Mujeres, ¿se tomarán el congreso?

Es la hora para que las mujeres presenten al país otra manera de hacer política, lejos de la corrupción y de los intereses mezquinos de la ideología que las ha condenado a la sumisión y al obscurantismo, y hoy quiere utilizarlas como cazadoras de votos.

Quiero permitirme hoy  compañía con la imaginación, un amplio colorido en un congreso renovado, una Cámara de Representantes con mujeres afro, negras, indígenas, víctimas, ex combatientes, lideresas de Derechos Humanos, campesinas, periodistas, profesionales. ¡Ah! y un Senado con la lista Decente, verdes, rojas, azules, amarillas y hasta del Centro Democrático. ¡Qué les parece!

(Lea: "La paz perfecta")

Todas ellas, reconózcalo o no, llegarán a ese escenario por el trabajo de años y años de mujeres que nos antecedieron y de otras que lo hemos hecho toda la vida, desde luego, de esta travesía hace parte el esfuerzo y dedicación de cada candidata, cada una en la búsqueda de la participación y representación política de las mujeres.

Es la hora para que las mujeres presenten al país otra manera de hacer política, lejos de la corrupción y de los intereses mezquinos de la ideología que las ha condenado a la sumisión y al obscurantismo, y hoy quiere utilizarlas como cazadoras de votos. “No botes tu voto”, lejos de los postulados de los partidos que las quieren con linda imagen y carisma pero con la misma actitud que han comportado los varones machistas en sus campañas: denigrando, enlodando o mintiendo sobre el oponente o vociferando programas que no cumplirán. Con la mentira en el discurso y engaño en el corazón.

(Puede ver: "¿Saldrá usted a votar?")

Muchos partidos buscan relleno porque la ley 575 de 2011 (5 o más curules) exige que en sus listas aparezcan el 30% de mujeres y eso es lo que no pueden permitir. Las llaman porque tienen liderazgo pero pichicatean al momento de gastos para la campaña, de dar conocer con mayúscula sus nombres o las llaman porque está de moda y da ganancias ser políticamente correctos.

Encontramos nombres diferentes con caras nuevas en política partidista pero viejas luchadoras en el movimiento social. También hay muchas que hacen con las uñas su cometido electoral y, que al margen de sus colores llevan inscrita la defensa de los derechos de las mujeres que no es otra cosa que hacer de verdad democracia.

(Vea: "La memoria como el camino para la reconciliación")

No se trata únicamente de mujeres en el poder, se trata de mujeres con liderazgos y capacidades que permitan construir junto con los hombres una Colombia amable y de sana convivencia, que no libre de conflictos, una Colombia con derechos económicos, políticos, sociales y culturales donde usted de derecha y yo rosadita, podamos debatir sin el miedo a perder la vida, una Colombia que no expulse a sus profesionales y gente de ciencia por falta de oportunidades. No voy a proponer un programa, proponemos derechos y derechos para usted y para mí.

Miremos con buenos ojos una nueva receta, una mirada diferente para legislar a Colombia. ¿Cuántos años llevan los hombres en el Congreso? ¿Cómo lo han hecho? Demos la oportunidad a las mujeres, pero a mujeres empoderadas y con poderío, a las dispuestas a ponerle a las decisiones la razón pero también el espíritu sabio de sus ancestras y ancestros, a mujeres que sean ellas buscando nuevos caminos que nos enrumben hacia un estado de bienestar, sólo eso, un estado de bienestar y por eso yo apuesto por una renovación en el cuerpo legislativo. ¿Se tomarán las mujeres el Congreso? 

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