Nuestro grado como Nación

Más de 6 décadas de conflicto han dejado más de 45.000 desaparecidos, 7 millones de desplazados y aproximadamente 265.000 muertos. Ahora tenemos una de las políticas más ambiciosas de derechos humanos en el mundo: la de atención y reparación integral a las víctimas.

Si quisiéramos ver el desarrollo económico, político, social y cultural de Colombia como el desarrollo humano, podríamos afirmar que, en el año 2016, Colombia llegó a su madurez como nación. Madurez que se traduce en la capacidad de reconocer nuestros errores y buscar consensos que nos lleven a un desarrollo sostenible e incluyente en donde nadie se quede por fuera.

La ceremonia preliminar de grado se llevó a cabo en la Asamblea General de Naciones Unidas - UNGA 2016 (La principal fue el 26 de septiembre en Cartagena). La misma Asamblea donde muchas veces denunciamos el secuestro, las violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario; la misma a la que durante décadas tuvimos que ir con la vergüenza del narcotráfico y de un conflicto que parecía endémico en Latinoamérica y en el mundo. Un contexto político que a nivel internacional fomentaba una imagen negativa de nuestra cultura y sociedad y nos obligaba, entre otras, a pedir visa para entrar a cualquier país.

Esta Asamblea General 2016, la última de Ban Ki-moon como Secretario General, fue diferente y especial para Colombia. El Presidente Santos llevó un mensaje de paz y esperanza, en un momento en el que el mundo más lo necesita. No hay mejor política pública para garantizar el goce efectivo de los derechos humanos de las personas que promover la paz. Un mundo que registra cifras record, ni si quiera vistas en la segunda guerra mundial, cerca de 60 millones de personas en el mundo han sido desplazadas en los últimos años debido a violencias y conflictos internos. Por eso Ban Ki-moon expreso que “aunque quedan muchos fuegos por extinguir, el de Colombia morirá para siempre el 26 de septiembre. Colombia cuenta con todo nuestro apoyo”.

En este contexto Colombia recibió un apoyo masivo y sin precedentes el pasado 21 de septiembre (Día Internacional de la Paz) de toda la comunidad internacional en la Asamblea General de Naciones Unidas, reconociendo su compromiso y liderazgo político para poner fin al sufrimiento humano que genera la guerra.

Fueron más de 6 décadas de uno de los conflictos internos más complejos del mundo, que ha dejado más de 45.000 desaparecidos, 7 millones de desplazados y aproximadamente 265.000 muertos. Dar una respuesta integral a los hechos que han ocurrido, nos han llevado a construir una de las políticas más ambiciosas de derechos humanos en el mundo: la política de atención y reparación integral a las víctimas.

Colombia ahora es protagonista de la agenda humanitaria global que se discutió este año por primera vez en la Cumbre Mundial Humanitaria de Estambul y en donde Colombia se comprometió a terminar su conflicto y compartir su experiencia con el mundo. A nivel internacional hemos reconocido el rol del Estado como primer responsable en la coordinación de la asistencia humanitaria y se nos ha reconocido por el desarrollo de políticas, estrategias y programas integrales y soluciones duraderas para las poblaciones afectadas por el conflicto que garanticen y respeten sus derechos humanos, su estabilidad económica y psicosocial.

En la Asamblea General, Colombia anunció el fin de la guerra y agradeció el apoyo de la Comunidad Internacional durante el proceso, reafirmando el papel crucial que juega para acompañar los esfuerzos orientados a poner fin a los conflictos. Una Comunidad que hoy nos ve diferente. Los triunfos de Nairo, Mariana, Katherine y todos nuestros deportistas, artistas, académicos, se suman a un año inolvidable con la victoria de la paz. Y es por esto que me animo a decir que en el 2016 nos hemos graduado como Nación y esto nos traerá responsabilidades aún mayores a nivel interno y externo. 

Queda un camino largo por recorrer. Grandes desafíos como Nación. Sin embargo, estamos preparados institucionalmente para ello y tenemos los ojos del mundo recordándonos el compromiso con la humanidad. El acuerdo de paz con las FARC en donde las víctimas y los derechos humanos están en el centro del proceso nos impulsará a construir un nuevo país.

*Consejera Presidencial de Derechos Humanos