¿Por qué amenazan a los líderes en Norte de Santander?

Los enemigos de la paz en Norte de Santander comienzan a mostrar los dientes. En lo que va de 2017, la asociación de campesinos del Catatumbo ha tenido dos amenazas, la última ocurrió el 23 de agosto.

Los enemigos de la paz en Norte de Santander comienzan a mostrar los dientes. Parece ser que sus múltiples intereses se pueden ver seriamente afectados. En lo que va de 2017, la asociación de campesinos del Catatumbo ha tenido dos amenazas, la última ocurrió el 23 de agosto. El mensaje llegó a través de un correo electrónico que revela un plan muy bien elaborado.

El decir de los intimidadores es que el Catatumbo será propiamente una zona de las Farc y del Eln, ahora que hacen política. Señalan que los líderes campesinos Juan Carlos Quintero Sierra, Guillermo Quintero Sierra, y los líderes sociales Mauricio Ramos, Junior Maldonado y Andrés Gil, son comunistas y como si fuera poco, dicen que no les permitirán llegar al poder porque les van a dar “plomo”, así como en las épocas más oscuras de la historia de Colombia.

Cuando se les pregunta a los líderes por los posibles causantes de estas amenazas estos guardan silencio porque los autores pueden ser muchos. Para nadie es un secreto que la asociación de campesinos del Catatumbo (Ascamcat), y procesos sociales que hoy ganan fuerza como la Marcha Patriótica y la Juventud Rebelde, han sido protagonistas en fuertes enfrentamientos con poderosos de la región.

Su apoyo irrestricto a la sustitución de cultivos ilícitos en el Catatumbo, la oposición al saqueo minero energético, donde están grandes conglomerados de capital mexicano y estadunidense, no les ha hecho buena reputación entre los poderosos de Norte de Santander.

Las férreas oposiciones a la gran infraestructura de la carretera 46, llamada “vía del carbón”, que va de Astillero a Tibú, pasando por el Tarra hasta Convención, para finalmente llegar a la Mata, departamento del Cesar, y luego sacar el carbón por el puerto llamado “Acapulco” en el río Magdalena hasta el océano Atlántico, ha generado malestar tanto en intereses regionales como nacionales.

Entonces, cuando se les pregunta a los líderes de donde pueden venir las amenazas, tienen razón al no saberlo, puesto que sus luchas han sido muchas, pero de lo que sí tienen certeza es que son amenazas proferidas por grupos paramilitares, si por esto se sigue comprendiendo el fenómeno de grupos armados financiados por poderosos con planificación estratégica, y es claro que esto sigue latente en la región. – Es que mire – dice uno de los lideres, - se sabe de grupos armados que controlan la frontera, y ni la Policía, ni las autoridades toman el control, y ahí se mueve mucha plata - .

Estos líderes amenazados “a quienes les van a dar plomo por comunistas” y por querer llegar al poder (como si esto no fuera legitimo en una democracia), están claros en que debe existir un desmonte del paramilitarismo, - que el nombre es lo de menos-, me dice uno de ellos, - pero siguen vivos-.

Norte de Santander viene siendo un interesante laboratorio de paz que merece la pena que conozca el país. En aras de lo firmado en la Habana y en el Teatro Colón de Bogotá, entre las Farc y el gobierno, se viene creando un espacio de diálogo regional multisectorial llamado “Diálogos útiles por la Paz”.

Este espacio se viene gestando desde marzo con cerca de 200 personas, entre ellas presidentes de Juntas de Acción Comunal, universidades e iglesias. Luego se sumaron representantes de la gobernación, las Farc, grupos de víctimas y la asociación de campesinos del Catatumbo. Así se fue formando esta “colcha con retazos de muchos colores”, como debería ser la paz.

Este esperanzador proceso ha manifestado su apoyo a la mesa de Quito, entre el Eln y el Gobierno, y se ha realizado en diferentes lugares de la región: Convención, Tibú, Ocaña, Salazar de las Palmas, Pamplona y San Calixto. Un espacio que ha sido avalado por el consejo departamental de paz y en el que han participado más de 5000 personas. Un océano de diversidad latiendo en un departamento aún tradicionalista y conservador.

La amenaza a estos líderes representa el castigo a su trabajo incondicional por el proceso de paz en la región. El amedrentamiento quiere truncar los nuevos espacios que se vienen gestando, pero difícilmente podrán impedir la apertura democrática que tanto se necesita y que pasa por abrir espacios de diálogo y libre expresión.