“Imagine”: Juan Manuel Santos

Esta es la visión del primer mandatario sobre el escenario económico de Colombia en 2020.

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Juan Manuel Santos, presidente de Colombia.
Juan Manuel Santos, presidente de Colombia.
AFP

En una de sus canciones más emblemáticas, John Lennon nos invitó a que imagináramos al mundo viviendo en paz. Imaginar es algo más que un ejercicio mental. Es proyectar desde los sueños, pero con referentes de la realidad. Es el primer paso para construir un futuro mejor y, con entusiasmo, hacerlo posible.

Desde los tiempos de la violencia a mediados del siglo pasado, hemos ido perdiendo la capacidad de imaginar. A veces parece que nos hubiéramos acostumbrado a la guerra, al miedo, a la muerte fratricida. Parece que nos hubiéramos resignado a sobrevivir e incluso crecer y prosperar, en medio del horror. Pero no tiene que ser así.

Por eso hemos adelantado un proceso de paz serio, digno y responsable: para terminar de una vez por todas con nuestro conflicto armado y recuperar la capacidad de imaginar. Porque la guerra ha sido un obstáculo en nuestro camino, un freno en nuestro desarrollo, un lastre que nos ha impedido volar a la máxima altura.

Aun en este contexto, Colombia ha avanzado. En los últimos cinco años se crearon más de 3 millones de empleos, salieron casi 4 millones y medio de colombianos de la pobreza, y nuestra economía ha crecido por encima de las mayores economías de la región y las ha superado en indicadores sociales. Si así ha sido con un conflicto a cuestas, ¿se imaginan cuánto más podríamos hacer sin ese obstáculo, sin ese freno, sin ese lastre?

Algunos estudios señalan que, una vez consolidada la paz, la economía colombiana va a crecer entre uno y dos puntos adicionales. Es decir, que si ahora crecemos un 3 o un 4 por ciento anual, podemos empezar a pensar en crecimientos cercanos al 6 por ciento. Hace unos días nos visitó el expresidente de Sudáfrica y premio nobel Frederik de Klerk y contó que la economía de su país se triplicó en los años posteriores a la firma de la paz. Lo mismo sucedió en otras naciones que lograron acuerdos de paz.

Cuántas inversiones dejan de hacerse en nuestro país porque tenemos un conflicto. Cuántos turistas, estudiantes o empresarios del exterior se abstienen de visitarnos. Cuánto atraso se ha generado en el campo porque hay zonas vedadas por la violencia. Cuántas futuras víctimas dejarán de caer si terminamos la guerra.

Por eso, alcanzar la paz solo puede ser beneficioso. Y no solo para el campesino o el habitante de las fronteras que está siendo afectado directamente por la violencia, lo que ya es, de por sí, suficiente. La paz beneficia a todos los colombianos porque, si hay más inversión, si llega más turismo, habrá más empresas, mucho más empleo y, por lo tanto, más oportunidades. Porque recursos que hoy se destinan a la guerra se podrán destinar a la educación, a la salud, a las vías, a ampliar la cobertura de los servicios públicos. Y, por supuesto, podrán destinarse a fortalecer la seguridad ciudadana: más pie de fuerza y más tecnología para luchar contra el crimen organizado y la delincuencia en las calles.

¿Se imaginan? Colombia avanzando como un país normal, sin conflicto. Los colombianos leyendo noticias sobre economía, sobre deporte, sobre cultura, y ya no más sobre bombas, masacres o derrame de petróleo en nuestros ríos. No más noticias sobre guerra. Eso es posible y eso lo podemos lograr entre todos. Ya lo decía Lennon en esa maravillosa canción: “Podrán decir que soy un soñador… pero sé que no soy el único”.

*Presidente de la República.