Mujeres afrocolombianas y paz: ¿Inclusión efectiva?

En la Instancia Especial para garantizar el Enfoque de Género en la Implementación del Acuerdo Final no hay una sola mujer afrocolombiana y aún se desconoce cómo se van a incluir las necesidades específicas y diferenciadas de las mujeres negras en este escenario. 

Por: Clara Inés Valdés Rivera 

Es importante hacer mención del aporte significativo que las mujeres afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras (ANRP) han realizado a la construcción del país en la defensa territorial y del medio ambiente, en el reconocimiento identitario y en la mediación en resolución de conflictos que han generado escenarios de paz y reconciliación.

Sin embargo, las estructuras de opresión y de vulnerabilidad social de las que ha sido víctima el pueblo afrocolombiano, se exacerban en las mujeres ANRP en tanto existen condiciones de interseccionalidad que denotan barreras para el goce efectivo de sus derechos. Algunas de ellas se centran en la discriminación racial y el racismo, otras en la debilidad en las política públicas y en la garantía de los derechos humanos, pero además, existen las violencia de género y el feminicidio y las condiciones de empobrecimiento dadas las limitaciones en el acceso a servicios básicos.

Adicional a ello, las mujeres afrocolombianas han sido las que han sufrido las mayores afectaciones del conflicto armado en Colombia, de acuerdo al Registro Único de Víctimas con corte 1/09/2017 se han reportado 396.947 mujeres afrocolombianas víctimas, sin olvidar el sub-registro de personas afectadas, las cuales se han visto abocadas a hechos victimizantes relacionados con desplazamiento forzado, el despojo territorial, la violencia sexual (con impactos diferenciales por estereotipos raciales y de genero), desaparición forzada, repercusiones de la expansión minero energética (en cuanto al cambio de actividad económica y ancestral), afectación para la salud de las mujeres gestantes y los niños/as, el daño de las fuentes naturales de la vida (agua, bio-ecosistemas) y en general, el abandono estatal a nivel territorial en cuanto a la satisfacción de necesidades básicas y garantía de derechos.

Para derogar estos faltantes, la mujer afrocolombiana ha participado en espacios políticos sin lograr ubicar un lugar preponderante en escenarios de decisión y representación, para dar un ejemplo puntual, la representatividad de las mujeres afrocolombianas es baja; en el Congreso de la República de las 268 curules, 52 son ocupadas por mujeres, de estas, solo una mujer, Guillermina Bravo es afrocolombiana, en cuanto a Gobernaciones, 4 están ocupadas por mujeres y ninguna por una mujer afrocolombiana, de las 1.122 Alcaldías, 108  están representadas por mujeres, de las cuales solo 12 por mujeres afrocolombianas (7 en el Chocó, 2 en Cauca, 1 en Antioquia, 1 en Nariño y 1 en Atlántico) y son de municipios donde existe mayor población afrodescendiente. Véa la infografía completa aquí

Finalmente, haciendo alusión a los escenarios creados para hacer seguimiento a la implementación del Acuerdo Final de Paz, no existe representación de ninguna mujer negra, siendo agravante el caso de la Instancia Especial para garantizar el Enfoque de Género en la Implementación del Acuerdo Final, en cuya designación no se encuentra una mujer afrocolombiana y aún se desconoce cómo se van a incluir las necesidades específicas y diferenciadas de las mujeres negras en este escenario. Ya han pasado casi dos meses y la instancia no se ha pronunciado al respecto y el Gobierno Nacional ha guardado silencio pese a que diversos sectores de orden nacional de mujeres ANRP han realizado un llamado reiterativo a las partes.

Lo anterior es un panorama complejo e importante de visibilizar para continuar desarrollando acciones en la defensa de los derechos de las mujeres étnicamente diferenciadas, que den apertura a la participación efectiva y decisoria, no como un simple proceso de inclusión, sino de equidad y reparación histórica.