El No en el plebiscito abre una oportunidad de oro

Las propuestas formuladas por los más caracterizados voceros del NO son tan aterrizadas y sensatas que será muy difícil que sean desestimadas, ya que apuntan a corregir errores que condujeron al mayoritario rechazo.

Después del plebiscito en el que contra todo pronóstico se impuso estrechamente el NO, parecen soplar vientos esperanzadores que de asentarse permitirían sellar este agitado proceso con un amplio acuerdo nacional que, ratificado con las Farc, establezca una paz que satisfaga a todos. 

Las propuestas formuladas por los más caracterizados voceros del NO, son tan aterrizadas y sensatas que será muy difícil que sean desestimadas ya que apuntan a corregir errores que condujeron al mayoritario rechazo.

Además tienen la virtud de ser complementarias muchas de ellas, ya que, por ejemplo, en el caso de la negación planteada por el presidente Álvaro Uribe a la elegibilidad de los jefes de la guerrilla que hayan cometido delitos de lesa humanidad, Martha Lucia Ramírez, en cambio, propone, que una vez purgadas las penas que les fueran impuestas por la justicia, se les levante la imposibilidad de ser elegidos a esas personas. 

Otros beneficios que traen las nuevas propuestas se desprenden de las que apuntan a que la justicia transicional sea aplicada por el aparato judicial colombiano y no por ese Tribunal de Paz propuesto en lo firmado; o por la eliminación de la posibilidad de tratar al narcotráfico y el secuestro como delitos conexos al político, además de solicitar que se modifiquen algunos tratamientos penales para los miembros de las Fuerzas Armadas. 

Son planteamientos sensatos que concuerdan con los argumentos expresados durante la campaña.
De otro lado, contribuye a ese mejor clima, la consideración explícita del Comité del Nobel en el sentido de que quienes votaron en contra, lo hicieron para rechazar solo el acuerdo firmado, pero nunca para frustrar los deseos de paz que comparte toda la población.

Pero, sería deseable que la suma de todos estos hechos contribuya también a que se tranquilicen los espíritus en los dos bandos de la pasada contienda electoral. Es evidente que ha llegado la hora de acabar con la creciente confrontación que se percibe. No está bien que los partidarios del SI continúen denigrando en contra del otro sector, o viceversa. Se hace necesario que entendamos que hubo una campaña ganadora lo que impone que el documento deba ser modificado.

Son ridículas las propuestas de hacer un nuevo plebiscito sin corregir lo rechazado en las urnas. Si se hiciera, el precedente sería verdaderamente desastroso ya que detonaría toda confianza en futuros llamados a las urnas. Basta ver el ejemplo que dan los países que cuentan con democracias maduras.

Este es el momento para que el Presidente Santos pase a la historia nos solo como el ganador del Nobel por sus esfuerzos, sino como el que nos condujo a un gran consenso que logre unidad para todos.