Operación Jaque: estratagema humanitaria

Los héroes de Jaque siguen en el anonimato y se espera que así sigan, pues lograron, sin buscar protagonismo, lo que nadie había hecho en la historia de la guerra: configurar a nivel estratégico el engaño humanitario.

La operación Jaque no tiene antecedente conocido en la historia de los conflictos armados, menos en los de carácter interno. Fue una acción militar sustentada en un engaño o estratagema, no con un propósito ofensivo sino humanitario. El objetivo de Jaque fue rescatar seres humanos no neutralizar adversarios. Por eso es ya considerada la más exitosa operación militar dentro de esta guerra colombiana que todos queremos  acabe definitivamente.

Al conmemorarse una década de la intrépida operación militar vale la pena destacar algunos aspectos de Jaque.

1. Jaque puso en la cima moral al Ejército Nacional pues demostró, sin disparar un cartucho, que la inteligencia estratégica y operacional brinda una ventaja irreversible. Los ataques contra Jaque, que siempre se darán, provienen en gran medida de la espectacularidad del engaño concebido por la inteligencia técnica luego complementado por la inteligencia humana con el rescate de 15 seres humanos secuestrados, torturados y maltratados por años. Lo sé, Jaque es increíble, pero sucedió. Salvó muchas familias.

2. Lo curioso  es que la parte menos conocida de la Operación Jaque para los expertos es la más significativa: el engaño utilizado durante meses para mover y reunir a los secuestrados simulando técnicamente ser las Farc. Las evidencias físicas como lo encontrado en el computador de alias “Cesar” se encuentran bajo recaudo judicial y serán pieza esencial en el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición respecto al tema prioritario del secuestro.

3. Jaque cumplió con un planeamiento, preparación y ejecución bajo el amparo del derecho constitucional operacional, el derecho administrativo y, claro está, el respeto irrestricto al Derecho Internacional Humanitario y a los Derechos Humanos.

4. Preparando estas letras conmemorativas tuve la oportunidad de entrevistar a varios de los protagonistas directos de la operación y encontré un elemento común en sus testimonios: el compromiso con la vida de los secuestrados y el respeto por los adversarios engañados; hubiera sido demasiado fácil, pero perfido haber realizado una ofensiva bélica después del rescate. Eso en palabras de uno de los actores principales demuestra quién tuvo legitimidad en el accionar durante el conflicto. 

5. Jaque se dio diez años después de la retoma de Mitu y mostró el cambio  en el enfoque político militar por parte del Estado siendo el pináculo estratégico a nivel operacional. Si el 2002 marcó el comienzo del fin de las Farc políticamente amén del secuestro de un senador utilizando la zona de distinción, el 2008 demostró que en ninguna parte estarían seguros y que además por ausencia de mando y control no solo eran vulnerables, sino que se encontraban desvertebrados como organización, por lo menos en el territorio colombiano. 

6. Existen muchos mitos, cuestionamientos y percepciones frente a Jaque. Analizándolas en conjunto  se pueden describir desde las mismas aristas que existen para interpretar lo que sucede en una guerra asimétrica, irregular y degradada. Existieron al mismo tiempo muchos interesados en la libertad de Ingrid Betancur y muchos canales utilizados al mismo tiempo; por otro lado el gobierno americano recibía continua información sobre sus ciudadanos plagiados y ni qué decir de la actividad litigiosa diferencial de los abogados defensores de alias "Gafas" y "Cesar". Sin embargo, diez años después la única verdad es qué hay muchos seres humanos felices y tratando de reconstruir su vida después de Jaque; los héroes siguen en el anonimato y se espera que así sigan pues lograron, sin buscar protagonismo, lo que nadie había hecho en la historia de la guerra: configurar a nivel estratégico el engaño humanitario.

*Asesor y Consultor internacional. Perito en derecho operacional Corte Interamericana de Derechos Humanos.