La hora llegada

Pareciera que todos tenemos la necesidad de ser escuchados y justificar así la decisión que estamos a punto de tomar en las urnas.

Al tiempo que corren los días previos al amañado plebiscito con que el Presidente Santos pretende legitimar su singular acuerdo con los terroristas de las FARC, no hay lugar en el que la gente deje de comentar los últimos acontecimientos sobre el tema. Incluso ahora, muchas personas emiten sus comentarios dirigiéndose al de al lado sin que necesariamente conocerlo.

Pareciera que todos tenemos la necesidad de ser escuchados y justificar así la decisión que estamos a punto de tomar en las urnas.

Pero de todos los comentarios que he escuchado, hay dos que considero merecen un breve comentario, por el profundo calado en el contenido de esas frases contundentes. Veamos: el primero fue la afirmación de un taxista quien, ante la avalancha informativa que escuchábamos por la radio, después del discurso ante la ONU del Presidente Santos, me dijo como pensando en voz alta: “¿yo no entiendo por qué le hacen tanto ruido a un tratado que rompe con todo lo que aprendí en la escuela de mi pueblo, doctor? Y continuó, “a mí me enseñaron que para que a uno le vaya bien debe portarse bien, pero todo lo que oigo es que ahora eso cambia y para que le vaya bien a alguien debe comportarse mal y cometer toda clase de atrocidades y fechorías ... ¿Qué pensaría mi maestra si viviera?..."

La segunda frase se la escuché  a un alto oficial de nuestras Fuerzas Armadas, en una condecoración a la que asistíamos; lo hizo respondiéndome una pregunta que le formulé sobre el sentimiento que hay ahora al interior de las tropas; me dijo: “mi opinión personal que creo compartir con muchos de mis compañeros, es que si sale mal este acuerdo con las FARC la cosa no podrá ser peor de lo que hemos vivido hasta ahora”…

Las dos afirmaciones me han rondado la cabeza desde el momento de escucharlas. La primera me ha hecho pensar en mi condición de abuelo primíparo, sobre la forma de enseñarles a los niños de hoy la mejor vía para que se conviertan en ciudadanos de bien. No será fácil con este precedente de triunfar el SI.

La segunda frase, aunque a primera vista pareciera reflejar una visión pesimista, contiene en realidad un alto contenido esperanzador, ya que al menos al provenir ésta de un alto oficial de nuestra FFAA denota que ellos están listos para enfrentar lo peor y saben que si los terroristas no cambian su bestial proceder, serán combatidos en la misma forma que hasta ayer.

Por todas estas consideraciones adicionales reafirmo mi voto por el NO.