El Sí mayoritario debe ser de las regiones

Los hechos violentos pueden continuar en reducción si los distintos municipios de Colombia, especialmente los que han estado en el corazón de la confrontación armada, se manifiestan en favor de los acuerdos de paz, que en últimas terminarán por favorecerles.

Se aproxima una fecha en la que Colombia debe escoger si da el respaldo a una serie de acuerdos logrados entre el Gobierno Nacional y las Farc, que permitirán cesar el enfrentamiento armado entre ambas partes, el mismo que durante 50 años ha dejado centenares de muertos, desaparecidos y secuestrados en todo las distintas regiones que componen el mapa del país.

Son precisamente los colombianos que habitan en  los municipios y veredas de estas  zonas del país quienes deben pronunciarse con mayor contundencia en favor de que cese la violencia que durante décadas han padecido y que ha provocado su rezago económico, escasa actividad productiva y una lucha sangrienta por el acaparamiento de grandes hectáreas de tierras.

El Urabá por ejemplo, territorio que posee enormes riquezas naturales, ubicado en la esquina de Suramérica, entre los océanos Atlántico y Pacífico, que comprende 18 municipios de los departamentos de Antioquia, Chocó y el sur de Córdoba, epicentro de disputa entre las Farc, el EPL y los paramilitares,  es una de las regiones en Colombia que más razones de peso puede tener para no querer repetir hechos violentos que en el pasado le hicieron ver como uno de los territorios con mayor riesgo para la vida de cualquier ser humano.

Aunque en esta región los actores han cambiado, algunos han desaparecido, otros nuevos han llegado; el conflicto armado ha arreciado y menguado, muchos han muerto y otros han abandonado el territorio, al final, lo único que ha permanecido es la comunidad que  ha pagado todas las consecuencias de la guerra, la misma que hoy tiene la opción de  pronunciarse a favor de un “Si”, que permita reducir los índices de violencia de manera definitiva o un “No”, que poco ayudaría a que el territorio logre la tranquilidad que le permitiría estabilizarse y lograr una mayor comprensión y entendimiento con un sector empresarial señalado de colaborar con uno de los actores ilegales de la guerra en Colombia.

En lo que respecta al departamento de Antioquia, la región del Urabá según el consejo de seguridad en Apartadó, encabezado por el entonces subsecretario de Seguridad de Antioquia, César Herrera, reportó que para septiembre de 2015, Urabá fue  la región con el índice de asesinatos más bajo de este territorio con 12,74 homicidios por cada cien mil habitantes. Esta cifra, comparada con lo registrado hasta septiembre de 2014, demuestra una disminución del 29 por ciento. En 2014 hasta septiembre, ocurrieron 118 casos.

Esta tendencia a la baja en muertes violentas puede seguirse dando en la región del Urabá como consecuencia de la firma de la paz entre el Gobierno Nacional y las Farc y la implementación de los acuerdos. Esta misma situación podría ocurrir en el departamento del Caquetá donde el grupo armado ilegal tiene su origen y que ha sido de su total dominio.

En síntesis, los hechos violentos pueden continuar en reducción si los distintos municipios de Colombia, especialmente los que han estado en el corazón de la confrontación armada, se manifiestan en favor de los acuerdos de paz , que en últimas terminarán por favorecerles, porque sus habitantes no tendrán que seguir viviendo con el miedo y la zozobra que les genera la presencia de un actor armado ilegal en su zona de hábitat, que tendrá la oportunidad de un mayor desarrollo territorial, como consecuencia de la terminación del enfrentamiento bélico entre las dos partes.

Es claro además que el proceso de paz por sí solo no va a traer el desarrollo territorial que durante mucho años le ha sido negado a más de 50% de los municipios en Colombia, es por esto que se requiere que la implementación de los acuerdos de paz sean de carácter obligatorio no solo para el Gobierno en curso, sino también para los venideros y para que este  proceso logre un final feliz, se requiere de la amplia participación de las regiones quienes deben pronunciarse a su favor, pensando en que son las únicas que van a recibir los mayores beneficios de una paz estable y duradera.

*Oscar Fernando Sevillano es asesor Fundación Paz y Reconciliación