Más ambiente con la paz: Gabriel Vallejo

La guerra le ha impuesto al sector ambiental uno de los retos más grandes y es la recuperación de las fuentes de agua y demás espacios naturales que se han visto afectados por la minería ilegal.

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Gabriel Vallejo, ex-ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
Gabriel Vallejo, ex-ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Sin lugar a dudas uno de los réditos más importantes para el país en un periodo de paz es la conservación de los recursos naturales. El ambiente se convertirá en una oportunidad para que quienes en algún momento estuvieron combatiendo en las selvas, en tiempos de paz se conviertan en los nuevos protectores y defensores de la riqueza natural de Colombia. Una de esas oportunidades puede ser el fortalecimiento de programas de pago por servicios ambientales, por ejemplo.

De esta manera, quienes antes se enfrentaban a la guerra, en un escenario de paz podrán, por ejemplo, ser guardianes de los recursos que hoy buscamos conservar y también restauradores de aquellos recursos que se vieron deteriorados durante años de conflicto, a causa de la minería ilegal, los cultivos ilícitos o la expansión de la frontera agrícola. En este sentido, la guerra le ha impuesto al sector ambiental uno de sus retos más grandes como es la recuperación de las fuentes de agua y otros espacios naturales que se han visto gravemente afectados por la minería ilegal.

Todas las entidades del estado han asumido el compromiso de combatir la minería ilegal y formalizar, con buenas prácticas ambientales, la minería tradicional. Para subsanar el impacto de la minería ilegal en nuestros ríos y suelos, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible tiene instrumentos que le permiten desarrollar planes de restauración, rehabilitación y recuperación ecológica. Entre estos instrumentos se encuentran el Plan Nacional de Restauración y la Estrategia para la gestión de pasivos ambientales, los cuales plantean mecanismos para restablecer los ecosistemas degradados.

Otra de las afectaciones ambientales derivadas de la guerra, ha sido el gran daño causado por voladuras de oleoductos o derrame de hidrocarburos en humedales, selvas y ríos. El país fue testigo de las afectaciones que estos actos de terrorismo generaron en poblaciones que dependen de los servicios que prestan estos ecosistemas.

Con una paz consolidada en todo el territorio nacional, esas dolorosas imágenes de toneladas de crudo contaminando los ríos del país, se constituirán en parte del pasado, y con los instrumentos señalados anteriormente, hemos emprendido la tarea de fortalecer la conservación y el desarrollo sostenible de la riqueza ambiental. Tenemos la certidumbre de comenzar a ver los frutos de nuestra tarea pronto.

En este contexto, es necesario tener en cuenta que la ciudadanía juega un papel fundamental que ayude a desbaratar el andamiaje ilegal que se ha construido al rededor del usufructo desmesurado de los recursos. Debemos además tomar conciencia de que a nuestras manos puede llegar el resultado del tráfico de flora, fauna y minerales. Este es un paso fundamental para frenar este flagelo ambiental.

Está por iniciarse una nueva fase en la historia de Colombia. La paz es la gran oportunidad para podernos centrar en el cuidado de los tesoros que la naturaleza nos ha brindado de manera generosa.

* Ex-ministro de Medio Ambiente.