La importancia del impuesto predial para la igualdad en Colombia

El impuesto predial es un ejemplo clave para entender por qué las finanzas de los municipios en Colombia son tan débiles, por qué no existe un mercado de tierras en sentido estricto y por qué es tan difícil desarrollar políticas públicas encaminadas a mejorar el campo colombiano.

*Por: Alejandro Abondano

Rocío del Pilar Peña Huertas

María Mónica Parada Hernández

En tiempos electorales la promesa de bajar los impuestos es una constante que resulta muy atractiva para todos los ciudadanos. Sin embargo, estas propuestas carecen de un análisis de las implicaciones que para la política pública tiene la baja indiscriminada de impuestos al disminuir las fuentes de ingreso con las que cuenta el Estado. A pesar de la popularidad de estas propuestas, los impuestos son la herramienta principal para que cualquier Estado pueda cumplir con sus obligaciones mínimas frente a los ciudadanos. Sin estos, se esfuman los medios para promover la dotación de bienes públicos y  garantizar derechos ciudadanos.

El impuesto predial es un ejemplo clave para entender por qué las finanzas de los municipios en Colombia son tan débiles, por qué no existe un mercado de tierras en sentido estricto y por qué es tan difícil desarrollar políticas públicas encaminadas a mejorar el campo colombiano. Este impuesto es uno de los pocos que, junto con el de industria y comercio, le pertenece a los municipios. De hecho, es una de sus fuentes fundamentales de recursos; de ahí que resulte extraño que el predial represente un porcentaje bajo de los ingresos municipales. Según cifras del DNP, casi la mitad de los ingresos municipales provienen de transferencias nacionales (cerca de un 46%) mientras que la suma de los impuestos municipales (industria y comercio y predial) no representa ni la tercera parte de estos recursos (28% aproximadamente).

Aunque más de uno se sobresalte ante la idea de un alza en el predial (como está ocurriendo en Tunja e Ibagué), la verdad es que Colombia se encuentra todavía muy lejos de alcanzar los niveles de recaudo de otros países de América Latina. Si bien esta situación se ha venido revirtiendo, el aumento del recaudo del predial ha ocurrido principalmente en las grandes ciudades. En los municipios rurales y extremadamente rurales, a los cuales vendrían muy bien estos recursos, el recaudo continúa siendo prácticamente nulo.

A la falta de ingresos propios de los municipios hay que sumarle que este es un país de alta inequidad en la distribución de la tierra (según el PNUD, para el 2009 teníamos un gini de tierras del 0,86%). Así las cosas, el predial es una herramienta para disminuir la inequidad en el campo ya que gravar los latifundios con base en información verídica, desincentiva la acumulación de tierras, especialmente las improductivas. Esto quiere decir que aunque aumente el predial, este afecta mayormente a aquellos pocos que son dueños de la mayor parte de las tierras en Colombia. Esta situación excluye a la mayoría de colombianos pues el predial no tiene ningún efecto para quienes no tienen tierras y para quienes tienen predios de pequeñas extensiones, la afectación sería menor.

El bajo o nulo recaudo del predial en municipios altamente rurales demuestra que se requiere superar algunos obstáculos para hacer de este una herramienta valiosa para los colombianos. Uno de ellos es la inexistencia de un catastro actualizado que permita al Estado determinar la extensión de cada predio para conocer el valor que debe cobrar sobre cada inmueble. Los municipios deben ser los más interesados en la tarea de actualizar los avalúos catastrales para obtener esos recursos que se les están escapando y no esperar 15 años para realizar las actualizaciones pues estas demoras tienen costos altos para las familias colombianas.

Otro obstáculo tiene que ver con la idea popular que el alza de los impuestos es un medida de políticos corruptos para engordar sus arcas. En Colombia no podemos negar el fenómeno de la corrupción, pero tampoco podemos caer en la trampa ingenua de pensar que la salida a este problema es dejar al Estado desprovisto de recursos. Existen mecanismos específicos para ejercer control sobre el manejo de los ingresos del Estado: control social, participación, incentivos y canales adecuados para la denuncia de actos de corrupción, entre otros. Todas estas opciones son más adecuadas para combatir la corrupción que afecta la eficiencia y la efectividad del Estado. Privarlo de herramientas, por el contrario, no es la estrategia más inteligente para mejorar su funcionamiento.

En lugar de entregar las tierras a grandes proyectos extractivistas y con abundantes beneficios a sus inversionistas, el país tiene la oportunidad de apostarle a explotar la mina de recursos que constituye el predial. Con la regulación adecuada, esto podría aumentar los ingresos que requieren los municipios para atender las necesidades de sus poblaciones y combatir la inequidad de en la tenencia de la tierra en el campo. En un país tan desigual como Colombia, un alza en el predial no afectaría a los sectores más vulnerables de la sociedad y en cambio sí podría llevar en el largo plazo a mejorar la calidad de vida de millones de colombianos y a cumplir con las promesas de paz territorial.

*Investigadores

Observatorio de Restitución y Regulación de Derechos de Propiedad Agraria

www.observatoriodetierras.org