La ‘Patria Boba’ 2.0

Si bien doscientos años atrás el contexto era distinto, en esencia la manera de hacer política se mantiene: hoy seguimos alejados de lograr el consenso.

Tras el ‘Grito de Independencia’ el 20 de julio de 1810 nuestro país se dividió. Centralistas y Federalistas, a pesar de compartir el mismo airado interés de tener una patria independiente del virreinato español, optaron por combatir entre sí en razón a diferencias políticas sobre la manera ideal de gobernar a Colombia. Este periodo de divisionismo e incertidumbre – realmente lamentable – ha sido ampliamente denominado “la Patria Boba”. El nombre se explica por sí mismo: desde la primera bocanada de aire de independencia ya estábamos divididos.

Si bien doscientos años atrás el contexto era distinto, en esencia la manera de hacer política se mantiene: hoy seguimos alejados de lograr el consenso. Actualmente, a pocos meses de las elecciones presidenciales, la polarización es innegable. Y aunque los partidos políticos y sus candidatos no se alzan en armas - como ocurrió durante la primera década del siglo XIX - sí se ha librado una batalla mediática desgastante.

Lo más crudo de todo esto es que nada tiene que ver el debate entre los extremos políticos con lo realmente importante. Las discusiones sobre los aspectos estructurales de Colombia, tales como el contexto de post-acuerdo y de construcción de paz, el proceso con el ELN, la lucha contra el narcotráfico, la migración venezolana, las relaciones exteriores y el gasto público social, entre muchos otros, han pasado a un segundo plano.

Esta batalla política ha desviado la atención hacia el debate de cuál candidato suma más votos y aparenta ser más legítimo para gobernar. Tal parece que prima tener una imagen favorable por encima de tener un buen plan de Gobierno. Como consecuencia, se ha personificado el futuro de Colombia y eso, definitivamente, no puede pasar.

Durante el periodo comprendido entre 1811 y 1815 el marcado divisionismo imposibilitó que en el país – aparentemente independiente – hubiera gobernabilidad. Adicionalmente, el conflicto durante la ‘Patria Boba’ tuvo como consecuencia un irresponsable descuido: en 1815 las fuerzas españolas, comandadas por el general Pablo Morillo, arribaron a Colombia con la firme intención de restaurar el Virreinato. En este periodo, denominado “Régimen del Terror”, por la guerra política el país estuvo muy cerca de perder la tenue independencia.

Durante esa época el enemigo común (el Virreinato español) siempre fue el mismo; lo que varió fue la prioridad y atención que le dieron los líderes políticos de la época. Por la mezquindad y apatía en lo político, hoy ocurre lo mismo. Problemas como la desigualdad, la pobreza multidimensional, la corrupción y el crimen organizado continúan siendo nuestros principales enemigos. No obstante, las opuestas visiones de quienes buscan liderar a Colombia llevan las miradas de los votantes hacia otros escenarios.

“No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan solo si marchamos por el mismo camino”, es una célebre frase atribuida al poeta y científico alemán del siglo XVIII Johann W. von Goethe, que encaja en la visión idealista que necesita nuestro país en la actualidad. En esta ocasión no podemos permitirnos desviar la atención hacia debates personalistas y acalorados que no tengan en cuenta los aspectos estructurales más importantes y los enemigos más peligrosos de Colombia. Esta vez no perdamos la batalla hacia el consenso, la reconciliación y el progreso. No seamos la Patria Boba 2.0.