Open Government para la paz

Desde 2011, año en el que Colombia se afilió a la Sociedad internacional de Gobierno Abierto, o Open Government Partnership en inglés, el gobierno de Santos ha intentado acelerar la necesaria modernización de la administración pública, el acceso y la disponibilidad de la información gubernamental para aumentar la transparencia estatal y participación social. Hasta crearon un "comité de seguimiento interinstitucional" para supervisar el desarrollo de un Plan de Acción, requisito formal para llamarse participante de la (prestigiosa) iniciativa de Sociedad de Gobierno Abierto.

Por: Tom Odebrecht

@TomOdeb

Pero, esencialmente, ese Plan de Acción sigue en estado de desarrollo hasta el día de hoy. No voy a decir que no ha pasado nada: Colombia logró catapultarse al grupo de los líderes latinoamericanos al respecto del gobierno en línea, básicamente trámites y servicios prestados por medios electrónicos. El portal del gobierno, www.gobiernoenlinea.gov.co, brinda toda la información necesaria para trámites (si bien no aumenta la rapidez del procesamiento de los mismos). Y la Ley de Transparencia, dispuesta en 2014, promete grandes avances en cuanto a la apertura de los procesos internos del Estado.

Sin embargo, transparencia gubernamental sólo es el primer paso - y normalmente el más sencillo. Más allá de los portales e índices que permiten acceso a los datos públicos y miden los logros teóricos de la política del Estado, esto exige un cambio de mentalidad: Open Government significa mecanismos de consultas ex-ante, modos de formulación de política y elaboración legislativa. Así por ejemplo, el Congreso como primera institución democrática debería abrirse a las recomendaciones, ideas y sugerencias de los ciudadanos a través de un foro online por el que cualquier persona puede lanzar sus diseños políticos. Obviamente, con un integrado chequeo legal para minimizar el abuso de esa herramienta de participación proactiva.

De hecho, en mi función como referente político en el parlamento de Renania del Norte-Westfalia, la provincia más poblada de Alemania, he asistido en la construcción de una página que nos encadenó a las iniciativas del electoral. A pesar de las comprensibles dudas, nos llegaron al menos un 50 por ciento de sugerencias públicas sumamente constructivas (declarar la independencia de la provincia no fue una de esas).

Argumento clave a favor de Open Government en Colombia: tiene el potencial de jugar un papel pesado en la implementación del acuerdo de paz colombiano. Los pasos descritos no sólo incrementan la confianza popular en la burocracia del Estado y en el funcionamiento de los órganos democráticos, sino también se aísla al pueblo del desbordante populismo político y la mal-información, fake news, que desatan los debates ardientes del proceso de paz - porque sabe donde acceder los datos públicos y encontrar información verdadera. Si se difundiera, en tiempo real, datos abiertos sobre la ubicación de las armas de las FARC, o el estado de sus campamentos, o el progreso de justicia transicional, los intentos de intimidación del populismo extremo tendrían menos efecto.

El plebiscito como seguridad democrática del proceso de paz no funcionó. Sobre todo porque confianza y esperanza se crean por organismos independientes y autónomos, y viceversa, no por campañas politizadas. La ejecución de las tareas del gobierno abierto deberían estar en las manos de instituciones sin agenda política pegada al actual gobierno, gozando la libertad de actuar con independencia financiera.

Según mi experiencia, el éxito del Open Government depende de la realización en los niveles locales: provincias, departamentos, ciudades, comunas, barrios. Donde la gente común tiene contacto con el gigante, y intimidante, aparato estatal.

Tanto mundialmente como acá se habla constantemente de la promisión de la edad del gobierno abierto: Molestos trámites hechos con un click, una sociedad creativa y empoderada por los datos abiertos. En Colombia, Open Government se puede convertir en un factor estabilizador de la paz, reconciliando el pueblo con su Estado.