Para la guerra ni una niña, niño o joven más. Para la Paz estamos listos ¡YA!

El momento histórico que vive Colombia es una oportunidad para garantizar que ningún niño, niña, adolescente y joven vuelva a ser parte de la guerra. El haber consagrado que “se garantizará el interés superior de los niñas, niños y adolescentes, así como sus derechos y su prevalencia sobre los derechos de los demás,” en el Acuerdo Final de Paz es un referente en el mundo para la incorporación del enfoque de protección de la niñez en otros conflictos armados.

Hoy, 12 de febrero, niñas, niños, jóvenes y adolescentes de todo el mundo se pintan las palmas de las manos de rojo para ponerle fin a las guerras. El fenómeno del reclutamiento, uso y vinculación de la niñez a los conflictos armados, o el llamado problema de “los niños soldados”, -conocido así en algunos países africanos como la República Democrática del Congo, Rwanda, Uganda, Sudan y Costa de Marfil, entre otros- es un realidad también en nuestro país.

En Colombia el número de desplazados internos es de 7.3 millones1 y constituye una causa y consecuencia del reclutamiento pues incrementa los riesgos para las niñas, niños, adolescentes y jóvenes en medio de la huida; la niñez representa al menos el 50% de la población desplazada total. Esto es particularmente cierto en las fronteras. Las niñas, niños, adolescentes y jóvenes Wayuu, Yukpa, Amorua, Sikuani, Cuiva, Makaguan, Piaroa, Piunave y U’was que habitan entre Colombia y Venezuela aún están en constante riesgo de desplazamiento y reclutamiento por parte de grupos armados ilegales2.

De acuerdo a la Unidad para las Víctimas 8.091 niñas, niños, adolescentes y jóvenes han sido víctimas del reclutamiento y utilización en la guerra. Así mismo, según el ICBF, 6.0733 han sido desvinculados de las filas de grupos armados ilegales. En el último trimestre de 2016 las Naciones Unidas verificó 221 casos de reclutamiento y uso de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en el conflicto armado. Es necesario precisar que cuando se habla de reclutamiento y uso no sólo se hace referencia a la vinculación directa a un grupo armado ilegal, sino también a la afectación que sufren los niños, niñas y jóvenes por la muerte de sus padres, la deserción escolar, los ataques a instituciones educativas, la separación de sus familias y el desplazamiento forzado, entre otros.

La conmemoración del Día de las Manos Rojas inició hace 15 años con la entrada en vigencia del “Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados (OPAC, por sus siglas en inglés) que obliga a los Estados principalmente a proteger a los niños, niñas y adolescentes del reclutamiento y uso en los conflictos armados”. El Estado Colombiano lo ratificó mediante la ley 833 de 2003.

Las causas para que la niñez y los jóvenes hagan parte de las guerras son múltiples y deben ser consideradas las circunstancias que prevalecen en muchos escenarios del conflicto armado como: pobreza generalizada, falta de acceso a la educación y ausencia de entornos protectores.

“Mi mamá estaba fracturada, fatigosa, no sabía qué hacer con todos esos hijos, sin poderles dar estudio, sin darles de comer (…) Estaba cansada de todo y dije: “aquí no aguanto más, me voy”. Él me habló y me dijo que allá (en el grupo armado) era bueno, que las mujeres les iba bien, que eran

las niñas consentidas”4, así describe una de las niñas las necesidades que la motivaron a vincularse al grupo armado.

La Coalición Contra la Vinculación de Niños, Niñas y Jóvenes al Conflicto Armado –COALICO-, junto con otras organizaciones de la sociedad civil, hacen un llamado especial para crear espacios de protección que prevengan los riesgos asociados al conflicto armado para esta población. En este sentido, se reconoce en La Declaración sobre Escuelas Seguras y las Directrices Para Prevenir el Uso Militar de Escuelas y Universidades durante conflictos armados un instrumento a través del cual los Estados pueden comprometerse a buscar la continuación de la educación en contextos de conflictos armados. Esta iniciativa va en línea con la estrategia que ya adelanta el Ministerio de Educación Nacional.

"Es vital la educación; es a través de ella que buscamos que nuestras niñas y niños víctimas del conflicto crezcan siendo valientes", aseguró la Ministra de Educación, Yaneth Giha Tovar, el pasado 4 de Febrero durante el conversatorio 'Desafíos de la educación en el posconflicto' que sostuvo con Kailash Satyarthi, premio Nobel de Paz 2014. La implementación de los acuerdos de paz permite dar un salto cualitativo para garantizar la educación como un Derecho Universal y tangible y como una herramienta de prevención y protección frente a la vinculación de niñas, niños, adolescentes y jóvenes a los conflictos.

El ACNUR, junto con la Alianza por la niñez colombiana, la Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia (COALICO), la Corporación Infancia y Desarrollo, Humanidad Vigente Corporación Jurídica, el Programa de Niñez en Riesgo, Save the Children, Sinestesia ONG, terre des hommes Alemania y World Vision; con el apoyo de la Secretaría Distrital de Integración Social – Subdirección de Infancia, el Instituto Distrital de las Artes - IDARTES y la Alta Consejería para los Derechos de las Victimas, la Paz y la Reconciliación - Centro de Memoria Paz y Reconciliación (Alcaldía Mayor de Bogotá), acompañarán este esfuerzo así como toda acción encaminada a prevenir que cualquier niño, niña y adolescente haga parte de la guerra.

Los invitamos a sumarse a la Campaña del Día de las Manos Rojas poniendo la imagen de una mano pintada de rojo en redes sociales como muestra de rechazo frente a la vinculación de niñas, niños, adolescentes y jóvenes a la guerra. Levanta hoy 12 de febrero tu mano roja y di: “Ni una niña, niño, adolescente y joven más para la guerra”.

 

Johanna Reina, Oficial ACNUR, con apoyo de las organizaciones mencionadas.