Retos de la Comisión de la Verdad frente al DIH

Resulta una realidad innegable que la Comisión se debe a su mandato y desde allí deberá explicar debidamente nuestra guerra para superarla y construir luego del posacuerdo en un escenario de reconciliación y paz duradera.

Por Jean Carlo Mejía Azuero*

La Comisión de la Verdad a través de su mandato mostrará, más allá de lo jurídico, los patrones, prácticas y el modus operandi de las graves infracciones al derecho internacional humanitario y las graves violaciones a los Derechos Humanos ocurridas en las ultimas cinco décadas. Esto en un contexto de una guerra degradada, irregular y en un escenario de multicriminalidad ampliamente complejo y no superado. 

La metodología que utilizará la CEV será la propia de las ciencias sociales como fue acordado y ello muestra el gran enfoque político, antropológico y sociológico de la estructuración de su mandato. Dicho enfoque podría convertirse en una ventaja estratégica improbable de encontrar en el escenario judicial siempre y cuando se superen concepciones propias de otros escenarios conflictivos en otros momentos históricos. 

Resulta una realidad innegable que la Comisión se debe a su mandato y desde allí deberá explicar debidamente nuestra guerra para superarla y construir luego del posacuerdo en un escenario de reconciliación y paz duradera. Lo hasta aquí dicho genera fundamentales retos que además sustentan un argumento más para sostener porque el epicentro del Sistema Integral propuesto por Colombia es la CEV.

Los retos puntuales de la CEV desde esta línea argumentativa son :

1. Superar la narrativa tradicional de los violentólogos y algunos pazologos para proponer una narrativa inclusiva  que entienda lo qué pasa en una guerra y no en otro tipo de conflictos, como los sociales o económicos. 
2. Entender que la centralidad real del Acuerdo Final reside en todas las víctimas del conflicto armado. Lo anterior implica que la CEV debe comprender a profundidad el Derecho Internacional Humanitario y la sociología de la guerra para contextualizar de forma adecuada los procesos de victimización. Excluir las victimas generadas de forma sistemática y generalizada por grupos ilegales sería un despropósito. La reciente experiencia en medio de los diálogos de La Habana demuestra las debilidades del enfoque hasta ahora utilizado, siendo este de paso un ingrediente  más para la generación de la polarización política del país. 

3. La CEV tiene el reto de generar estrategias para dar un trato equitativo cuando escuche a las victimas, no cediendo  ante la presión de monopolios expertos en el manejo de este tipo de escenarios trasplantando de forma descontextualizada experiencias propias de dictaduras o guerras civiles. 

4. La CEV deberá entender de forma adecuada que en un conflicto armado no internacional las convergencias existentes entre derecho internacional humanitario y derechos humanos no puede interpretarse exclusivamente desde la responsabilidad del Estado; lo anterior ya lo ha empezado a asimilar incluso el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, en casos como Cruz Sanchez Versus Peru. Satanizar el uso de la fuerza en un escenario bélico desde una interpretación exclusiva de los Derechos Humanos podría generar una narrativa contraria al fenómeno polemológico ( Sociologia de la guerra ) que se quiere describir, explicar y analizar.

Para discutir sobre algunos de estos retos  y muchos más temas Unicatolica y el Observatorio de Dignidad Humana de Cali patrocinados  por la Asociación Colombiana de Facultades de Derecho ( Acofade) entre otras organizaciones han decidido generar un espacio  académico entre el 23 y el 25 de mayo, en torno al papel de la CEV en la justicia de transición colombiana. 

En el Foro internacional diseñado  podrán escucharse todos los sectores de la comunidad en especial del occidente y el sur occidente del país, contando con la presencia activa de comisionados de la CEV, entre ellos su presidente  Francisco De Roux, Alejandra Miller, Carlos Ospina quienes han venido construyendo un discurso incluyente  en torno al mandato de la Comisión. 

Este  tipo de iniciativas  son un buen augurio frente a una tarea exigente y descomunal que comenzará la CEV en junio y terminará tres años después con la presentación del informe final de conclusiones y recomendaciones para que no se repita jamás una guerra entre hermanos; esta tarea marcará a Colombia por siempre.

*Expresidente de la Asociación Colombiana de Facultades de Derecho (Acofade). Docente e investigador de la Universidad Católica.