad. Y con los más excluidos como protagonistas, como reafirmó el papa.

Son mensajes que, sin dejar de ver la crudeza de nuestros problemas, traen consigo una gran dosis de volver a creer en nosotros mismos. Nos llegan así, como endulzándonos la vida, como si el destino que colombia se está forjando tuviera un amigo secreto.